La manifestación, organizada por la juventud de la Corriente Clasista, se concentró en la cuadra de calle La Rioja entre Pellegrini y 25 de Mayo alrededor de las 10 de la mañana. A partir de ese momento el tránsito vehicular sobre esa arteria quedó interrumpido y generó trastornos varios, así como el ofuscamiento de muchos conductores que pasaban por el lugar. Cerca de las 11.30, el coordinador de Becas Estudiantiles, Mario Piñeyro, accedió a dialogar con Salva Mambrín, una representante de la CCC, pero las soluciones quedaron para más adelante.
A la salida del encuentro, Mambrín comentó que “las respuestas del coordinador no fueron positivas, ya que para séptimo grado no hay becas, en tanto que para octavo y noveno se va a buscar la posibilidad de conseguir algunas”. La dilación provocó el enojo de la dirigente, ya que “nosotros pedimos que nos entreguen las becas porque realmente nuestros chicos las necesitan y no estamos de acuerdo con que se entreguen por sorteo, porque siempre salimos perjudicados”, agregó.
PROMESA PENDIENTE
En cuanto al pedido de útiles escolares, Mambrín expresó que “nos prometieron que nos van a entregar el 50 por ciento de los útiles ahora y el resto a la brevedad”. La respuesta no dejó muy conformes a los manifestantes, que esperaron en vano. Pasado el mediodía la promesa de Piñeyro no se había cumplido y la temperatura ambiente llegó a un punto de ebullición.
Tampoco hubo novedades inmediatas para el pedido de zapatillas, lo que motivó a los desocupados a ingresar a las instalaciones con sus bombos para hacer oír sus demandas en todo el Ministerio. Las pancartas de la Corriente Clasista y Combativa invadieron el corredor principal del edificio mientras sus portadores exigían: “Si no hay asistencia, que nos den parte de los sueldos de los funcionarios”. En repudio a la aquiescencia oficial, un joven descargó un bidón de agua sobre el piso del acceso principal al Ministerio.
En medio de las expresiones de descontento, un joven manifestante coronó la movilización con una travesura, al recorrer los pasillos de la cartera educativa a bordo de su descascarada bicicleta balona.
GUARDAPOLVOS NO
“Las zapatillas nos van a gestionar a través de la fábrica Adidas que se encuentra en San Luis del Palmar”, informó Mambrín a sus compañeros de lucha, que para entonces torcían sus caras con muecas de incredulidad. Respecto a la entrega de guardapolvos “el Ministerio de Educación no tiene nada que ver nos dijo Piñeyro, por lo tanto los reclamos se tienen que dirigir a la sede de Desarrollo Humano”, agregó la vocera del grupo.
Ante las respuestas poco convincentes, los manifestantes optaron por quedarse en el edificio para demostrar su descontento a los funcionarios que abandonaran la sede ministerial a la hora del almuerzo. “No nos vamos a mover de acá hasta que nos den respuestas concretas”, prometieron, aunque en horas de la siesta la mayoría decidió retirarse para organizar una nueva protesta.