Un médico de la ciudad de Rafaela guardó durante años más de 200 fetos. El profesional se negó a descartarlos como residuos biológicos y los conservó en formol en un armario de un hospital.
La situación se registró en el Hospital Jaime Ferré de Rafaela. El médico en cuestión es Jorge Pérez, actual jefe del servicio de Anatomía Patológica de ese efector, quien decidió -al menos durante 15 años- conservar en formol gran cantidad de cuerpos productos de defunciones fetales y guardarlos en un armario, cuando la norma establece descartarlos como residuos biológicos.
“Desde 2005, cuando asumí como jefe del servicio, todos los fetos sin vida que llegaron al laboratorio, luego de ser analizados para determinar las causas de las muertes, fueron conservados en frascos con formol al 10%. Nunca me pareció un acto de humanidad descartarlos con los residuos patógenos, como puede ser un tumor o una vesícula. Fue una decisión compartida con los miembros de mi equipo”, argumentó el profesional. “Mi intención era pedir autorización para llevarlos todos juntos al cementerio, pero caímos en cuenta de que esto tenía otra complejidad”, sostuvo Pérez.
El médico ejerció el derecho de objeción de conciencia y se contactó con un abogado. En su demanda solicitó que “se ordene la inscripción en el registro civil de Santa Fe de las defunciones de 257 bebés que fallecieron por muertes no provocadas en el seno materno de sus madres (defunciones fetales)”. La Justicia falló a favor y notificó a 241 mujeres de lo sucedido.