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Gicela Méndez Ribeiro, por primera vez en Cosquín, pese a todo

Por El Litoral

Martes, 31 de enero de 2012 a las 21:00
Gisela Méndez Ribeiro en Cosquín. La música, pese a los avatares de la vida que esta vez para la libreña, se presentó en clave de inseguridad.
EL DATO
Antes de llegar al festival mayor de América, en Cosquín, Córdoba, la libreña Gisela Méndez Riveiro actuó con éxito en la Fiesta Nacional del Chamamé, en el Cocomarola.

Especial. Fátima Soliz. La cantante oriunda de Paso de los Libres, vivió su noche soñada el último jueves cuando subió a cantar al escenario Atahualpa Yupanqui, en Cosquín.
Después de tocar en su provincia, de recorrer festivales y de transitar ese camino obligado que todo artista debe asumir: ganar el Pre-Cosquín y hacerse de un nombre y después recién salir a conquistar otros sitios, la libreña se enfrentó con una festiva carente de música litoraleña. Cantó bien entrada la madrugada y si bien no fue una plaza en su mejor postal la que la recibió por primera vez, fue el mismo sitio que ella miró siempre por televisión, el que le permitió cumplir el viejo sueño de cantar en Cosquín.
“Pasé por todas las etapas aquí, vine de turista, mochilera, a concursar y siempre soñé con que me llamarían algún día, hoy lo estoy cumpliendo”, decía antes de subir a cantar, con la ilusión intacta pese a que fue víctima de la inseguridad antes, en Cosquín y después en su casa de Santa Ana (ver más en pá-gina 21).
“Esto es una consecuencia del trabajo que uno viene realizando, todo suma al músico, no uso la palabra artista porque la siento separada de lo humano, me considero una persona con la misión de cantar”, agregaba la correntina que se convirtió, casi sin quererlo, en una embajadora del chamamé en Cosquín.
A falta de espacio y artistas chamameceros, Méndez Ribeiro apor-tó lo suyo y su buena estrella, para que la noche del jueves no haya pasado desapercibida para quienes notan la ausencia del género en este festival. Su triología litoraleña se completó con “Nocturno tara-güi”, “Meu chamamé” y “Sargento Cabral”.
La ausencia de chamamé en este tipo de festivales no es un tema que deja pasar: “Siempre se habla en mi región de esta falencia, pero cuando se presentan estas oportunidades, para nosotros es un festejo y un apoyo a lo que venimos ha-ciendo”.
“Cosquín es el festival más im-portante en su tipo que tiene Latinaomerica, tratamos de aprovechar y disfrutar cuando nos convocan”, señalaba la correntina que no olvidó en mencionar a la Fiesta Nacional del Chamamé como un espacio de visibilidad para todos los artistas que abrazan el género: “Somos muchos chamameceros que la estamos apoyando y estamos muy felices de contar con ese espacio, es muy importante tener un festival que difunda nuestra música y tenga repercusión nacional”.
Debutó, gustó y quiso más. Será cuestión de esperar un año y de implorar que un festival de esta categoría entienda, finalmente, que el chamamé es uno de los ritmos más caros al sentimiento popular. Menos en Cosquín, en todos lados siempre suena un sapucay.

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