La reciente noticia sobre el fallecimiento de Luis Brandoni encendió las alarmas sobre una condición clínica que en el ámbito médico se conoce como "el gran simulador": el hematoma subdural.
Esta patología, que afectó a otras figuras públicas como Cristina Kirchner, Diego Maradona y Gabriel García Márquez, se destaca por su capacidad de permanecer oculta tras un impacto que, a simple vista, parece intrascendente.
Para profundizar en este cuadro, fue consultado el doctor Martín Olivetti, neurocirujano del servicio de Neurología y Neurocirugía del Hospital Escuela “J. F. San Martín” y miembro titular de la Asociación Argentina de Neurología.
Con una vasta experiencia en traumatismos de cráneo y formación en centros de referencia, Olivetti explicó que el peligro radica en la ruptura de pequeñas venas situadas entre la superficie cerebral y la duramadre, una membrana resistente que protege al cerebro.
Uno de los puntos más críticos que destaca el especialista es el concepto de “intervalo lúcido". Se trata de un periodo de tiempo en el que, tras el golpe, el paciente se muestra orientado, sonriente y asegura sentirse bien.
“Lo que llamamos traumatismo leve es, para una familia, esa caída 'tonta' en casa a la que nadie le dio importancia. Esa calma no siempre significa bienestar; es un tiempo traicionero donde el cerebro, en silencio, empieza a sufrir por la presión de la sangre", explicó el médico
Factores de riesgo en adultos mayores
Esta información es especialmente relevante para los adultos mayores. Debido a la atrofia cerebral natural propia de la edad, se genera un mayor espacio entre el cerebro y el cráneo. Esto permite que el hematoma crezca durante más tiempo antes de manifestar síntomas evidentes, lo que suele retrasar el diagnóstico y aumentar el riesgo.
En este escenario, los expertos coinciden en que la detección precoz es la línea divisoria entre una recuperación total y secuelas graves. Los síntomas a los que se debe prestar atención tras un golpe son:
-Confusión mínima o desorientación.
-Dolor de cabeza persistente que empeora con las horas.
-Dificultad para hablar o debilidad en las extremidades.
-Somnolencia inusual.
Sobre este punto el referente en la materia advirtió: “Ante cualquiera de estos signos, el procedimiento indicado es una Tomografía Computada (TAC) de cerebro, un estudio rápido que permite visualizar la acumulación de sangre”.
Finalmente, Olivetti remarcó que, solo de ser necesario, se solicita la intervención quirúrgica para evacuar la sangre. “Es un procedimiento reglado que permite liberar la presión y devolver la calidad de vida. La consulta temprana no es alarmismo, es medicina preventiva de precisión", concluyó Olivetti.