VERONICA ECHEZARRAGA
Youtube: infovero3518
Piko Frank es chaqueño del Impenetrable, y el viernes se convirtió en una de las figuras más potentes de la Fiesta Nacional del Chamamé que inauguró así el último fin de semana de su edición 2026. Piko subió a escena a la 1 cuando el público del Anfiteatro Mario del Tránsito Cocomarola estaba totalmente exaltado tras el paso de Diego Gutiérrez, un hijo de Corrientes que cobró relevancia nacional hace años luego de ganar un reality show televisivo. Diego supo capitalizar ese triunfo a nivel local y hoy es profeta en su tierra. Por otro lado, en esta octava noche, la historia de dos linajes chamameceros se hizo materia cuando el Quinteto Cocomarola liderado por Gabriel (nieto del Taita) invitó al Bocha Sheridan que sin estridencias expuso un secreto a voces: “el talento no compite con la moda, es más, el talento no compite”.
Pero mientras sobre el escenario Osvaldo Sosa Cordero esta premisa se videncia noche a noche, abajo el público abre discusiones innecesarias y hasta reclama la cancelación de lo nuevo. Lo nuevo si es bueno va a permanecer, pero si es ruido comercial se va a extinguir, así como se extingue todo lo que carece de alma.
El mundo vive actualmente “el tiempo de la cancelación”, y en este contexto todo es material útil para generar discordia y obviamente el arte no queda exento. La Fiesta del Chamamé es un claro ejemplo. Si bien es válido y lógico tener un estilo musical favorito, esto no debería invalidad a los otros. Ojo, acá no se está haciendo referencia a esos que llegan a la fiesta del chamamé y no hacen chamamé. Esto no es cancelación, es escudo y busca proteger al género de la colonización comercial.
Pero volviendo a la cultura de la cancelación, la historia muestra con sobrados ejemplos que todo lo que no está “a la altura” o no tiene una buena raíz que lo sostenga, termina cayendo por su propio peso. Es por eso que el rechazo exagerado a cierto tipo de arte (ese rechazo que genera grietas) termina produciendo un efecto contrario, es decir que al intentar cancelar algo, el público le está dando entidad y por lo tanto lo está reforzando. El arte de calidad es eterno, las modas comerciales pasajeras. Perder tiempo en estas discusiones es agotador e innecesario.
Taquilleros
El viernes se cumplió la octava noche de la Fiesta Nacional a la que todavía le quedan dos lunas y mucho es lo que hay para decir. Con una grilla chamamecera sin grandilocuentes invitados, la velada fue sumamente taquillera tanto que las entradas se agotaron. Esto confirma una vez más que el chamamé ya no necesita ayuda de famosos de otros géneros para colgar el cartel de “agotado”, el chamamé puede solo y esto es el resultado de años de trabajo y concientización.
Piko Frank toca chamamé pero no es netamente chamamecero pues desde el impenetrable hace convivir sobre sus escenarios a distintos géneros folclóricos. El joven que supo abrirse camino en el mundo de la música regional llegó a Corrientes acompañado por una banda que sin dudas es su gran sostén debido a la calidad sonora que ofrece. A Piko le dieron el horario que la organización otorga a los favoritos de cada noche, y él supo estar a la altura. El público lo disfrutó y agradeció la alegría de este artista con gritos, aplausos y mucho baile.
Vale señalar que a Piko no le costó “levantar” al público del viernes porque cuando subió a escena la gente ya estaba totalmente envalentonada y exaltada dado que minutos antes se había presentado Diego Gutiérrez con un show donde los protagonistas fueron temas suyos bien aceptados y también hubo mucho de Mario Bofill que es garantía de calidad hasta cuando él no está. Esto es justamente lo que tienen los grandes como Marito, su obra los excede por eso no compiten. Ellos son institución hecha persona y las instituciones están por encima.
Excelencia
Un poco más temprano estuvo el Quinteto Cocomarola, una formación de excelencia liderada por Gabriel Cocomarola e integrada por talentosos músicos. En esta oportunidad Gabriel invitó a cantar al Bocha Sheridan que se ubicó al lado de su hijo Santi (integrante del quinteto) quien se mostró notablemente emocionado por la situación y no es para menos, a esa hora sobre el escenario Osvaldo Sosa Cordero compartían canciones representantes de dos de los apellidos que hicieron y hacen grande al chamamé, Cocomarola y Sheridan.
El linaje chamamecero tuvo otro representante el viernes en el Osvaldo Sosa Cordero. Su nombre es Juan Pablo Barberán, sobrino del poeta, autor y compositor Toto Semhan. En esta oportunidad el artista se presentó con su grupo Yopará y emocionó hasta las lágrimas con recitados totalmente sentidos. Cada recitado fue acompañado por canciones, y el artista aprovechó una vez más para concientizar sobre el autismo.
Si de talento se trata, hay que hablar de la actuación de Adolfo Alegre uno de los mejores bandoneonistas con que cuenta el Chamamé en la actualidad. Su show fue temprano y el nivel que ofreció muy elevado logrando silenciar al auditorio que se permitió frenar para escucharlo.
Otro al que el público le mostró su admiración en silencio fue al acordeonista y pianista Néstor Acuña que llegó al escenario mayor acompañado por una formación orquestal que incluyó violines, guitarras, un contrabajo y una flauta y por si esto fuera poco, invitó a la cantante (de Buenos Aires) Claudia Madeo.
Integración
La fiesta del chamamé es nacional, es del Mercosur y es mundial y por eso la integración con artistas de otros países es una de sus características distintivas. El viernes esta integración se dio por la brasilera Paloma Trevisan y las chicas de Alpargatas. Luego de interpretar varios temas, Paloma llamó al escenario a Gicela Méndez Ribeiro la libreña que este año no tuvo fecha propia, pero que subió al escenario más veces que cuando era convocada.
Si la intención de la organización al cancelarla fue opacar a Méndez Ribeiro, hay que decir que le salió mal porque esta mujer internacionalmente reconocida aprovechó cada oportunidad para brillar. Actuó con Antonio Tarragó Ros, con las Hermanas Vera y anoche con las brasileras.
Los que sí habían sido convocados, pero a último momento decidieron no asistir fueron Los Fuelles Correntinos. Con una nota pública explicaron que no estaban dispuestos a subir al escenario a altar horas de la madrugada.
Al Cocomarola le quedan dos noches y todavía puede pasar de todo.