Las elecciones presidenciales de Rusia, que iniciaron el jueves y se extenderán hasta este domingo, tuvieron un episodio de violencia con una serie de vandalizaciones a los puntos de votación y una respuesta contundente por parte del líder Vladimir Putin que, con una oposición desdibujada, va por un nuevo mandato que lo consolide en el Kremlin hasta 2030.
Putin prometió este viernes una fuerte respuesta militar a una serie de ataques ucranianos en la frontera con Rusia, a los cuales describió como un intento de Kiev de descarrilar su intento de ser elegido nuevamente. El mandatario va por una nueva reelección en el país que comanda desde 1999, ya sea como primer ministro o presidente. Si gana, como anticipan los análisis internacionales, llegará hasta 2030.
Putin se dirigió a su consejo de seguridad durante la primera jornada de votación, que será de tres días y también se celebra en territorios ocupados de Ucrania. Allí prometió una dura respuesta a las oleadas de fatales ataques aéreos ucranianos en las regiones fronterizas de Belgorod y Kursk, que también han sido testigos de feroces combates en los últimos días con grupos de sabotaje pro-Kiev.
"Estos ataques del enemigo no quedan ni quedarán impunes", dijo en un mensaje transmitido por la televisión estatal. "Se trata de un intento de interferir en las elecciones presidenciales", agregó.