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Insfrán ordena lo que el peronismo nacional desordena

Por El Litoral

Lunes, 14 de abril de 2025 a las 09:00

La victoria de Ariel Caniza en Clorinda no es un dato local: es un mensaje político de alto voltaje para el peronismo a nivel nacional. Con un arrollador 83% de los votos, el PJ formoseño demostró que, en medio del caos y la fragmentación, todavía hay lugares donde la conducción, la organización y el proyecto político siguen vigentes. Y ese lugar es Formosa. Y ese conductor es Gildo Insfrán.

Mientras en el resto del país el peronismo se consume en internas estériles y debates de superficie, en Formosa se construye poder real. Retener Clorinda —uno de los municipios más relevantes y con mayor peso estratégico— en este contexto político, económico y social es mucho más que un triunfo electoral. Es una demostración de fuerza, coherencia y presencia.

El dato es contundente: ocho de cada diez votantes eligieron seguir acompañando al modelo formoseño, mientras la oposición apenas logró ensayar su ya habitual libreto de denuncias sin pruebas y discursos desconectados de la realidad territorial. Del otro lado, mientras algunos sectores del peronismo nacional especulan con nombres, Gildo muestra gestión. Mientras otros tuitean, él camina. Y gana.

En su discurso, Caniza no solo agradeció a la militancia, sino que puso el acento en el acompañamiento constante del gobierno provincial y los ministros que responden a Insfrán. Un dato que no es menor: en Formosa, el Estado no se retira ni se esconde, está presente y comprometido, aun en tiempos de ajuste salvaje desde Nación.

En un escenario nacional donde la desorientación parece ser la norma y la oposición no logra articular ni una agenda mínima común, Insfrán aparece como uno de los pocos dirigentes con capacidad real de conducción política. Con estructura, con territorio y con resultados.

La elección en Clorinda no solo reafirma el liderazgo provincial de Gildo Insfrán, sino que vuelve a dejar una enseñanza para todo el arco peronista nacional: sin territorio, sin Estado y sin conducción, no hay victoria posible. El PJ tiene mucho que aprender de Formosa si quiere volver a ser una fuerza de poder nacional y no solo un recuerdo de lo que fue.

Por Elio Albarenga

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