La crecida del río Paraná comenzó a generar problemas para la ganadería, particularmente para los productores que tienen su ganado en zonas de islas y que en los últimos días se vieron en la obligación de sacar su hacienda hacia zonas más altas. Se estima que la situación continuará y desde la Sociedad Rural Argentina advierten que hay 5 millones de cabezas en riesgo en toda la cuenca del río, entre las provincias de Corrientes hasta Buenos Aires.
Si bien la posibilidad se barajaba entre los productores isleños, dado que la situación del río Iguazú es de creciente desde hace algunas semanas, la repentina crecida del Paraná debido a la apertura de las compuertas de la central hidroeléctrica Yacyretá afectó considerablemente a los productores de la Isla Apipé, territorio de Corrientes que se encuentra muy cercano a la central.
Desde inicios de la semana pasada se pudo ver a productores ganaderos sacando sus animales de los campos hacia la zona continental de Ituzaingó. Aguas abajo, ya en los departamentos Bella Vista, Goya y Esquina, los productores tomaron nota y pudieron armar la salida de sus animales con más tiempo, pero con los riesgos que esto siempre implica.
La posibilidad de las crecientes son algo común para quienes desarrollan sus actividades en zonas de islas. En Corrientes, unas 10.000 cabezas de ganado pastorean en áreas insulares, la mayor parte en la zona de Ituzaingó. Este número creció mucho en los últimos años, debido a la sequía y la falta de pasto en los campos derivada de la sequía que se registró en los últimos tres años.
“En Corrientes históricamente se mandaban los novillos para terminar a pasto en las islas, pero en los últimos años los productores comenzaron a mandar sus vacas, trasladando su sistema de cría a estos lugares”, explicó Eduardo Ortíz, director de Producción Animal del Ministerio de Producción de Corrientes.
Esta situación, y más en este momento del año cuando el ternero está al pie de las madres, complica la salida de la hacienda de las islas. “Antes cuando había crecida, era más práctico porque el novillo sale nadando; con la vaca con cría, se complica un poco más el trabajo”, comentó Ortíz.
Más allá de estas cuestiones, la salida de los animales hacia campos más altos está siendo una realidad y se estima que prácticamente no van a quedar animales en las islas, debido a la creciente y a que esta situación continuaría. “No venía sucediendo hace muchos años, por la situación de sequía que teníamos, creo que esto de pasar de un extremo a otro es parte del cambio climático”, comentó Ortíz. Sin embargo, el productor que tiene hacienda en las islas sabe de estos riesgos. “Si la isla está cerca del lugar donde tiene que ir la hacienda, se la saca a nado; pero si es más alejado, se usan barcazas, el problema es que no hay mucha disponibilidad de estos botes adecuados para sacar la hacienda”, comentó el funcionario y técnico de la provincia.
Un aliciente a esta situación es que la creciente llega en una época del año donde hay pasto en los campos. “Si bien los campos se están recuperando, hay pasto y la hacienda tiene disponibilidad; lo que no hay mucho es campos para alquilar”, explicó el titular de Producción Animal.
Asimismo, en las últimas horas se realizó una reunión entre autoridades del Senasa y la Fundación Correntina para la Sanidad Animal, en la cual se decidió que los movimientos de hacienda desde zonas de islas hacia otros campos podrán realizarse sin la vacunación correspondiente contra la aftosa, y la hacienda se vacunará en el campo de destino.