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El auto de Milei: austeridad que sorprende a propios y extraños

Internautas norteamericanos se mostraron perplejos porque el presidente electo de la Argentina se mueve por las calles porteñas en un antiguo Volkswagen Vento del año 2009. Los autos hablan y dicen mucho de la personalidad de sus usuarios. En el caso de Milei, el mensaje de austeridad representa un activo político que fortalece su legitimidad. 

n Los autos dicen mucho de sus usuarios y no es ninguna novedad que quien ostenta un vehículo de alta gama puede ser rápidamente relacionado con la frivolidad de lo material o el hedonismo de un excesivo amor propio. El efecto contrario fue el que logró el presidente elector Javier Milei hace cuatro días, cuando se dirigió a la Residencia de Olivos a bordo de un Volkswagen Vento del año 2009.

El Vento fue un modelo destacado del portfolio VW, pero nunca un premium para el jet set económico. Y mucho menos en Estados Unidos, donde se comercializó bajo el nombre “Jetta” para un segmento de usuarios populares que dieron de baja la generación llamada “MK5” desde hace por lo menos diez años. Es decir que el vehículo elegido por Milei para trasladarse a la reunión con su antecesor, Alberto Fernández, dio un mensaje claro: austeridad.

En la Argentina puede que un modelo de 2009 bien conservado (como es el caso de la unidad en la que se condujo el ganador del balotaje) llame la atención de los conocedores, dado que se trata de un producto que estaba destinado a un segmento superior de usuarios. Pero al tratarse de un auto con 14 años sobre sus espaldas, el “glamour” que pudo haber tenido en sus años jóvenes se convierte en un canto al consumismo innecesario.

Quien esto escribe ha sido crítico (y lo seguirá siendo si la gestión del nuevo presidente apuntara a la deshumanización de los procesos económicos) de Milei, pero nobleza obliga y hay que admitirlo: verlo surcar las calles de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en el Vento negro, sin más escolta que un modestísimo Chevrolet Onix en el que viajaba su custodia privada, debe ser interpretado como un signo de transparencia de un referente genuino cuyos dichos no se contradicen con sus actos.

En las redes sociales los internautas argentinos celebraron que se detuviera a saludar a un grupo de niños que viajaban en un transporte escolar. Afable, permitió que los chicos hicieran numerosas selfies y los tomó de la mano para luego seguir viaje hacia su encuentro con el presidente saliente. Ya en la majestuosa Olivos, el Vento desentonaba entre los cero kilómetro oficiales dispuestos al servicio del jefe de Estado. Allí también el libertario tuvo otro gesto simpático: después de estrechar la diestra de su anfitrión, se dedicó a abrazar y jugar con Dylan, el collie de Alberto.

Pero volvamos al auto elegido para mostrarse en su segundo día como presidente electo. Un modelo viejo en la Argentina pero vetusto en Estados Unidos, donde se produjeron reacciones de sorpresa que fueron resaltadas en la página de Facebook “Super Crotos Argentina”. Allí, el usuario Ezequiel Duriel publicó una captura de pantalla de la cuenta de “X” (la antigua Twitter) de la emisora italiana “Radio Genoa”, en la que foristas del país del norte calificaron a Milei como “el hombre del pueblo” y se preguntaron por la seguridad del nuevo presidente, dado que viajaba a bordo de un vehículo que en Estados Unidos es considerado un auténtico vejestorio digno de compactación.

Otro seguidor de Radio Genoa posteó un comentario que resume las sensaciones altamente positivas generadas por el video en el que Milei se acerca con el Vento al minibús de los niños escolares: “No pensé que este tipo pudiera gustarme más, pero luego lo veo conduciendo un Jetta. Amigos, estamos ante una leyenda”.

Evidentemente Javier Gerardo Milei tiene muchas caras. El panelista agresivo, el candidato fundamentalista que propone eliminar todo lo estatal, pero también el de una persona coherente con su propia filosofía de vida. No se le conoce fortuna, como tampoco puede ser relacionado con hechos de corrupción porque nunca fue funcionario. Y para más datos, el Vento está a nombre de su padre, Norberto Milei. El auto personal del presidente electo es un poco mejor, pero también amortizado y discontinuado: un deportivo Peugeot RCZ modelo 2013.

El “león” de La Libertad Avanza ganó las elecciones con el mérito de haber surgido de una construcción propia que cuya sinceridad brutal se expresó en una motosierra. Es decir que siempre advirtió sobre la necesidad de recortar el gasto público a como diera lugar. La gente lo votó a pesar de que llega al poder para aplicar un ajuste más que severo. Salvaje quizás. Todavía no comenzó su administración, pero sí dio señales de autenticidad que –más allá de los desórdenes en torno de la conformación de su gabinete, algo que en esta columna sobre motores no abordaremos- son dignas de valoración. Como andar en un auto viejo pudiendo comprarse un Mercedes, por ejemplo.

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