Enviada Especial
El 71 por ciento de la población rural en la Argentina no cuenta con agua potable. A esto se suma que a nivel mundial, nuestro país ocupa el tercer lugar en cuanto a la cantidad de población afectada por la presencia de arsénico en el líquido vital subterráneo. Para intentar paliar esta grave situación que, de manera silenciosa e irreversible, afecta a un gran número de pobladores, un equipo de científicos trabajó para lograr un sistema de potabilización sencillo y económico.
Este plan requiere de elementos de uso diario como botellas plásticas (PET), energía solar, citrato (jugo de limón) y lana de acero. Hoy está en una etapa de difusión, por eso una de las especialistas intervinientes en el programa, Marta Litter explicó el funcionamiento del método en el Foro Regional del Agua en Córdoba, realizado la semana pasada por la Defensoría del Pueblo de la Nación.
Soluciones simples, eficientes y de bajo costo para la potabilización de agua en zonas rurales aisladas, es la premisa fundamental del proyecto OEA/141 que comenzó tiempo atrás con la participación de Brasil, Chile, Perú, México, Trinidad - Tobago y la Argentina. En cada uno de los países, equipos de especialistas realizaron pruebas de campo y laboratorio para evaluar los resultados de la implementación de tres métodos ya existentes para eliminar los contaminantes del agua, en especial, el arsénico.
Se trata de un tóxico clasificado como altamente cancerigeno que en Argentina se encuentra con altos niveles de concentración en aguas subterráneas de la región comprendida por las provincias de Salta, Tucumán, Chaco, Santiago del Estero, Córdoba, Santa Fe, San Luis, Mendoza y el norte de Buenos Aires.
En el país la experiencia científica del sistema de potabilización fue realizada en una pequeña población tucumana, Los Pereyra. Allí, trabajó un equipo de profesionales dirigido por la doctora en Química de la UBA e integrante de la Comisión Nacional de Energía Atómica, Marta Litter y MIGUEL BLESA.
Tras varios meses de estudios y experimentación lograron que el agua en Los Pereyra, con un elevado nivel de contaminación, mostrara un importante cambio. Los análisis demostraron que la experiencia fue un éxito porque lograron acercarse notablemente a los parámetros estipulados por la Organización Mundial de la Salud (OMS): inexistencia de coliformes fecales y el arsénico por debajo de los 0,05 miligramos por litro.
Para lograr esta descontaminación del agua fueron empleadas tres tecnologías que ya fueron probadas en forma independiente, las cuales no requieren de equipamientos sofisticados ni grandes gastos de energía. El bajo costo era una cuestión trascendental en el proyecto porque la población rural, en una gran mayoría, no tiene abundantes recursos financieros. "No valía la pena hacer un sistema de potabilización que requiera una inversión considerable porque el problema sería el mismo: la gente no podría pagarlo", indicó la directora de la investigación, Marta Litter. Agregando que "para quienes poseen medios económicos ya existen sistemas de descontaminación como la osmosis inversa y la coagulación".
La tecnología barata para potabilizar el agua contaminada en la localidad de Los Pereyra, consistió en tres sistemas: Desinfección solar de aguas en unidades individuales (Dsaui); Remoción de arsénico por oxidación solar (Raos) y la Fotocatálisis heterogénea (FH).
El método Dsaui se basa en la exposición al sol por algunas horas de botellas de plástico que contienen agua contaminada. Los rayos solares actúan por combinación de la radiación UV-A (315-400 nm) y la radiación infrarroja, que eleva la temperatura
del agua a unos 50-55 ºC. De este modo pueden destruirse bacterias y virus.
Mientras que el Raos, consiste en que el agua continúe en las condiciones anteriores pero con el agregado de citrato, jugo de limón, formando citrato de hierro con el ya existente en las aguas o a través de su agregado externo (lanas de acero). Las botellas plásticas también son expuestas al sol por algunas horas y, al llegar la noche, se colocan en posición vertical, para que el agua purificada se decante de las partículas de hidróxido de hierro precipitado. También es posible filtrar el agua a través de paños textiles.
En tanto que el FH, integra el grupo genérico de métodos de purificación de aguas conocido como Tecnologías Avanzadas de Oxidación (Taos). Básicamente, buscan transformar (oxidar) cuantitativamente la materia orgánica a dióxido de carbono y otros compuestos simples, con lo que se logra su mineralización completa.
Si bien estos procesos pueden ser aplicados de manera independiente, al ser implementados en forma conjunta pueden alcanzar resultados óptimos. En Tucumán el grado de descontaminación llegó a un 90 por ciento de efectividad, mientras que en Chile fue de un 95 por ciento.
A partir de la positiva experiencia en Los Pereyra y en otras áreas de países latinoamericanos, ahora resta difundir el proyecto en aquellas comunidades cuyos pobladores sufren los efectos de las aguas contaminadas, especialmente con el tóxico arsénico.