Este 24 de marzo de 2026 marca un hito de medio siglo desde el inicio del proceso más oscuro de la historia argentina. En este contexto, la Universidad Nacional del Nordeste (Unne) profundiza su trabajo de identificación y ordenamiento de legajos de quienes fueron víctimas de la represión.
La medida consiste en inscribir en los documentos académicos la leyenda: “debieron interrumpir sus carreras universitarias o el ejercicio de la docencia por detenciones ilegales cometidas por el terrorismo de Estado”, entregando copias de estos registros reparados a sus familiares.
Uno de estos casos es el de Joaquín “Bocha” Arqueros, estudiante de la Facultad de Derecho que estaba próximo a graduarse al momento de su desaparición. Su hija, Guadalupe Arqueros, hoy docente de la Facultad de Humanidades e investigadora del IIGHI, pudo confirmar el historial académico de su padre recién en agosto de 2024.
“Ahí confirmé que tenía muy buenas notas y vi lo poco que le quedaba para recibirse”, relató con emoción a Unne Medios.
Una historia atravesada por el terror
La vida de Guadalupe Arqueros está marcada por la cronología del horror. Nacida el 30 de marzo de 1976, apenas seis días después del golpe, fue secuestrada violentamente junto a su madre, Judit, el 11 de abril de ese mismo año. Ambas permanecieron detenidas hasta octubre.
Su padre, militante de Montoneros y egresado del Colegio Nacional de Corrientes, ya se encontraba en la clandestinidad desde 1975. Su madre se enteró de la desaparición de "Bocha" mientras estaba presa en la cárcel de Devoto.
"Después no se supo más nada, ni del cuerpo, y sigue sin saberse", explicó la docente, cuya abuela paterna, Hilda, buscó a su hijo durante toda su vida.
La reconstrucción de la identidad en las aulas
Pese a no haber conocido a su padre, Guadalupe logró reconstruir rasgos de su personalidad a través de su propio trabajo en la Unne. Al ingresar como auxiliar docente en Comunicación Social, se encontró con compañeros de su padre que lo recordaban del ámbito gremial y estudiantil. "Me descubrieron por el apellido y me hablaron muy bien de él", recordó con orgullo sobre aquellos encuentros con administrativos y docentes que compartieron aulas con Joaquín.
La investigadora destacó el compromiso de unidades académicas como Derecho y Humanidades en la discusión de los Derechos Humanos, señalando que la universidad ha sabido generar un espacio de contención y reconocimiento para las víctimas del terrorismo de Estado.
Investigación y vigencia del "Nunca Más"
Respecto a la evolución social de la memoria, Arqueros señaló que el consenso sobre el horror de la dictadura se consolidó con mayor fuerza después de 2003, con la anulación de los indultos y el impulso de los juicios de verdad.
Actualmente, la Unne fomenta la investigación sobre la represión en la región a través de la Secretaría de Ciencia y Técnica y grupos dirigidos por especialistas como las doctoras María Silvia Leoni y Mari Mar Solís Carnicer. Para la docente, estas políticas son vitales en el presente: “En este contexto donde algunos discursos amenazan a la democracia, es fundamental saber que ese terror no debe volver nunca más”.