A cien metros de la Basílica de Itatí, en una esquina frente a la plaza central de la localidad, la casa que habitara el último cacique guaraní en ese terruño casi pasa desapercibida. Es baja y su muro perimetral bastante moderno, un patio amplio en el frente y al fondo se divisa el inmueble con un techo de tejas a media agua. Recién ahí se puede notar que la casa mantiene un aspecto colonial.
La casa de Güeri Vallejos fue reacondicionada por la dirección de Planificación y Obras de la provincia.
Los trabajos demandaron seis meses y un presupuesto de $249.625. En la ceremonia que contó con la bendición de los trabajos terminados por el Rector de la Basílica de Itatí, sacerdote Hugo Camino, se explicaron los detalles de las obras restauradoras.
En 1987 la casa estuvo a punto de ser derrumbada, una declaración como Monumento de Interés provincial regulado en la Ley 4555, la salvó de las topadoras. Los datos históricos ubican a la casa “en la zona donde se desarrollaba toda la vida del pueblo indio”, a pocos metros de donde actualmente está la plaza.
Juan Antonio Güeri Juez y Comandante de su localidad hasta su muerte (1784-1833) fue el primer propietario de la finca. Mediante subasta pública la casa quedó en poder de Blas M. Vallejos, en 1925 fue adquirida por la iglesia a cargo de la congregación de la Orden de la Divina Providencia.
En sus breves palabras Arturo Colombi resaltó el trabajo que hicieron los técnicos de la cartera de Obras y Servicios Públicos, pero además la trascendencia del hecho. “Estamos rescatando y respetando la historio de los antepasados de un pueblo. Es un claro mensaje del espíritu que debemos tener los correntinos a la hora de penar en nuestra historia para avanzar hacia el futuro”, dijo el gobernador.
Tras la inauguración, donde hubo chamamé de por medio con el bandoneonista Oscar Mambrín y Cacho Núñez, Colombi y sus ministros junto al Rector de la Basílica se dirigieron hasta el frente del templo de la virgen de Itatí. Allí, vieron la primera prueba del sistema lumínico de la Basílica.