Más allá del ímpetu anti-casta que mostró en público después de que el Congreso votara la adversa ley de recomposición jubilatoria, Javier Milei meditó cuidadosamente cómo manejar ante la opinión pública y ante la política su controversial veto total a la medida. Por eso postergó durante varios días la ejecución de una decisión que tenía tomada desde la semana pasada. De hecho, se esperaba que el veto saliera publicado en el Boletín Oficial de este viernes, pero no apareció. Y en la Casa Rosada revelaron que se oficializará la firma en las próximas horas.
El documento se encuentra en manos de la Secretaría de Legal y Técnica, listo para que el Presidente le estampe su nombre al final. Pero sólo saldrá publicado cuando el Presidente le haya explicado a los jefes de los bloques aliados sus motivos. “Les va a decir qué es lo que va a pasar si sostienen la ley después del veto. Las consecuencias para la economía”, dijeron en la sede de Gobierno. De allí la convocatoria, que se hizo el jueves a la reunión de la tarde de este viernes en la Casa Rosada con el jefe de PRO, Cristian Ritondo; el del MID, Oscar Zago (que, más allá de las formalidades, es un libertario más). Y a la que sumaron al jefe de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, José Luis Espert, miembro de la bancada de LLA, y otros 15 diputados de los distintos espacios. Hubo rumores de que estaría Miguel Pichetto, de Hacemos, pero las negaban.
Se había especulado con la posibilidad de que el encuentro estuviera destinado a la conformación de un interbloque entre La Libertad Avanza y PRO. Un plan de larga data de los violetas, que nunca pudieron concretar por la reticencia de Mauricio Macri y el jefe del bloque, Cristian Ritondo, a conformarse con una alianza legislativa formal.