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Las increíbles ruinas de Stonehenge

Mencionadas muchas veces entre los restos de la antigüedad, entre las pirámides de Egipto, las ruinas mayas y las pirámides de México entre otros monumentos antiguos, las ruinas de Stonehenge en Gran Bretaña, han concitado la atención de los científicos e investigadores contemporáneos que encuentran en ellas muchas cosas misteriosas.
Posibilidad. Quizás hace miles de años los ET estuvieron en Stonehenge.

Por Francisco Villagrán

villagranmail@gmail.com

Especial para El Litoral

Fueron nombradas frecuentemente entre los restos misteriosos de la antigüedad, pero vale la pena volver con mayor detenimiento a las famosas ruinas de Stonehemge, en Gran Bretaña. A esas piedras las llaman “la computadora de piedra” y se las considera como el “círculo mágico” más importante del planeta por su conformación, ya que se considera que fueron construídas unos tres mil años antes de Cristo. Las milenarias ruinas están a unos 14 kilómetros de Salisbury y son, sin duda, uno de los grandes misterios de nuestro planeta, relacionados con remotas civilizaciones extraterrestres que habrían contribuído con la evolución de la nuestra.

Dice la leyenda que Stonehenge fue construido por el mago Merlin, quien llevó las piedras desde Irlanda  hasta ese lugar, utilizando sus “poderes mágicos”. Y en realidad, el mito está reflejando un hecho que hoy interpretamos como protagonizado por seres llegados de otro sistema solar y utilizaron avanzados procedimientos tecnológicos para el transporte de las enormes moles, los mismos procedimientos tecnológicos con los que ayudaron a construir las pirámides de Egipto y los monumentos mayas.

Observando el diagrama de su construcción, vemos en primer lugar la piedra de Hell, de cinco metros de altura, situada en el acceso. Luego está el “Círculo Sarraceno”, que es un conjunto de treinta piedras, ubicadas en círculo, de unos 30 metros de diámetro. Por  cálculos realizados con carbono 14, se determinó que las piedras en su conjunto tendrían una antigüedad de unos 3.000 años antes de Cristo. En esos lugares habitualmente se cremaban los cadáveres. Todo el monumento en su conjunto es colosal y nadie sabe exactamente quien  lo construyó ni cómo. Dicen algunos que fueron los cretenses, quienes habrían utilizado técnicas egipcias para su construcción. Los celtas afirmaron que fueron construidos por los druidas, quienes poseían conocimientos de una antiquísima ciencia perdida y que les fueron transmitidos por seres llegados desde otro lugar del universo.  

El comienzo

De lo que no queda ninguna duda es que en ese lugar, hace más de cinco mil años, no había nadie con los conocimientos y los medios técnicos para edificar tan imponente monumento. A ello hay que agregarle los conocimientos astronómicos que Stonehenge supone para su construcción. En realidad tampoco se sabía si era  un observatorio astronómico o un templo ritual. Algunas de sus características hacen suponer  que se trataba de un templo, pero hay muchos otros elementos que sostienen la teoría de un observatorio astronómico. Hay otra teoría que asegura que era un instrumento diseñado para la predicción de los eclipses lunares y solares. En ningún momento se debe perder de vista que fue hecho por seres que vivían en el período neolítico. Entonces, ¿de dónde sacaron esa tecnología desconocida en ese momento? Para completar el ambiente de Stonehenge, suceden allí cosas extrañas. Hay quienes dicen que es dable observar en algunas noches que una de las piedras comienza a brillar y toma la forma de una serpiente de ojos rojizos. Otros ven y hasta sienten el calor de enormes hogueras y perciben el fuerte aroma de madera quemada. 

No faltan los que “sienten la presencia de gente a su alrededor”. Es probable que las leyendas, infinidad de ellas que circulan, actúen sobre la imaginación de quienes van a visitar las ruinas de Stonehenge, que se dejan influenciar por las cosas que escuchan de lo que sucede. En fin, todo puede ser en el campo de lo extraño y misterioso.

Otros enigmas

Pero también muy cerca de allí están las ruinas de Avebury, de las que pocos hablan y que tienen no obstante tanta importancia como aquellas. Las separan 24 km. y prácticamente el turismo no existe para ellas, todo lo contrario de lo que sucede con Stonehenge. Hay allí piedras colocadas artificialmente, de hasta cinco toneladas de peso, dentro de un área también circular de 365 metros de diámetro, rodeada por un foso de un kilómetro de longitud y que se comprobó, tenía originalmente 8 metros de profundidad por 24 de ancho. Este simple foso supone el movimiento de 116.000 metros cúbicos de tierra y rocas. Con los medios rudimentarios del neolítico, imagínense el esfuerzo descomunal que supone la construcción nada más que del foso.

Originalmente Avebury contaba con noventa piedras dispuestas en círculo. Dentro del círculo mayor había dos círculos menores y concéntricos y, en su momento, era el monumento de piedra más grande construido ¿por el hombre? También en torno de Avebury circulan las más extraordinarias leyendas y sobre todo las que cuentan que remotos astronautas de otros mundos llegaron para modificar el código genético de los terrestres y los impresionantes monumentos de piedra son el claro testimonio de su presencia entre nosotros, cuando el hombre de este pequeño tercer planeta del sistema solar era aún tan rudimentario que ni en sueños podía haber concebido, y mucho menos realizado monumentos de semejante dimensiones y características. 

Es la omnipresencia de ET en nuestro planeta desde lo más profundo de los tiempos. Sin duda todos estos colosales monumentos de piedra que abundan en los distintos continentes del planeta, son el mudo testimonio de que en la antigüedad sin duda fuimos visitados por seres de otros planetas que dejaron su “carta de presentación” traducida en enormes monumentos de piedra y pirámides diseminados por todo el mundo. El ser humano en la actualidad se resiste a aceptar que todos estos restos de construcciones monumentales son el  verdadero testimonio irrefutable que desde siempre mantuvimos contactos con seres venidos e otros mundos.

Quizás, con el paso del tiempo y la presencia de numerosos testimonios físicos irrefutables en todo el mundo, las autoridades y científicos lleguen a afirmar por lo menos la duda de que estos restos hayan sido el resultado de una civilización de origen desconocido.

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