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Las Marías: 100 años, las mismas manos

Por El Litoral

Domingo, 07 de julio de 2024 a las 07:35

Especial por Carlos Lezcano, Belén Da Costa y Eduardo Ledesma

El establecimiento Las Marías festeja este año su centenario. En el Nordeste de Corrientes, a un costado de la Ruta 14, a pocos kilómetros de Gobernador Virasoro, desde hace 100 años nacen las marcas de yerba más conocidas de nuestro país. 

Fundada en 1924 por Víctor Navajas Centeno, Las Marías es una empresa enteramente familiar. Desde sus inicios, su belleza natural convive con un fuerte componente ético y social que puede verse en los barrios diseñados para alojar a más de 100 familias de trabajadores, que también reciben servicio médico y social; en el Club Taragüi, donde se practican y enseñan distintos deportes, en la Fundación Victoria Jean Navajas, que gestiona una escuela primaria gratuita, un instituto agrotécnico terciario, un centro de formación profesional especializado y un programa de proyectos educativos orientado a financiar capacitaciones docentes para escuelas de Corrientes y Misiones.

El cuidado por la naturaleza cautiva a los visitantes; los jardines, profusamente arbolados con especies autóctonas y exóticas, conforman un marco único. Numerosos senderos invitan a recorrer cada uno de los rincones de las más de 100 hectáreas y se convierte en un plan de vacaciones de invierno y algún fin de semana largo.

En Hoja de Ruta entrevistamos a Aldolfo Navajas Fournier que nos cuenta no solo los orígenes de Las Marías sino la filosofía empresarial que los guía y anima día a día.

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Las Marías cumple 100 años. ¿Cuáles fueron los orígenes?

En Argentina, con todas las vicisitudes que tenemos siempre, son como más años. Suelo decir que son “años perro”, como 700 años normales. En Las Marías en particular fueron años plenos, de mucha dedicación, esfuerzo, progreso felizmente. Y, sobre todo, de generación de bienestar para mucha gente. No solo para accionistas sino también para toda la comunidad que nos rodea, en especial los empleados y sus familias. 

¿Cómo fueron esos orígenes? ¿Quién comenzó la historia? 

Las Marías comienza con mi abuelo Víctor Navajas Centeno y su hermano Cesáreo, como una pequeña estancia ganadera en el año 1924. Su madre, Concepción, viuda de muy joven, había sostenido la heredad e inclusive hizo un intento de plantar un yerbal, que no prosperó, allá por 1911. Era la zona de la Villa Vuelta del Ombú, hoy llamada Virasoro.

¿Y cuándo y por qué se da cuenta lo de la yerba? 

Inmediatamente. En el mismo año en que se casa con María Silvia Artaza planta el primer yerbal, 38 hectáreas, hoy un ícono a la entrada de la empresa. Son los dos hechos que tomamos para que 1924 sea el inicio: la familia y la empresa. Y empieza, sobre todo, a rodearse bien. Trata bien a sus colaboradores y se enfoca en darle valor al producto en el lugar de origen. Ya en el año 40 estábamos mandando en tren a Buenos Aires paquetes con nuestra marca, tantos como se podían producir y transportar. La marca emblema de Las Marías es Taragüí, que es Corrientes en guaraní. 

¿Cuáles señalarías como momentos claves en estos 100 años? ¿Algunos hitos? 

Las Marías es una tarea conjunta, de mucho tiempo. Mi abuelo tuvo cuatro hijos, a los que supo transmitir valores de una cultura de trabajo, de sensibilidad social y de afán de progreso. Adolfo, Pablo, Arturo y Víctor, de los cuales los tres primeros ya no están. Y cada uno cumplió su rol importante en el desarrollo de la empresa.

Eso fue pasando a nietos. A la tercera generación que desde los años 70 nos fuimos incorporando y algo de la cuarta, que inclusive es la que hoy encabeza la parte ejecutiva de la empresa. Siempre con colaboradores y profesionales muy comprometidos con Las Marías. Y hay algo que creo nos diferenció y se hizo a lo largo del tiempo, que es prestarles atención a cuestiones relacionadas con el personal y sus familias, particularmente la educación. 

¿Hay ideas que fueron cambiando?

La empresa en el sentido “clásico” es una entidad que persigue solamente un fin económico. Pero en los últimos tiempos fue migrando ese concepto a que la empresa tiene también que atender el aspecto social y el aspecto ambiental. Y esa cuestión en Las Marías fue natural, es parte de su ADN. Fue, por la impronta que le dio el fundador, parte de la forma de hacer las cosas desde siempre sin saber que tenía ese título de “Responsabilidad Social” o “Sustentabilidad”. Entonces, Las Marías cuida el aspecto económico, por supuesto, trata de ser una empresa rentable, sana financieramente, sólida patrimonialmente, que busca liderar mercados, que crece. Pero también y simultáneamente, que es lo más importante, atiende cuestiones sociales y cuestiones ambientales, que están todas interconectadas. Ambientales en el sentido de dejar la tierra y la naturaleza igual o mejor que como la encontramos, para los que nos siguen. Y sociales en el sentido de que buscamos mayor bienestar no solamente para los accionistas, lo que es totalmente lógico, sino también para los colaboradores y para todos los que de una u otra forma tienen relación con la empresa, que es el concepto de stakeholders o partes interesadas. También eso implica poner el foco en el mediano y en el largo plazo, porque si uno mira solamente el corto plazo, por ahí una cantidad de cosas que hacemos parecería que no tienen sentido y son puro costo.

Ustedes siempre cuidaron el tema educativo por ejemplo.

Exacto, uno de esos focos es la educación. Las Marías desde sus inicios atendió cuestiones básicas del bienestar de la gente. Vivienda, por ejemplo, porque trató de que la gente termine su vida laboral en la empresa con una vivienda propia, formando su familia en su casa propia, que es fundamental. En segundo lugar, el tema de salud. Cuidó no solamente la salud de sus empleados, sino también extendió ese cuidado a la salud de las familias de los trabajadores. En particular, tenemos un plan de control pediátrico que viene del año 1985, con una estadística muy sólida que marca que los chicos hijos de trabajadores de Las Marías están creciendo con niveles de salud propios de países del primer mundo, y lo estamos logrando en pleno NEA, una de las regiones más pobres del país. Y son controles simples, no es nada del otro mundo. Es hacer seguimiento de los planes de vacunación, del crecimiento, peso, talla, de acuerdo a curvas normales; fomentar la lactancia materna, lograr que las madres se hagan controles durante el embarazo, etc. Unos 3.500 niños pasaron por ese programa, casi un 10% de la población de alrededor de 45.000 habitantes de Virasoro, dieron un primer paso sólido para crecer sanos. Nos ocupamos entonces de temas de vivienda, educación, salud, y también deporte, a través del Club Taragüí creado en 1943, que es una herramienta formidable de formación y de integración. 

¿Y cómo lo hacen?

El tema educativo se maneja a través de una fundación que se llama Fundación Victoria Jean Navajas (de 1965), con 4 áreas de acción. Una escuela primaria que es el emblema, es de 1945, anterior a la Fundación, y que ya tiene más de 3.600 egresados con un nivel de formación muy destacado. Un Instituto Agrotécnico, creado en 1968. Funcionó como institución de nivel secundario hasta que en 1996 se lo convirtió en Terciario, siempre con el foco de generar mandos medios, cuadros técnicos, personal calificado y buenas personas para empresas de la zona. Fue siempre pensado para colaborar con el desarrollo de la región, entendiendo que si ésta progresa nosotros lo hacemos con ella. Es así que de aquella agrotécnica secundaria inicial salieron 711 técnicos agrónomos que están en todo Corrientes y la Mesopotamia, más unos 470 técnicos superiores terciarios que tienen una inserción laboral específica muy alta, de alrededor del 77%. Eso se complementa con un Centro de Formación Profesional, que dicta cursos para los alumnos del Instituto y para empresas y público en general, en habilidades requeridas para la producción de la región (agrícola, ganadera, forestal, etc.). Ese Centro se creó en 1996 y desde entonces ya lleva más de 15.000 personas capacitadas. Ambas instituciones funcionan bajo normas de Calidad de Gestión Educativa ISO 9001, auditadas por entidades extranjeras. A las tres instituciones descriptas se suma desde 2004 el área de Proyectos Educativos, que colabora en mejoras educativas, principalmente trabajando con docentes y directivos, en escuelas de los lugares donde Las Marías tiene plantas operativas, en Corrientes (Virasoro principalmente) y Misiones, beneficiando a un universo de más de 10.000 alumnos.

Una cosa que llama la atención de las Marías es que la gente con un enorme nivel de pertenencia con la firma. Los empleados se sienten como parte de una familia, sin que sea un cliché esto. 

Sí; un poco lo que estoy diciendo suena a propaganda o a cliché, pero cuando uno lo ve y lo siente, es así. Cuando uno mira las acciones en corto plazo, por ahí no tienen sentido o son un costo, pero cuando se pone el foco en un plazo un poquito más largo uno se da cuenta que estas acciones de inversión en la gente, de cuidado de la naturaleza, de compromiso con la comunidad, vuelven. En definitiva, lo hacemos porque tenemos que hacerlo, porque estamos convencidos de que es lo correcto, pero somos conscientes de que también nos conviene, que vuelve. Estas acciones son avenidas de doble vía: vuelven en adhesión del personal, en compromiso, en calidad de trabajo. Las encuestas de clima que hacemos en Las Marías cada cuatro años, más o menos, nos dan niveles de compromiso y de satisfacción con la empresa muy por encima de los niveles promedios de esas encuestas en otras empresas. Eso es bueno porque se puede trabajar mejor. En contextos muy adversos Las Marías siempre creyó en el país y en Corrientes, está a la vista la inversión que hacemos y la generación de trabajo por tanto tiempo. Hoy somos fuente de trabajo para alrededor de 2.300 personas contando todas las empresas del Grupo. Sentimos una responsabilidad grande.

Imaginamos una celebración. ¿Como será?

Es un año de celebraciones, no hay una fecha exacta de cumpleaños. Festejamos con una serie de acciones internas, recordando la construcción de la empresa por parte de mucha gente y el mérito que han tenido para llegar hasta acá. Y la responsabilidad nuestra de seguirlo y mejorarlo. Hicimos una yerba súper premium de edición muy limitada, Las Marías Centenario, para festejar. Tuvimos un encuentro, conferencia y recorrido por la planta con empresarios y cámaras empresarias de Corrientes; vamos a tener reuniones con autoridades de la Provincia, aunque todavía no tenemos una fecha determinada. Haremos una fiesta o reunión con el personal y con gente muy allegada como lo hacemos todos los años distinguiendo al personal, pero esta vez va a ser más especial. 

¿Cuáles son los desafíos o metas, teniendo en cuenta el contexto en que estamos? Con tantas dificultades para el sector yerbatero en general, pero que imaginamos que una empresa tan consolidada por ahí no afectaría tanto. ¿Qué análisis haces?

Sí, sí nos afecta y mucho. Tenemos muchas trabas y regulaciones, tanto en el mercado de abastecimiento o materia prima como en el mercado de producto terminado, el paquete de yerba que llega al consumidor final. Cumplimos con una serie enorme de regulaciones y con una alta y compleja carga impositiva. Eso, lamentablemente, nos saca mucha fuerza y mucho disco duro, mucha cabeza, que podríamos dedicar a crecimiento. Tenemos que primero poner esfuerzo en subsistir y cumplir con todas esas cuestiones. Pero toda esa capacidad podría ser liberada para invertir, para generar empleo, para crecer, mejorar, exportar más. Los desafíos que tenemos son vigorizar el crecimiento de la empresa, innovar, ganar más mercado, por supuesto, vender más de todos nuestros productos. Nosotros lideramos el mercado yerbatero pero queremos tener mayor participación, queremos exportar más, queremos exportar no solamente yerba paquete, sino también los otros productos que hacemos, por ejemplo el mate cocido. Y hay un mercado para eso en el mundo, pero hay que trabajarlo, hay que invertir y dedicar tiempo.

¿La empresa tiene una “pata” forestal?

Si, hay un sector grande en la empresa que es toda la parte forestal. Tenemos plantaciones de pino y Forestal Las Marías, integrante del Grupo, es un aserradero importante. La producción principalmente se exporta. Es un generador de divisas para el país, es generador de empleo y tiene buenas posibilidades de crecimiento. El área forestal creemos tiene alto potencial. Así lo están viendo también inversores extranjeros que se están radicando en la zona de Virasoro. Necesitamos nomás que el mercado cambiario se normalice y que mejore todo lo relacionado con logística para exportación. También mejores caminos.

Hay un tema que forma parte de la filosofía de la empresa, que es el vínculo de la producción y la naturaleza. ¿Qué están haciendo en este sentido? 

El concepto básico es dejar la naturaleza igual o mejor que como la encontramos, pensando en nuestros hijos, en nuestros nietos, en los que nos siguen. Para eso cuidamos mucho la tierra en cuanto a prácticas de cultivo, cubiertas verdes, curvas de nivel, uso inteligente de herbicidas y fertilizantes. Y se cuidan mucho los cursos y reservorios de agua. Tenemos mediciones muy exigentes hechas por terceras partes que miden la pureza del agua de arroyos que corren por nuestras plantaciones al comienzo y al final de la plantación para verificar que sigue igual. Y es así, felizmente se verifica. Todo eso deriva en cuidado de la biodiversidad, de la flora y la fauna, mostrando que la naturaleza felizmente puede convivir con la producción. Tenemos una de las mayores variedades de especies de aves del país, como pueden atestiguar grupos de observadores que son muy activos en la zona. Acá se encuentran mamíferos de gran porte, pumas, por ejemplo, lo que significa que toda la cadena alimenticia, especies menores, está presente. Y eso sucede entre plantaciones y corredores de biodiversidad, están conviviendo plantaciones y ambiente natural. Tenemos 3.700 hectáreas de reserva y un corredor de biodiversidad de 1.500 hectáreas de alto valor de conservación. 

¿Podes contarnos el proyecto de Tres Capones y la Alianza del Pastizal? 

Sí, la Alianza del Pastizal tiene que ver con ganadería, y nosotros criamos Brangus colorado. La Alianza es una iniciativa de conservación de pastizales naturales que fue organizada en principio por Aves Argentinas y Fundación Vida Silvestre. Somos sitio piloto en nuestro campo María Concepción, sobre el Aguapey desde 2006. El objetivo es proteger el hábitat de aves en peligro de extinción que viven exclusivamente en pastizal. Y básicamente lo que estamos haciendo es ganadería extensiva con cuidado de pastizal y con un diferencial de valor. O sea, estamos haciendo carne y esa carne vale más a la vez porque estamos cuidando el ambiente. Y se vuelve al comienzo del concepto. Estamos cuidando el aspecto económico, el ambiental, y al mismo tiempo la parte social, porque estamos cuidando el trabajo de la gente.

 

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