Tras cuatro meses en prisión preventiva, la eurodiputada griega Eva Kaili podrá esperar bajo libertad vigilada el comienzo del juicio por del Qatargate, el escándalo de presuntos sobornos a altos miembros del Parlamento Europeo por parte de países como Qatar o Marruecos que ha sacudido profundamente las instituciones europeas. La ex vicepresidenta socialista de la Eurocámara era la última de los detenidos en Bruselas que permanecía todavía tras las rejas, y la de mayor perfil, después de que el juez de instrucción a cargo del caso aceptara, en los pasados días, la liberación del presunto cabecilla de la trama, el exdiputado italiano Pier Antonio Panzeri, y del eurodiputado belga Marc Tarabella.
Otro sospechoso, el también socialista italiano Andrea Cozzolino, permanece bajo arresto domiciliario en Nápoles, después de que la justicia italiana retrasara esta semana una vez más la decisión de deportarlo a Bélgica.
El Parlamento Europeo había aprobado el levantamiento de la inmunidad de Tarabella y Cozzolino a comienzos de febrero, lo que desencadenó días después las acciones judiciales contra los dos eurodiputados, que hasta hoy niegan su implicación en la trama.
“El juez ha decidido poner a la señora Kaili bajo vigilancia electrónica”, ha confirmado por correo electrónico el abogado belga de la griega, Sven Mary, a El País. La decisión ha sido tomada horas antes de la vista prevista para este jueves en la que su defensa iba a reclamar, una vez más, su puesta en libertad.