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Ataque de tos

Lunes, 13 de noviembre de 2023 a las 11:30

"¿Quieres, dijo Fray Bernabé, por esposa a esta mujer? Raudo y feliz iba yo a contestar que sí, pero no pude consumar el casamiento, me lo impidió un violento ataque de tos". La poesía de Joaquín Sabina grafica con humor hasta qué extremos la reacción espasmódica provocada por un poco de catarro en la garganta puede trastocar los planes milimétricamente trazados por el más entusiasta de los candidatos.
Javier Milei se excusó en la tos deliberada que emanó del sector massista, en al ala izquierda de la platea dispuesta para el selecto grupo de invitados a presenciar el debate presidencial en vivo. Según denunció el libertario por Radio Mitre, cada vez que debía pronunciar una frase profunda los "tosedores" de su rival comenzaban a emitir carraspeos a coro, lo que conspiró contra la asertividad de su mensaje.
La justificación pueril de poco sirvió para disimular el verdadero déficit del candidato de La Libertad Avanza, quien no solamente desaprovechó el bloque económico del duelo para asestar golpes con datos de la realidad (especialmente lo relacionado con la inflación y la licuación constante del poder adquisitivo), sino que cayó en el error de argumentar con definiciones técnicas indescifrables para la mayoría de los millones de televidentes que buscaban respuestas simples, concretas y directas.
De propuestas hubo poco y nada, pero las que se escucharon provinieron de un Sergio Massa muy entrenado y con cintura para dominar el juego dialéctico desde el principio, cuando acorraló a su adversario con una batería de preguntas "por sí o por no" sobre tópicos cáusticos: eliminación de subsidios, privatizacíón educativa, recortes jubilatorios, renuncia a la soberanía sobre Malvinas, idolatría a Margareth Thatcher, entre otros.
"O sea", "digamos", fueron las palabras más repetidas por el león, obligado a vacilar hasta en sus explicaciones sobre la alianza con Mauricio Macri, quien decidió no acompañar a su delfín en la Facultad de Derecho de la UBA. De hecho, no hubo representantes del PRO en el auditorio, algo que fue destacado por el consultor Jaime Durán Barba como una demostración de debilidad del espacio opositor. "Hasta Fátima Florez abandonó a Milei en el debate", remarcó el ecuatoriano que durante años asesoró a la desaparecida alianza Cambiemos.
El debate fue una oportunidad perdida para el libertario, quien (falto de preparación) tuvo como principal enemigo a él mismo porque los archivos lo condenan. Por eso ante cada negación acerca de sus propuestas más polémicas, Massa invitaba a la teleaudiencia (y mirando a la cámara, cosa que nunca logró hacer Milei salvo al cierre) a chequear en Google. Por supuesto que miles de votantes lo hicieron para encontrarse con los videos del propio Milei diciendo lo contrario de lo que afirmaba en el debate sobre cuestiones como la relación con Brasil, con el Vaticano y con China.
Un ejército de tuiteros, internautas y militantes electrónicos del candidato oficialista se dedicó a repostear el material que Milei quisiera haber borrado a tiempo. Fueron su propio ímpetu, sus excesos verborrágicos, su catarata de injurias vomitadas bajo la excusa de la libertad para hacer y decir lo que le viniera en ganas, las herramientas utilizadas por su rival para exhibirlo como un desequilibrado que se negó al examen psicotécnico de aptitud para ejercer el poder.
Es la única razón por la cual Massa tiene chances reales de ser presidente después de cuatro años de un pésimo gobierno peronista -del que forma parte como ministro de Economía- plagado de errores, negligencias y calamidades. Si Massa gana el domingo 19, será porque del otro lado tiene un contrincante tan inestable que admite perder los estribos porque alguien tose a su lado. Muy loco todo, ¿no les parece?

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