Este 30 de noviembre, fecha que conmemora el nacimiento de Andrés Guacurarí, Argentina celebra el Día Nacional del Mate. Para Corrientes, tal como otras provincias del NEA, la jornada es doble: festejar la infusión más tradicional y recordar a uno de sus hijos más ilustres, un líder indígena y federal clave en la historia regional.
Un prócer guaraní nacido en nuestras tierras
Aunque hay versiones divergentes sobre su lugar de nacimiento, pues algunos ubican su cuna en la reducción jesuítica de Santo Tomé, en la actual Corrientes, mientras otros mencionan San Borja (actual Brasil). Lo cierto es que Andrés Guacurarí creció en Santo Tomé, donde se educó, aprendió varios idiomas (guaraní, castellano, portugués y latín) y desarrolló sus dotes de lectura, escritura y música.
Conocido como “Andresito”, fue adoptado políticamente por José Gervasio Artigas, quien lo designó en 1815 como “Comandante General de las Misiones”, un cargo equivalente al de gobernador.
Lucha, reconquista y gobierno: Corrientes y Misiones bajo su mando
Andresito comandó un ejército indígena que, con coraje y conocimiento del terreno, logró recuperar pueblos de las Misiones ocupados por fuerzas paraguayas y repeler invasiones lusobrasileñas.
Entre 1818 y 1819 fue enviado a Corrientes para restituir al gobernador legítimo Juan Bautista Méndez, depuesto tras un golpe apoyado desde Buenos Aires. Con tropas guaraníes, venció a los usurpadores y asumió el control político-militar de la provincia, convirtiéndose en el único indígena que gobernó Corrientes en la historia.
Durante su gobierno estableció una reforma agraria sin precedentes: abolió la servidumbre, distribuyó tierras a quienes las habían perdido, promovió la producción de yerba mate —actividad esencial para la región—, la fabricación de pólvora, lanzas y otros medios de defensa que le permitieron sostener la autonomía de sus territorios.
Federalismo, identidad guaraní y legado olvidado
Andresito puso en práctica los ideales del federalismo artiguista: igualdad, justicia social, participación de pueblos originarios y respeto por su identidad. En su gobierno se suprimieron símbolos coloniales, se restituyeron cabildos indígenas y se garantizó una gestión más inclusiva.
Pese a su relevancia histórica, su memoria fue por mucho tiempo invisibilizada por la historiografía dominante. Es gracias a historiadores como Felipe Pigna, quienes revisionan lo ocurrido en el periodo de las guerras de independencia y guerras civiles, es que Andresito vuelve a ocupar su lugar de honor como protagonista de la construcción nacional desde el norte del país.
El mate como símbolo: identidad, memoria y pertenencia
Su vínculo con la yerba mate no fue casual. Andresito promovió su producción y comercialización, integrando la tradición guaraní al proyecto federal de su tiempo. Esa herencia —de costumbre, comercio, identidad— hoy se renueva cada vez que una ronda de mate reúne a amigos, familias y comunidades.
La fecha fue establecida por la Ley 27.117, sancionada en 2014, en reconocimiento al legado de Andresito.
Por eso el 30 de noviembre no es solo una fecha más en el calendario: celebrar el mate es también recordar sus raíces, su lucha y el aporte de los pueblos originarios a la construcción de lo que somos. En Corrientes, esa identidad late con fuerza.