En este sentido, la directora del saps “Manuel Sussini”, ubicado en el barrio Ferré, Dora Costa, comentó que “la amoxicilina cubre en un 75 por ciento la prevención de esta enfermedad”. Por ello rescató “la inmediata consulta a un médico para evitar un mal mayor”. Si bien las otitis medias agudas suelen evolucionar favorablemente sin necesidad de prescripción de antibióticos (en algunos casos), es importante que el especialista valore la afección para establecer su alcance. “Llegar a tiempo en este tipo de casos es primordial para impedir complicaciones”, resaltó la pediatra.
Asimismo indicó que “ante el menor síntoma los padres deben llevarlo a un centro de salud, ya que además del dolor de oído, la OMA presenta fuertes dolores de cabeza y cuello, fiebre alta e intolerancia a la luz”. La importancia de tomar la medicación en el tiempo correcto también es otro factor de impide la aparición de la meningitis -un promedio de diez días-, ya que “si la otitis se cura bien, no quedan rastros de ella”, dijo.
Respecto de ello, Costa aseguró que “en todas las salas de atención hay fármacos, provistos ya sea desde el plan nacional Remediar o desde la Comuna capitalina”. Es más, “somos los directores quienes nos encargamos de buscar la medicación cada vez que falta, así que los padres no pueden decir que no había remedios para el tratamiento”, remarcó la médica, como así también recomendó “evitar las recetas caseras”.
Finalmente, otros profesionales de la salud consultados coincidieron con su par y acotaron que otras de las complicaciones de una OMA mal curada son parálisis facial -ya que el nervio facial atraviesa el oído-, tromboflebitis, encefalitis y la cronificación de la infección.
Gastroenteritis viral
Por otra parte, Costa indicó que en los Saps “las consultas que más se realizan son por gastroenteritis viral”. Si bien explicó “que el virus se contagia de chico en chico”, se debe “porque tienen las defensas muy bajas en esta época de año”. En este sentido, dijo que las edades de los pacientes son variadas “hay chicos de un año en adelante, cinco, ocho y diez”.
Otra de las influencias es el cambio climático, contó la profesional. “Es que con el frío la mamá a veces no guarda la mamadera en la heladera y derepente con un ascenso de la temperatura esa leche no está en óptimas condiciones para ser consumida”. En cuanto a los más pequeños, la médica enfatizó que “esta enfermedad se puede evitar si la madre le diera la teta, como corresponde”.
Una acérrima defensora de la lactancia materna, Costa recordó que “su leche es la mejor manera de evitar que su bebé se enferme por todos los nutrientes que se encuentran en ella”. En este sentido mencionó el caso de las trillizas -de tres meses- fallecidas el fin de semana a raís del consumo de elche maternizada en mal estado. “Esto no hubiera ocurrido si la mamá solamente le daba la teta”, sintetizó.