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El “panqueque” de la historia

Por El Litoral

Domingo, 02 de julio de 2023 a las 01:00
Unitario y Federal. Lorenzo José Torres Agüero.

Por Juan Carlos Raffo
Especial para El Litoral


En nuestra historia correntina, salvo casos excepcionales, no ha habido políticos que se hayan zarandeado de una divisa a otra. Es cierto que hasta avanzado el siglo XX fueron casi inexistentes, excepto el caso del gobernador Rafael Atienza, quien seducido por Juan Manuel de Rosas se hizo “federal”, porque el tirano le había prometido un fallo favorable en un juicio radicado en Tribunales de Buenos Aires, que la llevó para largo y finalmente le dijo con el cinismo habitual en él, “que los tribunales eran un poder independiente y que él no tenía injerencia. ¡Que no podía hacer Rosas! que le fuera impedido. Si robó, mató y expropió casas y campos de sus enemigos a su antojo. Atienza había asumido el 25 de diciembre de 1833 y violentando la Constitución Provincial se hizo reelegir sobornándose a un diputado-elector. Se murió Atienza inesperadamente el 2 de diciembre de 1837 y la gestión del juicio prometido nunca se cumplió.
El coronel Agustín Pinedo: el panqueque más veloz y expeditivo, quien cambia de opinión y de jefe en menos de lo que canta un gallo y en pleno combate. Rosas terminaba su campaña al desierto y con su consentimiento había asumido la gobernación Juan Ramón Balcarce, que al ver los desatinos cometidos por Rosas durante sus tres años de gobierno, viró 180 grados para darle un cariz democrático y republicano a la provincia. Se constituyó en un político independiente con el respaldo del coronel Agustín Pinedo y eso el pueblo rosista no toleró. Se produce el 11 de septiembre de 1833 la Revolución de los Restauradores acantonándose varias partidas de civiles y militares en las afueras de la ciudad. El gobernador Balcarce  encargó al jefe de la Caballería de Campaña general Pinedo, aplastar la sublevación. Pero Pinedo, tras conversar con los espontáneos jefes de los insurrectos, se puso al frente de estos. Ahora servía nuevamente para Juan Manuel de Rosas. Y así exige la renuncia de Balcarce y Pinedo preside la entrada triunfal de Rosas que nuevamente ocupa el lugar que transitoriamente lo abandonó. El tirano lo premia por esta acción con el cargo de ministro de Guerra y Marina y termina su carrera como diputado de Rosas y participa activamente en la batalla de Caseros.
 Y el coronel César Díaz los pone en fuga y durante su huida se descompuso y murió el mismo 3 de febrero de 1852.
Justo José de Urquiza: un panqueque feliz. La traición feliz, como lo señala Javier Cercas: “A veces la traición es más difícil que la lealtad.” Lo habrá pensado Justo José de Urquiza cuando se decidió traicionar, felizmente, a Juan Manuel de Rosas y abrió las puertas a la Constitución Nacional. Durante 25 años sólo Corrientes, de la mano de don Pedro Ferré, enfrentó al dictador porteño, hasta que el entrerriano entendió que el camino de la paz y el progreso estaba en la Constitución Nacional y la República.
Agrega Javier Cercas: “A veces la lealtad es una forma de coraje, pero otras veces es una forma de cobardía. A veces la lealtad es una forma de traición y la traición una forma de lealtad”. Según el autor español, la traición es la condición que definió a los héroes que desmontaron las cuatro décadas del franquismo y construyeron la democracia en España. 
El héroe principal fue el político Adolfo Suárez, que traicionó al movimiento político franquista. Sus coadyuvantes fueron el general Gutiérrez Mellado, que traicionó a los militares franquistas, y el Secretario general del Partido Comunista Santiago Carrillo, que traicionó a sus camaradas. Esos tres héroes, cada uno en su campo de acción, traicionaron los juramentos de lealtad con su pasado y construyeron una democracia moderna como España nunca había conocido. Considerando la herencia de aproximadamente 300.000 muertos y 1.000.000 de exiliados por todo el mundo, fruto de tres años de guerra civil y casi cuatro décadas de dictadura fascista, era imposible imaginar que la consolidación de la democracia se realizaría en escasos seis años, desde 1975 hasta 1981.
Con esta traición de Urquiza se derrota definitivamente a Rosas, llega el acuerdo de San Nicolás y se sanciona la Constitución Nacional.
Continúa la historia de los panqueques con Lorenzo José Torres Agüero, nacido en Buenos Aires en 1803, abogado y político argentino, que se destacó como el símbolo de la continuidad entre el gobierno de Rosas y los gobiernos que sucedieron al de éste en la provincia de Buenos Aires.
Torres Agüero se recibió de abogado en 1829, en la Universidad Nacional de Buenos Aires, la que fuera creada en 1821 durante el gobierno del general Martín Rodríguez por idea e impulso de su ministro Bernardino Rivadavia. Desde ese año en que egresó como abogado, Lorenzo José Torres por otros tres años enseñó Derecho Público en esa universidad.
En 1839 fue vicepresidente de la Academia de Jurisprudencia. Por ello y orden de Rosas fue también electo por primera vez diputado provincial, cargo que ocuparía ininterrumpidamente hasta la caída del gobernador Juan Manuel de Rosas. Fue secretario de la legislatura durante nueve años. Era un exaltado partidario de Rosas y favoreció desde la legislatura las represalias contra los Libres del Sur. Fue el autor del texto de la ley de confiscación de propiedades, especialmente la de sus enemigos los unitarios que estaban todos exiliados. Fue también vocal del Tribunal de Apelaciones y miembro de la Comisión Inspectora de Programas de Enseñanza.
Panqueque 1º: Tras la batalla de Caseros, se apresuró a ponerse a disposición del vencedor, Justo José de Urquiza, y el nuevo gobernador Vicente López y Planes, quien lo nombró vocal de la Comisión Redactora del Código Civil de la provincia, aunque el código nunca fue sancionado. Fue electo diputado provincial y apoyó al gobernador López y Planes en su firma del Acuerdo de San Nicolás.
Panqueque 2º: No obstante, apoyó la revolución del 11 de septiembre contra la sucesión de Urquiza a Rosas; y en un acto público se unió en un abrazo con el líder unitario Valentín Alsina. El gobernador de la provincia de Buenos Aires en estado de secesión frente a la Confederación de Urquiza, Manuel Pinto, lo nombró su ministro de Gobierno y de Relaciones Exteriores entre febrero y marzo de 1853; fue también ministro interino de Guerra y Marina teniendo una actitud intransigente durante el sitio de Buenos Aires. Fue uno de los gestores del soborno al comandante Jhon Hasdtead Coe, jefe de la escuadra federal y varios de sus oficiales, lo que determinó el final del bloqueo naval de Buenos Aires y por consiguiente, del sitio.
Fue brevemente gobernador delegado durante la enfermedad que llevó a Pinto a la muerte y siguió ocupando el ministerio de Gobierno y Relaciones Exteriores durante el gobierno de Pastor Obligado -otro prominente partidario de Rosas hasta el día de Caseros- hasta octubre de ese año. Antes de presentar su renuncia al gobierno, ejerció brevemente como ministro de Hacienda y al año siguiente fue miembro de la convención constituyente provincial, y uno de los que propusieron la independencia del Estado de Buenos Aires como país separado de la Confederación. Fue senador provincial y apoyó al gobierno de Obligado; llegó a ser presidente del Senado provincial. Durante este período fue socio mayoritario en la empresa que construyó el Teatro Colón. 
Panqueque 3º: En 1856 se unió al Partido Federal dirigido por Nicolás Calvo, publicó muchos artículos a su favor en el periódico La Reforma Pacífica y fue candidato a gobernador. Terminó por ceder ese puesto al general Tomás Guido, que de todos modos fue derrotado por Valentín Alsina. 
Panqueque 4º: Consagrado Bartolomé Mitre como presidente de la Nación, lo apoyó y logró ingresar en 1864 a la Municipalidad de Buenos Aires, en la que fue vicepresidente. Al año siguiente volvió a ser diputado provincial, apoyando al presidente Mitre y en 1870 fue miembro de la convención constituyente provincial. Falleció en el año 1880.
Cualquier semejanza con “Panqueques políticos de hoy”, es pura coincidencia. Eso sí, es hora de que se acabe, pues nuestra Argentina y particularmente nuestro Corrientes, merecen un futuro mejor.   

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