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/Ellitoral.com.ar/ Opinión

La Orquesta de las Estrellas

Especial para El Litoral

Suena fastuoso. Pretencioso. Hasta temerario. Pero sucede que el tango estaba en su mejor época que venía de los 30 al 40. Fue el de su mejor producción donde temas, interpretaciones, se potenciaban con orquestas que marcaron historia y una autoría que no cesaba con éxitos tras éxitos.

Justamente en esa evolución constante e incesante, los nombres marcaban estilos que el público sensible a la música de Buenos Aires sumaban, los hacían cotidianos, necesarios e imprescindibles.

Miguel Caló, un inteligente músico al que algunos le adjudican el piano como instrumento personal, otros autores aluden que fue el bandoneón el sonido identificable, creció en el porteño Barrio de Balvanera. Como era costumbre entonces, hizo incursiones por muchas agrupaciones que lo aquilataron lenta y pacientemente. Como lo fue su paso por las orquestas de Osvaldo Fresedo, el Pibe de la Paternal, Francisco Pracánico,  y Cátulo Castillo.

Las orquestas de Miguel Caló en su basta carrera eran de tránsito obligado por la gran demanda que tenían, lo cual hacía que los músicos y cantores estén en permanente cambio ya que pasar por ella construía valioso antecedente.

En 1929, forma su primera orquesta, la que al poco tiempo la desarma para viajar a España con Cátulo Castillo, también se sumaron los hermanos Ricardo y Alfredo Malerva, quien luego sería el esposo de Libertad Lamarque, integrando también el cantor Roberto Maida.

En 1932, graba por primera vez lo que le permite la difusión de parte de su obra, estilo que queda consolidado cuando en el año 1939 lo incorpora a Argentino Galván como arreglador.

Influenciado por Carlos Di Sarli y Osvaldo Fresedo, sus tangos tienen esa nostalgia que tanto se extraña, sensiblero y querendón, sin olvidar la convicción de lo perfecto, con entregas memorables, todo en su justo lugar de gran solvencia orquestal.

La gente llegó a individualizar a Miguel Caló como Orquesta de las Estrellas, justamente por la calidad de sus músicos de basta carrera, lo cual el éxito obtenido daba la justa razón.

Una de las populares agrupaciones la integraba Domingo Federico, hermano de Leopoldo, era autor de “A bailar”, “Tristezas de la calle Corrientes,” “Percal”, “Yuyo verde”, “Al compás del corazón”, “Yo soy el tango”, y su tango “Saludos”, que Caló lo utilizaba como  presentación.

También, lo integraba Armando Pontier, autor de “Corazón no le hagas caso”, “Margó”, “Bien criolla y bien porteña”, etc. Músicos calificados integraron la Orquesta de las Estrellas, lo que le valió un contrato por tres meses en LR1 Radio El Mundo de Buenos Aires. También el pianista Osmar Maderna, el gran autor de “Pequeña”, formó parte de ella.

El plantel lo componían en bandoneones: Domingo Federico, Armando Pontier, Carlos Lazzari, Eduardo Rovira, Julián Plaza y José Cambareri. Violines: Enrique Mario Francini, Antonio Rodio, Nito Farace. Piano: Osmar Maderna y después Armando Trípodi. Contrabajo: Ariel Pedernera y luego Juan Fassio. 

De cuidado ritmo, pero ganado por una gran melodía, hizo de Miguel Caló y su Orquesta de las Estrellas  un bello tesoro que mantiene inalterable la esencia misma del tango.

Una línea de cantores que se ganaban todos los públicos por sus voces aplomadas, de gran personalidad: Raúl Berón, Raúl Iriarte, Alberto Podestá, Roberto Rufino y Roberto Arrieta.

Tuvo una gran virtud Miguel Caló, su estilo se afianzó y el tiempo no deterioró su obra sino por el contrario, se mantiene lozano demostrando la bondad y jerarquía de construcción de una orquesta que al escucharla nos dice que el tiempo no ha pasado.

Existe un volumen que revalida el tesoro de lo que significó el por qué de la Orquesta de las Estrellas, ilustrado en su tapa por el dibujo de Hermenegildo Sabat, para la colección de FM Tango, en su reedición. 

Se trata de 16 temas que reunidos resumen una trayectoria brillante. Lo notable es que se trata de registros de 1942, 1943, 1946, 1948, 1949, 1964, y suenan maravillosamente fidelísimo.

“Al compás del corazón”, cantado por Raúl Berón. “Cada día te extraño más”, cantado por Raúl Iriarte. “Sans soucí”, instrumental. “Percal”, cantado por Alberto Podestá. “Loco turbión”, cantado por el dúo Raúl Iriarte y Roberto Arrieta “A media luz”. “La casa vacía”, cantado por Roberto Rufino. “En secreto”, cantado por Roberto Arrieta. “Margarita Gauthier”, cantado por Raúl Berón. “Mañana iré temprano”, cantado por Raúl Iriarte. “Tierra querida”, instrumental. “Trasnochaco”, cantado por Alberto Podestá. “Trapitos”, cantado por el dúo Raul Iriarte y Roberto Arrieta. “Inspiración”, instrumental. “Mi flor de noche”, cantado por Roberto Rufino. “A la gran muñeca”, cantado por Roberto Arrieta.

De cuidado ritmo, pero ganado por una gran melodía que lo hace diferente, más las expresiones brillantes de sus cantores, hizo de Miguel Caló y su Orquesta de las Estrellas un bello tesoro que mantiene inalterable la esencia misma del tango.

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Miguel Caló con su Orquesta de las Estrellas marcó a fuego el tango del 40. Sus integrantes eran de pura jerarquía.

LA FRASE
Músicos y cantores ensamblados en una perfección notable.
 

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