Cerca de 100 ballenas piloto quedaron varadas en una playa del occidente de Australia, y 51 de ellas murieron ayer pese a los esfuerzos de expertos en vida silvestre y voluntarios para salvarlas.
El grupo de cetáceos de aleta larga fue visto el martes por la mañana cerca de la costa de Cheynes, al este de Albany y conforme avanzó el día, comenzaron a acercarse a la playa, lo que activó las alarmas de los funcionarios de conservación.
El Departamento de Biodiversidad, Conservación y Atracciones del estado de Australia Occidental instaló un campamento nocturno para vigilar a estos mamíferos marinos de gran tamaño.
Peter Hartley, responsable del departamento, indicó que 51 ballenas murieron durante la noche del martes.
“Todavía tenemos 46 ballenas con vida y en eso nos concentraremos hoy (martes): En devolverlas al agua y animarlas a dirigirse a aguas más profundas”, comentó a la Australian Broadcasting Corp.