La canasta básica alimentaria (CBA) y la canasta básica total (CBT), que fijan el nivel de ingresos que se necesitan para no caer en la indigencia ni en la pobreza, respectivamente, aceleraron su aumento por primera vez en el año. Ambas registraron alzas del 3,1%, y se ubicaron por encima del 1,6% que había marcado la CBA y del 2,6% de la CBT del mes pasado, según la medición del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
Algo notorio de los números publicados por el Indec correspondientes a las canastas básicas del mes de julio es que quebraron la tendencia descendente durante el primer año de Milei. La canasta básica alimentaria en enero dio 18,6%; febrero, 13,1%; marzo, 10,9%, abril, 4,2%; mayo, 3,7%; y junio 1,6%; mientras que las cifras de la canasta básica total fueron 27%, 20,4%, 15,8%, 11,9% y 7,1%, 2,8% y 2,6%, respectivamente.
El aumento del 3,1% de las dos canastas básicas durante el último mes guarda cierta lógica si se observara el incremento de los alimentos en el IPC, que marcaron un ascenso del 3,2%.
Pese a dicha aceleración, el aumento acumulado en lo que va del año de las dos canastas básicas continúa por debajo del avance de la inflación, que para igual período suma 87%, mientras que la CBA, 68,6% y la CBT, 81,7%.
En términos interanuales, la canasta básica alimentaria registró en julio un incremento del 263,4% y la canasta básica total marcó 261,8%. Es decir, los precios de los productos esenciales se movieron a un ritmo parecido al de los que componen el índice de precios al consumidor (IPC), ya que en los últimos 12 meses aumentaron 263,4%.
Para no ser pobre: $900.648. Y en el caso de familias de cinco integrantes, la cifra ascendió a $947.283.