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La marcha contra la reforma laboral se desarmó tras los incidentes y la plaza quedó vacía

Hay numerosos detenidos.

Por El Litoral

Miércoles, 11 de febrero de 2026 a las 19:45

La movilización de la Confederación General del Trabajo (CGT) contra el proyecto de reforma laboral se desarmó casi por completo a media tarde, justo cuando la convocatoria tocaba su pico, luego de que se registraran graves incidentes entre un grupo de manifestantes de la izquierda y las fuerzas de seguridad, que avanzaron sobre la plaza y pusieron fin a la protesta gremial.

Sobrevivieron grupos desarticulados de manifestantes, que un último barrido policial, cerca de las 19, terminó por aplacar. Hubo al menos 11 detenidos por los disturbios, según informaron fuentes oficiales.


La cúpula de la CGT, que apostaba a escenificar su fortaleza y descontento, alcanzó a tomarse una foto frente al Congreso antes de que la plaza se vaciara casi por entero tras los primeros choques entre las fuerzas y los manifestantes.

El clima de la protesta gremial se quebró de manera irreversible alrededor de las 16.30, con lo que fue la segunda tanda de enfrentamientos entre algunos manifestantes, que derribaron vallas y lanzaron bombas molotov, y la Policía, que respondió con carros hidrantes, gas lacrimógeno y balas de goma.

El diseño y la disposición inicial de la convocatoria se desmoronaron con esos primeros desmanes. Los efectivos avanzaron por la plaza, en filas y con motos, y las columnas que conformaron sindicatos, agrupaciones sociales y grupos de izquierda colapsaron, y acabaron dispersándose rumbo a Avenida de Mayo y las calles que cruzan la plaza.

El primer foco de tensión se vivió cerca de las 15.30, a metros de la avenida Rivadavia, donde se encontraban los militantes del Frente de Izquierda. Allí hubo un duro cruce con la policía que se extendió por varios minutos, con enfrentamientos casi cuerpo a cuerpo con la Policía. Los manifestantes tiraron dos vallas y los efectivos respondieron primero con camiones hidrantes y luego con ráfagas esporádicas de gases lacrimógenos.

Consiguieron hacer retroceder al grupo más combativo y despejaron ese lado de la plaza, pero los policías perdieron una de las vallas a manos de los manifestantes.

Como parte de esos primeros movimientos, otro grupo de manifestantes derribó unas cuantas vallas más del otro lado de la plaza, más cerca de la calle Hipólito Yrigoyen, un sector colmado por los gremios. La policía recolocó el vallado y quedó en alerta, antes de avanzar también por esa vía para despejar la plaza.

Después de esa seguidilla, y en respuesta a nuevos enfrentamientos, sobrevino la avanzada policial que alteró por completo el curso de la manifestación. La plaza, que estuvo cargada de carpas y puestos de comida, y en la que por momentos costó desplazarse, quedó despoblada casi por entero, con apenas unos grupos pequeños de manifestantes desarticulados.

Y si bien hubo un reflujo de manifestantes pasadas las 18, con nuevos altercados en el vallado, la Policía extinguió los movimientos con granadas de gas y una última pasada en moto.

Para las 19, la circulación vehicular sobre la avenida Rivadavia −donde se originaron los disturbios− estaba parcialmente restablecida.

Sobre ese sector se desplegó la columna de la izquierda y las agrupaciones más duras. Se convirtió en uno de los focos más activos mientras duró la movilización. Las fuerzas de seguridad se habían desplazado allí de manera preventiva.

Hasta su disolución, la protesta se desarrolló con una fuerte presencia de los gremios, que se desplegaron a lo largo de toda la Plaza del Congreso. Por el calor, por momentos agobiante, el frente de la plaza que mira al Palacio Legislativo -y donde la CGT tenía previsto plantarse- nunca alcanzó a constituirse como epicentro de la convocatoria.

En medio de los incidentes, desde el Ministerio de Seguridad, liderado por Alejandra Monteoliva, informaron que hay más de 10 “personas identificadas” que serán “judicializadas”, y luego que al menos dos manifestantes habían sido detenidos.

En paralelo, el gobierno porteño informó que la Policía de la Ciudad detuvo “al menos” a once manifestantes que −sostuvo− agredieron a los efectivos o provocaron daños en el espacio público.

Al igual que en otras protestas de gran porte y como resultado del operativo policial, las calles alrededor del Congreso permanecieron cortadas al tránsito durante el tiempo en que duró la jornada de protesta.

El Congreso estuvo siempre vallado y rodeado de un operativo especial de las fuerzas de Seguridad, que incluyó a la Policía Federal, a la Gendarmería Nacional y a la Prefectura, además del aporte que hizo en la periferia la Policía de la Ciudad.

Pese al revés que sufrió en la Justicia a fines del año pasado, el Gobierno dejó trascender antes de la marcha que desplegaría hoy el llamado “protocolo antipiquetes”, el mecanismo con el que durante estos dos años consiguió sofocar las protestas no masivas, con saldo dispar.

Con Patricia Bullrich liderando al Gobierno en la Cámara alta, la convocatoria de la CGT se convirtió en el segundo gran desafío para la ministra Monteoliva. Ya enfrentó una marcha similar en diciembre, aunque la acción había tenido lugar en Plaza de Mayo. También en rechazo a la iniciativa laboral.

Además de los gremios de la CGT, en las calles estuvieron hoy las dos vertientes de la CTA, entre otras expresiones sindicales. Hubo presencia de municipales bonaerenses, ferroviarios, portuarios, empleados de comercio, trabajadores bancarios y judiciales, entre otros.

La convocatoria ganó densidad cuando el recorrido del sol comenzó a arquearse. Para las 16 horas algunos puntos de la plaza estaban colmados. Desde temprano, proliferaron las carpas, los paraguas para atajar el sol y los improvisados puestos de comida.

Al malestar de los sindicatos se sumó también la corriente del peronismo que lidera el gobernador bonaerense Axel Kicillof, Movimiento Derecho al Futuro (MDF), la agrupación kirchnerista La Cámpora, el Movimiento Evita y otras agrupaciones periféricas del PJ.

La movilización de la CGT también pretendía darle cobijo a la protesta semanal que llevan adelante distintos grupos de jubilados los días miércoles, en las que ya se registraron numerosos incidentes pese a ser convocatorias más modestas.

(Con información de La Nación)

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