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“La educación emocional en las escuelas es fundamental para prevenir enfermedades”

Federico Bois es médico y se formó en Medicina del Estrés. Actualmente brinda asesorías para la creación de hábitos coherentes con la naturaleza humana y es el director del Posgrado UNNE en Medicina Biológica. 

 

Por El Litoral

Sabado, 14 de septiembre de 2024 a las 08:58

Federico Bois es médico pediatra especializado en Terapia Intensiva y el entrevistado 25 de Eduardo Ledesma Pregunta. Se formó en Medicina del Estrés e investigó las causas del desequilibrio humano y sus patrones biológicos esenciales desde la primera infancia. Fundó el equipo de Bio Conexión, con el que ayuda a las personas a restaurar su salud. 

 

Actualmente brinda cursos y asesorías para la creación de hábitos coherentes con la naturaleza humana y es el director del Posgrado UNNE en Medicina Biológica. Escribió “Tu dosis de Libertad”, un libro con las claves del estrés y la enfermedad crónica donde se tocan los tópicos que charlamos en esta entrevista como depresión programada, medicina del estrés y medicina biológica. 

 

Federico, ¿qué son las emociones? 

Las emociones son la traducción química de una experiencia. La forma que internaliza nuestro cuerpo la experiencia y la interacción con el entorno. La manera de hacerlo es eléctrica y luego química. Es una reacción química que busca sobrevivir. Es así desde que somos chiquitos, para aprender a entenderlas, utilizarlas para sobrevivir. Es decir, adaptarse. Cada emoción tiene un sentido, un porqué y busca un objetivo concreto. Luego que alcanza su objetivo se debería terminar. Con nuestra complejidad, nuestra libido, ha hecho que las emociones se vuelvan algo complejo, cuando en realidad son bastante simples y es nuestro equipamiento innato para lograr evolucionar, sobrevivir y evolucionar. 

 

Y a veces tenemos y a veces no tenemos o a veces las gestionamos mal, ¿qué es lo que pasa?

No, emociones tenemos siempre. A veces las reprimimos, negamos, evadimos o tampoco las exploramos. Entonces incluso la apatía es una emoción. El estar quieto, deprimido o inmóvil, es una emoción. Es un estado de resignación. Las emociones están hechas para comunicarse de manera inmediata, automática, en segundos. Comunicar porque era la forma en la que los humanos nos comunicamos en los comienzos. No había escritura, ni habla, todavía no estaba desarrollado el lenguaje, era todo lenguaje emocional. Y, lo que buscan es esto, es conmover, generar un movimiento para que vos salgas de esa situación y puedas resolverla. 

 

La educación emocional está presente en la agenda de las escuelas. ¿Por qué crees que pasa? ¿Necesitamos reeducarnos emocionalmente?

 

Sí, creo que la educación y todas nuestras influencias formativas, sociales, culturales, han obviado el tema u omitido la importancia de la inteligencia emocional como algo que no es necesario porque está hecha en una estructura de un mundo laboral donde vos tenés que ser operativo, tenés que ser lógico. Eso muchas veces va en contra del aprendizaje emocional, que a veces son ilógicas o respetan otra lógica que es una biológica, una lógica de vida. 

Entonces desde ahí es que celebro, si es así, que esté presente en la agenda de las escuelas. Es importantísimo que esto sea un tema central en la educación, para no solamente mejorar los vínculos, la calidad de vida, sino prevenir un montón de enfermedades. 

El estrés, por ejemplo. Y ya que estamos ¿qué es el estrés? 

El estrés es una respuesta generalizada adaptativa. Es decir, una respuesta para adaptarme a un entorno, a un evento, un desafío o una situación. Entonces en realidad lo que acá es interesante de este concepto, difiere del concepto también laboral de estrés que no tiene que ver con el entorno, tiene que ver con la respuesta y con la percepción que vos tenés del entorno. 

Como tiene que ver con la adaptación, podemos decir que también tenemos un estrés positivo que se llama eustrés y que es el que nos da vida, es el que nos permite adaptarnos, crecer, evolucionar, aprender. Entonces no hay que eliminar el estrés, justamente hay que aprender a gestionar un estrés positivo. 

 

Traducido sería en una especie de autoexigencia, pero de estar preparado para dar ese salto. 

Claro, en realidad es como el estrés se va a dar en función de lo que percibas. Si percibís la situación como una amenaza, tu cuerpo va a desplegar una respuesta de estrés, que es la parte que todos queremos sanar, que queremos aliviar. Ahora, si tu cuerpo lo ve como un desafío, como algo que puede lograr, lo ve de una posición de potencia, de motivación, ya eso no es estrés inflamatorio, sino que es el eustrés. 

 

¿Y qué es el suicidio involuntario? 

Es un fenómeno que ya te da una pauta, te abre la puerta hacia la enfermedad. Cómo nosotros nos enfermamos, cómo nos hacemos daño y en realidad la enfermedad es el síntoma. La enfermedad es un estado. No existen las enfermedades, existe el estado de enfermedad. Lo que existen son los síntomas, que son la señal de algo que sucedió antes. Es la exteriorización de algo que está por debajo, subyacente, eso sería un síntoma. 

Entonces cuando hablamos del suicidio tenemos dos formas, una voluntaria y la otra involuntaria. La que se ve y la que es dramática es la voluntaria. Pero en el día a día nosotros vamos a estar consumiendo pequeñas dosis, microgotas de tóxicos y sin darnos cuenta inconscientemente, y creyendo que estamos en una vida súper saludable, estamos dañándonos día a día y yendo hacia un camino de muerte. Por lo que consumimos, por el estrés que no tratamos, por cómo nos predisponemos ante el entorno. 

Entonces esa actitud te puede estar llevando a un suicidio involuntario, como después vemos los síntomas de diabetes, hipertensión, síndrome metabólico, cáncer. Es una forma en la que el cuerpo te está diciendo, bueno acá hay un daño que es evidente, hay que mostrarlo, porque no te deja otra opción que mostrarlo. Entonces no llega a ser el final de la vida, pero llega a ser una muy fuerte alarma que el cuerpo te da para que vos cambies el rumbo y cambies lo que estás haciendo, porque si no vas a ver el suicidio involuntario. 

 

 

¿Cómo darnos cuenta de esto? ¿Tiene que ver más con una cuestión de auto percibir ciertas alarmas más pequeñas?

Tiene que ver con reconectar con el cuerpo, con el organismo, para poder ir notando las señales que te da. Si vos estás en una sobrecarga, laboral, una autoexigencia o una exigencia externa, lo que fuere y vos vas desatendiendo tu organismo vas a pasar por alto las señales. Entonces es importante que vos, a pesar de que por ahí estás expuesto a ese estilo de vida, que puede ser variable más o menos, tengas siempre un momento, un espacio, una prioridad para vos. Como si fuese otro trabajo, como algo que es de fuerza mayor y dedicar ese espacio a tener ese momento de contemplación, de auto observación, de poder atenderse y poder hacer alguna actividad también que nutra al organismo, que le dé un estímulo positivo, que lo llene de emociones positivas, y que te permite observarte.

 

¿Qué es la depresión programada?

Tiene que ver con el suicidio involuntario pero eso tiene más que ver con la reacción que nosotros tenemos de cómo permitimos el daño. Ahora, la depresión programada o estrés programado son sinónimos. Es la manera de disparar y de mantenerte a vos disparando todo el tiempo estas reacciones de supervivencia, estas emociones de estrés, en las cuales vos sos más manipulable. Porque si yo logro disparar en vos todo el tiempo, tristeza, frustración, culpa, son cosas que te exceden. Entonces vos te volvés más manipulable, más vulnerable. Yo identifico una programación en términos de redes sociales, medios en general, en la cultura misma, en esto de lo que se enseña en las escuelas, en cómo se ve la enfermedad o la salud de las escuelas, en ese tipo de programación que hay tanto mediática como educacional. Cosas que hacen que vos vayas solito hacia la depresión.

En realidad es la desconexión de la vida, la ausencia de propósito y motivación. Entonces vos en ese estado sos un consumidor perfecto, consumiendo todo lo que te pongan porque estás buscando alivio. La depresión es la baja dopamina entonces hay un montón de elementos día a día para subirla. Notificaciones, los likes en redes, señales, alimentos hiper dopaminérgicos. Te la pasas en el círculo vicioso y ahí caemos en el estrés crónico. 

 

¿Cómo convertir esto negativo en algo positivo?  

Nuestro cuerpo necesita la tensión. Hay líneas vitales de tensión que pueden ser estimuladas con ejercicios que incluso pueden ser desde el disfrute, de la alegría como el baile. 

 

Moverse, eso es fundamental. ¿Y entonces por qué nos cuesta tanto hacer actividad física? Incluso sabiendo la importancia que tienen. 

Hay muchos motivos. Primero porque las propuestas que hay en actividad física muchas veces son antinaturales. Los gimnasios, por ejemplo, son máquinas que implican que te encierres y muchas veces te puede dar un alivio desde el punto de vista de la distracción. Pero justamente para reconectar con el cuerpo lo que necesitamos es atención bien dirigida, conectar con el organismo. Entonces tenemos que trabajar la parte coordinativa, tenemos que trabajar la parte disociativa, irnos con la mente pero hacia nuestro cuerpo. 

 

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