La dimisión de António Costa, primer ministro socialista desde 2015, por su implicación en un escándalo de corrupción ha puesto patas arriba la política de un país en el homólogo de Pedro Sánchez gozaba no solo de una mayoría absoluta en el parlamento, sino también de popularidad en las calles. Por el momento, el presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, ha comenzado ayer a escuchar a los partidos con representación parlamentaria, con la convocatoria de elecciones anticipadas como escenario más posible.
Por el momento, los principales partidos de la oposición de izquierda y de derecha ya se han pronunciado a favor de esta opción, aunque el Partido Socialista ha afirmado estar preparado para todos los escenarios, «ya sea elecciones anticipadas o un cambio de líder en el gobierno». «Las circunstancias justifican dar la palabra al pueblo portugués organizando elecciones anticipadas», dijo Luis Montenegro, presidente del Partido Socialdemócrata, principal partido de la oposición de derecha.
Después de escuchar a los partidos, el presidente reunirá este jueves al Consejo de Estado, órgano consultivo en el que participan expresidentes, antes de dirigirse a la nación por la noche para comunicar su decisión. Y es que, por el momento, lo único que está claro es que la dimisión del primer ministro ha provocado una auténtica onda de choque que ya se deja notar en la vida política y mediática: «fin de ciclo», «terremoto del 7 de noviembre», «bomba política» eran los titulares de los periódicos de ayer.
La salida de Costa, de 62 años, y que asegura que no se presentará a un nuevo mandato, abre así la carrera por su sucesión en el seno de su partido. Por el momento, el también secretario general del Partido Socialista, ha convocado una reunión en la sede de su partido para analizar la situación.