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Las Casas de Los Atienza ¿Y la Placa?

n Rafael León Atienza vivió en esta casa en Curuzú - Era Gobernador y falleció imprevistamente mientras visitaba el pueblo de sus hermanas y parientes. 
Don Rafael León de Atienza, dos veces gobernador constitucional de Corrientes, elegido por segunda vez, según lo afirma Federico Palma, cuando uno de los Díaz de Vivar, presuroso de mantener el continuismo político parecía darle estabilidad y pacificación a la provincia y a algunos particulares. Mientras que el rosismo campeaba y se enseñoreaba por sobre la Confederación, compró por una onza de oro el voto a Blas Barria para obtener de este elector la garantía de la reelección de Don Rafael. 
Primer soborno político de la historia constitucional de Corrientes, decía Palma, habíase concretado. En efecto, los tembladerales de la política del señor de Palermo (Rosas) se venían atemperando bastante en Corrientes con la acción conciliadora de Atienza. El segundo gobierno (reelección inconstitucional) no llegaría a feliz término. Otra vez, estando en campaña, un malestar sorprendió al gobernador y aunque se tomaron los recaudos para salvarlo y se llamó de urgencia al sabio Aimé Bonpland para que ejerciera toda su ciencia en favor del moribundo, las cosas fueron muy de prisa. Murió finalmente en medio de grandes interrogantes, rumores de envenenamiento y cuanto pudiese agregarse al hecho, lo que suele ser común en circunstancias nefastas como estas. 
Enseguida fue traído hasta la Capital donde aguardaba enlutada su esposa Doña Concepción Rolón Cabral, hermana de Da. Victoriana Rolón de Justo, madre de un gobernador -Agustín Pedro- y abuela de un presidente homónimo. Es verdad que los Atienza eran del grupo principal de la sociedad correntina que se restauró sobre sus orígenes patricios primeros y mestizos, con la oxigenación que desde el siglo XVIII impusieron las familias burguesas de raíz española que llegaron y se mezclaron con los viejos linajes terratenientes de la conquista. 


El fundador de los Atienza fue precisamente el andaluz Don Nicolás García de Atienza, nieto del Marques de Atienza, venido a estas tierras hispanoamericanas con la misión de ejercer funciones en la vieja administración colonial, las que al parecer las cumplió cabalmente, en la Reducción de Nuestra Señora de los Santos Reyes Magos de Yapeyú, primero, y luego en la de la Cruz de Mbororé, pueblos misioneros jesuíticos donde Atienza dejó imperecedero recuerdo actuando como médico y botánico conforme lo destacan las memorias señaladas de su nieto Don José Nicolás de Alsina.    Su buena relación con los portugueses lo salvó a tiempo ante el avance de las hordas que incendiaron y destrozaron las misiones abandonadas a la fuerza por los soldados de Loyola. Alsina en sus memorias dice: “He tenido en mi poder unas notas enviadas por él -su abuelo- al Virrey, en la cual le comunicaba el descubrimiento de cierta vacuna, así como también un despacho del mismo Virrey autorizándolo para propagar y hacer propagar dichas vacunas en todo el territorio de las Misiones”.
Los sucesos que culminaron el 12 de septiembre de 1817, día en que ardieron, de manos de portugueses-brasileros, los quince pueblos jesuíticos, y se radican en la misma ciudad de Corrientes viviendo en una casa que pertenecía a Doña Rosa Casajus en las esquinas de las calles Sudamérica y Buenos Aires, y luego en la esquina de Buenos Aires y Libertad, tal vez el mismo solar donde se levantó la casa de su nieto el Coronel Fermín Alsina, guerrero del Paraguay y vicegobernador de la Provincia también, casona confederal de gran balconada y fachada neoclásica acorde al gusto decimonónico, de donde fue raptada por las tropas paraguayas doña Carmen Ferré Atienza de Alsina, una de las Cautivas de la guerra del Paraguay. 
Don Nicolás García de Atienza, funcionario e investigador de la colonia, siguió ejerciendo la profesión con la que había venido, médico.Por una decisión coincidente de los Dres. Larocca, que creemos justa y acertada, el retrato de Don Nicolás García de Atienza pintado en el siglo XVIII en las misiones jesuíticas, y el del gobernador Rafael de Atienza, recreado muy posteriormente -digamos de paso que es uno de los pocos mandatarios desde 1821 del que no tenemos imagen.
¡Un Gobernador muerto! ¿Envenenado? - Bonpland corre en su auxilio ¿pero..?
Un hecho que la historia registra como algo no tan habitual, ¿pero qué ocurría? sí, ocurría. Los protagonistas centrales de esta situación fueron el Gobernador Rafael León  Atienza y el notable naturalista y médico Amado Bonpland, quien había venido al Río de la Plata en 1817, invitado por Rivadavia y Belgrano, cuando visitaban Francia como embajadores argentinos, promocionando las virtudes de nuestra Revolución de Mayo de 1810 y la Independencia declarada en Tucumán en 1816. 
Este notable francés que se radico en Corrientes en el año 1821, se llegó hasta el Taragüí atraído por su olfato, y el aroma de nuestras plantaciones de Yerba Mate. Planta que el sabio descubre, primero cuando visita la Isla Martín García estando en la ciudad de Buenos Aires. Y ahí ve una planta que le llama la atención y pregunta a su guía, ¿qué es? Y este le responde “Caá”, y Bonpland replica agregando, ¿si, pero no es de acá? 
Se entusiasma y prepara lo que iba a ser un largo viaje. Se interna en una embarcación con un ayudante y remontan el río Paraná pasando por Esquina, Goya, Bella Vista, Riachuelo y llega a la ciudad de Corrientes.    De Corrientes siguen por el río Paraná se interna en Misiones y hace una parada en Santa Ana (Misiones). Ahí entre selva y matorrales descubre una plantación vieja de “Yerbales” y Bonpland se entusiasma y hace resurgir la ruinosa población transformado los métodos de explotación. Renace la Yerba y el mate. Es que esto ya funcionaba, pero hace mucho. Trescientos años atrás, cuando llegan los Jesuitas a esta zona del Guayrá, advierten que ese “yuyo” que los indios lo consumían en un pequeño recipiente, era como que los revitalizaba y los mantenía saludables, ágiles y trabajadores. De ahí que los Jesuitas descubren la “magia del implante”, ¿por qué? Porque las plantaciones naturales del “Caá” estaban en medio de la selva a más de 300 kilómetros y ellos encontraron la manera de traer “plantines”, y los plantaban en las Reducciones que organizaron en modernos pueblos. 
Por entonces, año 1833 Rafael Atienza resulta electo a la primera magistratura de la provincia para suceder a Pedro Ferré. El cargo asumió el 25 de diciembre de 1833 y al poco tiempo lo sindicaban como “Rosista”. No era para menos, tuvo actitudes como "el uso obligatorio del cintillo punzó" que le hizo perder la simpatía con el correntino. Es que el “travieso” tirano porteño Juan Manuel de Rosas, le tendió una trampa y lo engañó. La primera prueba de amor que le dio Atienza al tirano, fue cuando en un manifiesto público adhiere a la política de Rosas. Tres eran los médicos que atendían al Gobernador: Juan Gregorio Acuña, Antonio Salinas y Tiburcio Gómez Fonseca, recayendo sospechas sobre el primero de esa terrible actitud. Es que Amado Bonpland consideró el caso, un acto de intoxicación por arsénico. Se sorprendió enormemente el francés al constatar la medicina que se le suministraba al Gobernador Atienza. 
Trampa de Rosas a Atienza - Lo dice Pedro Ferré en sus memorias: “Atienza habiendo muerto su padre, don Nicolás de Atienza, sostenía un pleito en Buenos Aires sobre intereses testamentarios, contra don Ángel Sánchez Picado por lo que recurrió a Juan Manuel de Rosas para que lo apoyara en estas gestiones, así es como Rosas aprovechó esta situación para extorsionarlo con cuestiones políticas. El Gobernador Atienza conoció este engaño poco antes de morir: “Cuando el gobernador Atienza se lo recordaba a Rosas del juicio, el tirano hipócritamente le decía, que él como gobernador no se podía inmiscuir con facilidad en cuestiones que le son propias al Poder Judicial. ( Una joda pues, el Poder tiránico de Rosas no tenía límites porque no regía una Constitución, ni leyes y la Justicia era él.
Agrega Pedro Ferré: Poco antes de morir Atienza conoció el engaño y me leyó una carta de Rosas, en la que haciendo uso de su acostumbrada hipocresía, se disculpaba de la finalización del pleito diciéndole que no podía conseguirla porque el gobierno no debía intervenir en los tribunales de justicia. ¿Quién ignora que Rosas era absoluto y tiránico? Atienza se exaltó cuando conoció la maldad, pero ya era tarde: 
Las Casas de Curuzú Cuatiá – La que se hospedó el gobernador pertenece a su hermana Emelina Atienza de Pozzi, esposa de Pochó (Miguel) y propiedad de su nieta Berta Pozzi. (Es la casa donde habría desaparecido en este 2025 “LA PLACA”. 
La otra casa “mellizas las tres” pertenece a Hilda  de Iturriaga pertenece a su nieto Miguel Iturriaga y sus hijos Ricardo, Miguel y Roxana. La tercera casa pertenece a la familia Rodríguez Jordán. FUENTE: Juan Carlos Raffo Historias de Corrientes y Graciela Niella Atienza.  

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