El matrimonio religioso de Solange e Isaías, celebrado el pasado 28 de enero en la parroquia Nuestra Señora de Pompeya, continúa generando repercusiones en Corrientes. La pareja, que protagonizó un hecho inédito en la provincia, aseguró este jueves que no recibió ninguna notificación formal sobre una eventual anulación de la ceremonia por parte del Arzobispado.
“A nosotros no nos dijeron nada, deberían elevar el anulamiento del matrimonio. Nos parece raro que todo el mundo sepa que nos anularon el matrimonio menos nosotros”, expresó Solange a radio Sudamericana, visiblemente sorprendida por la situación. La mujer remarcó que, hasta el momento, no fueron informados por los canales oficiales de la Iglesia.
La pareja sostiene que actuó de buena fe durante todo el proceso previo a la ceremonia. En ese sentido, Solange defendió la legitimidad del sacramento recibido.
“Nos reunimos con el padre y nos dijo que no había inconvenientes. Al principio pensábamos que no nos íbamos a poder casar. Nosotros ya fuimos bendecidos y nos quedamos con eso. Si fuese fácil anular el matrimonio debería existir el divorcio dentro de la Iglesia”, planteó, cuestionando la posibilidad de que la unión sea invalidada.
La mujer también rechazó las versiones que sugieren irregularidades de parte de la pareja. “Nosotros no le faltamos a la verdad, es la Iglesia la que nos aceptó. Nos ubican en un lugar de criminalidad”, señaló, al tiempo que remarcó que su intención nunca fue generar conflicto institucional.
Según relató, incluso mantuvo contactos previos con autoridades eclesiásticas. “Yo fui al Arzobispado, hablé con alguien que era asesora legal. Ella me dijo que si yo quería casarme, no había problema, que eso lo determinaba la comunidad pastoral”, sostuvo.
Además, indicó que el propio Arzobispo había impulsado anteriormente encuentros de apoyo a personas trans.
“Me llamaron de otros países. La idea no era ir y mojarle la oreja a la Iglesia, sino que solo queríamos casarnos”, agregó Solange, quien consideró que la controversia pudo haberse originado por presiones de “algún grupo en particular”.
Postura de Arzobispado de Corrientes
Por su parte, desde la prensa del Arzobispado de Corrientes señalaron a El Litoral: “No es que ahora lo declararon nulo, ya el comunicado dice que para haber sacramento, debe haber materia, forma. Es ipso facto nulo”.
El Arzobispado de Corrientes emitió un comunicado oficial hace 10 días atrás en el que aclaró que no habría recibido la documentación eclesiástica necesaria para autorizar o tramitar un matrimonio de estas características. Desde la institución remarcaron que el matrimonio religioso es un sacramento con condiciones específicas establecidas por el Derecho Canónico.
En el mismo texto, la autoridad eclesiástica advirtió que, si no se respetan los pasos formales, se puede desvirtuar el sentido del sacramento y generar confusión entre los fieles. También informaron que el Arzobispo decidió intervenir “de oficio”, lo que podría derivar en advertencias o medidas internas vinculadas a la celebración.
Desde la parroquia Nuestra Señora de Pompeya, en tanto, aclararon que actuaron de buena fe y siguiendo las orientaciones de la Iglesia. Sin brindar detalles para preservar la intimidad de los involucrados, reconocieron que el caso generó controversia y adelantaron que reforzarán los controles y requisitos previos para evitar situaciones similares en el futuro.