Lo que debía ser una noche de celebración por las tres décadas de vigencia del grupo Tupa Noy terminó en una denuncia pública por maltrato y falta de respeto a la trayectoria. Adriel Balmaceda, referente de la agrupación, rompió el silencio tras su presentación del pasado martes y cargó contra la logística de la 35ª Fiesta Nacional del Chamamé, denunciando una serie de irregularidades que impidieron que su actuación llegara al gran público.
Según el relato del músico, el conflicto comenzó antes de subir al escenario. El grupo llegó al Anfiteatro Mario del Tránsito Cocomarola cerca de las 23:00, pero se les prohibió el ingreso al predio, algo inusual para los artistas de la grilla central.
"Nos quedamos afuera desde las 23 hasta las 1:15. Fue un destrato, no estuvo bien. En todos los años te dejan entrar, estás en el predio y después te llaman a camarines", explicó Balmaceda.
Sin transmisión y en la madrugada
La mayor indignación del grupo radica en el horario asignado para su show. Tupa Noy fue anunciado para la madrugada, subiendo al escenario "Osvaldo Sosa Cordero" recién a las 3:00 de la mañana, momento en el cual la transmisión oficial de televisión y streaming ya había sido levantada.
"Lamentablemente nos mandaron demasiado tarde. La transmisión ya se había cortado y nuestra actuación no quedó registrada. Es una lástima por la gente que se quedó esperando para vernos y no pudo hacerlo por la televisión", lamentó el artista, quien subrayó que una vez dentro de los camarines, debieron esperar otra hora y media adicional para poder actuar.
El valor de los artistas locales
Para Balmaceda, este tipo de situaciones atentan contra la esencia misma del festival y el respeto que merecen quienes mantienen vivo el género. "Tupa Noy es un grupo de más de 30 años de trayectoria intentando hacer un chamamé con respeto. La identidad vive en los artistas; somos los que nutrimos el chamamé y hacemos que siga vivo", reflexionó.
El músico finalizó su descargo con la esperanza de que la organización tome nota de estos fallos logísticos para las futuras lunas del festival. "Esperamos que el próximo año sea mejor, pero este año nos vamos con un sabor muy amargo", concluyó.
La denuncia de Tupa Noy se suma a las tensiones de una edición que, si bien es un éxito en ventas, vuelve a poner en debate el trato a los músicos locales frente a las figuras nacionales.