n Decenas de miles de manifestantes marcharon el sábado por la tarde por la principal autopista de acceso a Jerusalén en una demostración de fuerza destinada a bloquear la polémica reforma judicial del primer ministro Benjamin Netanyahu.
En tanto, más de 100 ex jefes de seguridad israelíes firmaron una carta en la que suplicaban al primer ministro israelí que detuviera la reforma.
Esta norma, impulsada por el gobierno de Benjamin Netanyahu, divide profundamente a Israel, que vive desde enero uno de los movimientos de protesta más largos de su historia.
Bajo un calor abrasador que alcanzó los 33 grados Celsius, la procesión convirtió la principal autopista de la ciudad en un mar de banderas israelíes azules y blancas al completar la última etapa de una marcha de cuatro días y 70 kilómetros (45 millas) desde Tel Aviv hasta el Parlamento israelí.
En Tel Aviv también hubo marchas, en la 29ª jornada consecutiva de movilización.
Los manifestantes, que pasaron las últimas tres noches junto al camino en hileras de pequeñas tiendas de campaña blancas, fueron recibidos en Jerusalén por otros cientos de manifestantes.
Tenían previsto acampar frente a la Knesset, o Parlamento, antes de la votación prevista para el lunes. Mientras tanto, decenas de miles de personas salieron a las calles de la ciudad costera de Tel Aviv, el principal centro del país.