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Metamorfosis

Cuántos desencuentros. Cuántos desaciertos. Hoy, en igualdad vamos a ballotaje. Las cosas generalmente, no son como parecen. Pero quién nos quita lo bailado. La angustia y la desesperación por una pobreza creciente apura un futuro, YA.!
 

Domingo, 29 de octubre de 2023 a las 00:00

Los cambios en la vida del mundo, se dan con frecuencia, es casi cíclico. Pero los cambios de principios por conveniencia de miles causas, es aprovechamiento de una evolución que no lo justifica éticamente, y que la política hace gala de ello.
En el país, en nuestra vida ciudadana, no existiendo una clara benevolencia hacia los más caros principios de compromiso ciudadanos, emprende a partir de entonces un camino espinoso y de riesgo hacia la corrupción.
Ese sendero que acostumbra a lavar lo malo de lo bueno, engendrando un hábito que se torna peligroso cuando se lo toma como única salida, como sentencia liberadora de pecados “capitales”.
Emergiendo la mentira que de tanto hacerlo tornan en “verdad” engañadora. Es el clima “natural” que la política ha adoptado como forma natural de hacer posible ficción más que certeza.
Esos vericuetos peliagudos nos conducen a realidades patéticas de un remedo político que en la Argentina, nos tienen acostumbrados. También son ciertas sus consecuencias, es la misma falta de respeto hacia uno mismo.
Porque lo de Argentina es culpa nuestra, de cambiar permanentemente, de creer a cualquiera porque nunca tenemos ni queremos disponer tiempo para pegar una ojeada cómo van las cosas. De dónde salió este tipo..?
Porque no tenemos ocasión de ser buenos ciudadanos, ni queremos serlo hasta cuando después de la hora 18 de cierre de sufragio, recién caemos en la realidad cómo las cosas fueron cambiando lo verosímil.
Ya previamente, el mundo venía expresando que la política en la Argentina no era la que creíamos. El periodista y escritor argentino, Martín Caparrós, radicado en busca de otros aires en España, trabajando para el “Diario País”, se manifestó al respecto:
“EL KARMA ARGENTINO. Las elecciones se dirimen entre un señor colérico que habla con sus perros, un Ministro de Economía y una ex Ministra que solo demostró su ineficiencia y escasísimas luces.”
Pero ya mucho antes, los medios europeos, ante el giro permanente de políticos argentinos y sus cambios tantas veces de camiseta como de parlamento, decían al unísono:
“Argentina, el país que premia a su ladrones”. Porque en vez de ser exonerados, logran siempre reubicarse con todos los honores, “panqueques” que le dicen.
Somos tan cambiantes que a la hora de sentenciar obsequiamos indebidamente, perdonándolos, dándoles vida infinitamente como si fuera una elección indefinida. 
El periodista y escritor Jorge Fernández Díaz, da en la yugular con el origen de nuestros desvaríos, el incumplimiento del rol ciudadano que siempre nos conlleva a “llorar sobre la leche derramada”, pero llegamos siempre tarde.
“La democracia es inocente, la sociedad no tanto.” Es, justamente, la sociedad siempre ventajera la que nos arrastra hacia la comodidad de jamás ejercer la autocrítica con el rigor y obligaciones que ello demanda. No tan solo, derechos.
Algo similar al diagnóstico europeo sobre nuestro rol irresponsable, lo expresó la periodista Laura Di Marco: “Argentina, el país que premia a sus verdugos.”
Casi como un final de bandera verde, solamente por un hocico pudo pasearse por la pista Massa, por ahora, pero teniendo en cuenta que el balotaje recién determinará al verdadero ganador.
Es la angustia de la espera que dictamina el Var, luego de explorar el área donde se dan con todo. Pero ojo, cómo hará el Ministro de Economía para sacarnos como  candidato a Presidente, si ello sucediera, de la ciénaga de la híper que el mismo nos condujo hasta allí.
Su persona y el doble rol asumido es una verdadera metamorfosis en permanente dinámica que, en vías de suspicacias, el periodista Joaquín Morales Solá, concluyó la apertura de su programa televisivo semanal, diciendo:
“...ojo, que Massa es muy inteligente. Es más “pícaro” que Kirchner.” 
Seguramente, nuevamente la metamorfosis jugara un rol importante una vez más, para escaparle siempre, escapando a las causas de nuestros desvaríos, cada vez más graves. 
Ambos contienen lo peor del político resentido: ni Alberto ni Cristina, no dieron la mano a su delfín luego de haber capeado el temporal aunque faltan días por venir, fijado para el 19 de noviembre.
Un outsider (en inglés persona va por fuera y que rompe toda previsión de encuestas.) movió la estantería (Javier Milei) al Ministro de Economía, Massa, hoy devenido en candidato a Presidente.
Se disputarán conforme opinión de especialistas, un 33% de votos que no cayeron en sus redes. 
Una muestra que poco les importa la corrupción, en Lomas de Zamora luego del “sunami Insaurralde”, su candidato se alzó con el triunfo, y los votantes menos que menos, mutis por el foro, voto adentro.
Solamente el bolsillo, mientras la ignorancia sigue alimentando la turba bullanguera. El filósofo Miguel Wiñazki, en su libro: “La locura de los argentinos. Historias de un país furibundo y desmesurado”, dice: “Para comprender la locura es necesario exhibir una paradoja: la excepción en la regla y las reglas no existen”.
“Argentinos, a las cosas..!”, como dijo hace 80 y pico de años el filósofo español, José Ortega y Gasset. Emprendamos la marcha, en pos del país que no supimos ser. Hagámonos la pregunta, como la formulara el Presidente Jhon Fitzgerald Kennedy,  al pueblo americano un 20 de enero de 1961: “No preguntes qué puede hacer tu país por ti. Pregunta qué puedes hacer tú por tú país.” 
El nuestro requiere ciudadanos inmunizados contra la corrupción. Dadores voluntarios de ética, capaces de jugarse por enderezar condenando corruptos.
 

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