Verónica García Torrent: "Elijo para mi vida acciones que me lleven para adelante"
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Verónica García Torrent: "Elijo para mi vida acciones que me lleven para adelante"

Verónica García Torrent expone el próximo miércoles en el Museo Vidal, “Con los ojos del alma se toca y se ve”, obras en la cuales el espectador puede interactuar a través del tacto, recorriéndolas y complementando su lectura, contando las mismas con información en sistema Braille.
Verónica es profesora de Educación Preescolar, tiene una tecnicatura en Turismo, otra en Dibujo y Pintura y preside la ONG “Corriente por los niños”.
Eterna estudiante, “no tengo un master pero sí soy maestra, una persona que educa debe estar dispuesta a aprender constantemente, así fue mi vida”, dice consciente de su felicidad.
Mamá de 4 hijos, Juan Gabriel, Joaquín, Lucrecia y Lucila, aplica en su vida diaria un concepto que radica en dar sin esperar recibir y tratar de hacer las cosas lo mejor posible, ayudando al que se cruza en el camino. 

-¿Tus sueños se cumplen?
 -Se cumplen sí y este es muy especial (dice en referencia a la muestra) el de exponer en el Museo de Bellas Artes Juan Ramón Vidal, siendo la casa donada por mi tía abuela Eloísa Torrent de Vidal, para que sea un Museo y llevase el nombre de su amado esposo, don Juan Ramon Vidal. Ellos fueron padrinos de mi madre, Maria Mercedes Torrent, su padre Juan Francisco Torrent, también gobernador de Corrientes, en ese salón azul tuvo su escritorio.

-¿Desde cuando pintás y por qué?
Pinto desde los 8 años,  en esa época donde no habían estudios especializados de arte, mi mamá me llevó  a clases con una vecina que sabía dibujar. No era de esas personas que saben dibujar perfecto, esas que hacen rostros, era más bien una terca que le gustaba el color. Esos fueron los primeros registros de mi aprendizaje. Cuando tuve 11 años se me ocurrió mi primer emprendimiento: hacer tapas de carpetas en madera para que duren muchos años, personalizadas con su nombre, decoradas con pinturas de Disney, tenía muchos pedidos y vendí todas.

-¿Eras de garabatear las paredes de tu casa cuando pequeña?
No, era muy aplicada, no podía hacer lo que no se debía. Me gustaba aprender y quería aprender a dibujar. 

-¿Qué por ejemplo?
Dibujaba paisajes en cuadernos, tenía mis diarios donde escribía mi vida, mis historias con muchos dibujos con colores. Los colores fueron parte de mi vida, el camino donde pude expresar lo que siempre sentí. 
-¿Tuviste algún incentivo, una persona a quien imitar?
Mi mamá tocaba la guitarra, enseñaba y cantaba muy bien,aprendí a tocar pero solo canciones de la Iglesia, siempre me gusto el poema, escribir  y  leer. En mi casa paterna de Arequito tiraban para la música, pero con el tema del dibujo y pintura no hay antecedentes en mi familia. 
-Y comenzaste a transmitir tus sentimientos a través del arte.
Si totalmente ,desde que me atrapó el mundo del arte, sentí  la necesidad de conocer la vida de los artistas, de esos que marcaron historia, los inconvenientes que fueron teniendo hizo que me identificara con ellos, es el caso de  Vincent Van Gogh a quien admiro y amo, por su insistencia, perseverancia, uno en la vida busca modelos y se siente cómoda sin ser bicho raro, cuando encuentra otro que le sucede lo mismo. 
-¿Tu búsqueda personal vino por ese lado?
El arte pareciera que es para los que nacieron con ese don innato, pero no es mi caso, soy una perseverante aprendiz de lo que siento, eso despierta el compromiso de hacer lo mejor posible, investigando, estudiando y perfeccionando, la vida es una búsqueda constante de la realización personal, el arte es el camino para realizarme como ser humano, es esa comunicación eterna, porque el artista cuando crea queda perenne en la obra, en un diálogo con el espectador desconocido, es un acto grandioso de generosidad de entrega sin esperar nada a cambio, a veces somos un poco egoísta al crear sin esperar a que comprendan, no es mi caso, la docencia marca diferencia en mi vida, deseo que sirva para algo mi obra y quede marca en cada ser que lo encuentra.
 
-¿Cual es el color de la vida?
El color de la vida es el de la esperanza, es la luz, cada uno puede sentir el color que mejor le quepa, si habláramos de colores prismáticos, sería el rojo  fuego, el turquesa, el fucsia, me identifico con colores fuertes que muevan que digan mucho, pero para que un color tenga fuerza debe tener otro color que sea complementario, el arte del color en la vida no causa efecto si está en soledad, solo si se utiliza en un equilibrio complementando con otros, como en la vida, vivimos en armonía con otros seres y solo ello nos hace posible ser felices y brillar a pleno.
 
-¿Aplicás esa paleta de colores en tu pintura? ¿Y en tus actos?
No siempre, porque depende de la obra que estoy desarrollando, o representando; en una obra de arte se habla de diferentes elementos que deben estar en un equilibrio armónico, y juega un papel importante cada uno en particular. Por ejemplo el dibujo va por una parte y la impronta del color en otra, la distribución de las formas en el lienzo, habla sobre el recorrido de la vista que hace una persona para leer la obra, cada ser  humano lo hace en forma automática y a veces no hace falta entender de arte para sentir la falta de armonía en una obra,cuando decimos “no se porque no me gusta",  es por falta de equilibrio.
En la vida, en mi actos es parecido al mundo de la pintura, algo que me tocó mucho y enseño a mis alumnos, es que en la pintura "todo se puede arreglar", si uno se equivoca o no le gusta como quedo ese tono, se puede pintar encima, borrar, o tapar y comenzar de nuevo es un mensaje de que en la vida a cada instante se puede comenzar otra vez, no importa la edad que uno tenga, solo las ganas de hacer las cosas bien . 
Elijo para mi vida acciones que me lleven adelante con fuerza, con entusiasmo, con alegría, acciones que contagien, que edifiquen.

-¿Se puede transmitir la felicidad y la tristeza con el pincel en la mano?
Si totalmente, hubo años de tristeza en mi vida donde me encerré a pintar, si vieran mis obras, eran caminos, grises, con colores lúgubres, un amigo en una exposición me preguntó, Vero ¿por qué hacés caminos? Sólo en esa pregunta descubrí lo que hacía, y dije será que uno traduce su vida en lo que pinta, así es. Volví a la pintura, encontré que el arte me llamaba, me encargaron obras para un sitio nuevo y allí nació la colección de "Árboles correntinos ".

-¿En qué se tradujo ese cambio?
Uno traduce lo que siente, y se puede transmitir alegría, luego de ese período oscuro de buscar el camino, llegue a la alegría de las flores y árboles, pinté toda una colección de árboles correntinos muy alegres de gran formato.
-¿Cómo surge la idea de trabajar para los ciegos?
Llegó a  la Fundación Corriente por los Niños, que presido hace 4 años, nos visitó una persona ciega, Heraldo, un joven que estudió locución y traductorado de portugués, gracias a su vecina que le leía los apuntes; su historia me conmovió, mis hijos adolescentes lo conocieron y  quedamos todos impactados con su historia de vida,  dijimos cómo no ayudarlo, y la mejor manera era poder transmitir a la comunidad su realidad de vida, para de esta forma tomar consciencia colectiva de lo que vive una persona con  capacidades diferentes.
Pensé como artista, qué hago para ellos, me imaginé los museos y llegué a la conclusión de que no pueden participar del arte, pueden entrar a un Museo, pero no tocar las obras, es decir, el arte no les da permiso para participar de su mundo, investigué en diferentes museos del mundo y visite en Madrid la Once, Organización Nacional de Ciegos de España, la cual tiene un museo Tifológico que contiene obras, esculturas en su mayoría para ciegos.

-¿Estás al frente de una fundación, qué te llevó a ello?
El compromiso de descubrir diferentes universos, de conocer las necesidades de los demás siempre sintiendo como ellos, y tratando de generar soluciones y de contagiar la toma de conciencia en la comunidad de trabajo, de dejar ese sentimiento de la corazonada correntina de decir ¡pobre, chamigo y hacer algo! Lo que esté a nuestro alcance, entusiasmar a los jóvenes para que sigan con esta tarea que comenzamos.

Moni Munilla
mmunilla@ellitoral.com.ar
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Verónica García Torrent: "Elijo para mi vida acciones que me lleven para adelante"

Verónica García Torrent expone el próximo miércoles en el Museo Vidal, “Con los ojos del alma se toca y se ve”, obras en la cuales el espectador puede interactuar a través del tacto, recorriéndolas y complementando su lectura, contando las mismas con información en sistema Braille.
Verónica es profesora de Educación Preescolar, tiene una tecnicatura en Turismo, otra en Dibujo y Pintura y preside la ONG “Corriente por los niños”.
Eterna estudiante, “no tengo un master pero sí soy maestra, una persona que educa debe estar dispuesta a aprender constantemente, así fue mi vida”, dice consciente de su felicidad.
Mamá de 4 hijos, Juan Gabriel, Joaquín, Lucrecia y Lucila, aplica en su vida diaria un concepto que radica en dar sin esperar recibir y tratar de hacer las cosas lo mejor posible, ayudando al que se cruza en el camino. 

-¿Tus sueños se cumplen?
 -Se cumplen sí y este es muy especial (dice en referencia a la muestra) el de exponer en el Museo de Bellas Artes Juan Ramón Vidal, siendo la casa donada por mi tía abuela Eloísa Torrent de Vidal, para que sea un Museo y llevase el nombre de su amado esposo, don Juan Ramon Vidal. Ellos fueron padrinos de mi madre, Maria Mercedes Torrent, su padre Juan Francisco Torrent, también gobernador de Corrientes, en ese salón azul tuvo su escritorio.

-¿Desde cuando pintás y por qué?
Pinto desde los 8 años,  en esa época donde no habían estudios especializados de arte, mi mamá me llevó  a clases con una vecina que sabía dibujar. No era de esas personas que saben dibujar perfecto, esas que hacen rostros, era más bien una terca que le gustaba el color. Esos fueron los primeros registros de mi aprendizaje. Cuando tuve 11 años se me ocurrió mi primer emprendimiento: hacer tapas de carpetas en madera para que duren muchos años, personalizadas con su nombre, decoradas con pinturas de Disney, tenía muchos pedidos y vendí todas.

-¿Eras de garabatear las paredes de tu casa cuando pequeña?
No, era muy aplicada, no podía hacer lo que no se debía. Me gustaba aprender y quería aprender a dibujar. 

-¿Qué por ejemplo?
Dibujaba paisajes en cuadernos, tenía mis diarios donde escribía mi vida, mis historias con muchos dibujos con colores. Los colores fueron parte de mi vida, el camino donde pude expresar lo que siempre sentí. 
-¿Tuviste algún incentivo, una persona a quien imitar?
Mi mamá tocaba la guitarra, enseñaba y cantaba muy bien,aprendí a tocar pero solo canciones de la Iglesia, siempre me gusto el poema, escribir  y  leer. En mi casa paterna de Arequito tiraban para la música, pero con el tema del dibujo y pintura no hay antecedentes en mi familia. 
-Y comenzaste a transmitir tus sentimientos a través del arte.
Si totalmente ,desde que me atrapó el mundo del arte, sentí  la necesidad de conocer la vida de los artistas, de esos que marcaron historia, los inconvenientes que fueron teniendo hizo que me identificara con ellos, es el caso de  Vincent Van Gogh a quien admiro y amo, por su insistencia, perseverancia, uno en la vida busca modelos y se siente cómoda sin ser bicho raro, cuando encuentra otro que le sucede lo mismo. 
-¿Tu búsqueda personal vino por ese lado?
El arte pareciera que es para los que nacieron con ese don innato, pero no es mi caso, soy una perseverante aprendiz de lo que siento, eso despierta el compromiso de hacer lo mejor posible, investigando, estudiando y perfeccionando, la vida es una búsqueda constante de la realización personal, el arte es el camino para realizarme como ser humano, es esa comunicación eterna, porque el artista cuando crea queda perenne en la obra, en un diálogo con el espectador desconocido, es un acto grandioso de generosidad de entrega sin esperar nada a cambio, a veces somos un poco egoísta al crear sin esperar a que comprendan, no es mi caso, la docencia marca diferencia en mi vida, deseo que sirva para algo mi obra y quede marca en cada ser que lo encuentra.
 
-¿Cual es el color de la vida?
El color de la vida es el de la esperanza, es la luz, cada uno puede sentir el color que mejor le quepa, si habláramos de colores prismáticos, sería el rojo  fuego, el turquesa, el fucsia, me identifico con colores fuertes que muevan que digan mucho, pero para que un color tenga fuerza debe tener otro color que sea complementario, el arte del color en la vida no causa efecto si está en soledad, solo si se utiliza en un equilibrio complementando con otros, como en la vida, vivimos en armonía con otros seres y solo ello nos hace posible ser felices y brillar a pleno.
 
-¿Aplicás esa paleta de colores en tu pintura? ¿Y en tus actos?
No siempre, porque depende de la obra que estoy desarrollando, o representando; en una obra de arte se habla de diferentes elementos que deben estar en un equilibrio armónico, y juega un papel importante cada uno en particular. Por ejemplo el dibujo va por una parte y la impronta del color en otra, la distribución de las formas en el lienzo, habla sobre el recorrido de la vista que hace una persona para leer la obra, cada ser  humano lo hace en forma automática y a veces no hace falta entender de arte para sentir la falta de armonía en una obra,cuando decimos “no se porque no me gusta",  es por falta de equilibrio.
En la vida, en mi actos es parecido al mundo de la pintura, algo que me tocó mucho y enseño a mis alumnos, es que en la pintura "todo se puede arreglar", si uno se equivoca o no le gusta como quedo ese tono, se puede pintar encima, borrar, o tapar y comenzar de nuevo es un mensaje de que en la vida a cada instante se puede comenzar otra vez, no importa la edad que uno tenga, solo las ganas de hacer las cosas bien . 
Elijo para mi vida acciones que me lleven adelante con fuerza, con entusiasmo, con alegría, acciones que contagien, que edifiquen.

-¿Se puede transmitir la felicidad y la tristeza con el pincel en la mano?
Si totalmente, hubo años de tristeza en mi vida donde me encerré a pintar, si vieran mis obras, eran caminos, grises, con colores lúgubres, un amigo en una exposición me preguntó, Vero ¿por qué hacés caminos? Sólo en esa pregunta descubrí lo que hacía, y dije será que uno traduce su vida en lo que pinta, así es. Volví a la pintura, encontré que el arte me llamaba, me encargaron obras para un sitio nuevo y allí nació la colección de "Árboles correntinos ".

-¿En qué se tradujo ese cambio?
Uno traduce lo que siente, y se puede transmitir alegría, luego de ese período oscuro de buscar el camino, llegue a la alegría de las flores y árboles, pinté toda una colección de árboles correntinos muy alegres de gran formato.
-¿Cómo surge la idea de trabajar para los ciegos?
Llegó a  la Fundación Corriente por los Niños, que presido hace 4 años, nos visitó una persona ciega, Heraldo, un joven que estudió locución y traductorado de portugués, gracias a su vecina que le leía los apuntes; su historia me conmovió, mis hijos adolescentes lo conocieron y  quedamos todos impactados con su historia de vida,  dijimos cómo no ayudarlo, y la mejor manera era poder transmitir a la comunidad su realidad de vida, para de esta forma tomar consciencia colectiva de lo que vive una persona con  capacidades diferentes.
Pensé como artista, qué hago para ellos, me imaginé los museos y llegué a la conclusión de que no pueden participar del arte, pueden entrar a un Museo, pero no tocar las obras, es decir, el arte no les da permiso para participar de su mundo, investigué en diferentes museos del mundo y visite en Madrid la Once, Organización Nacional de Ciegos de España, la cual tiene un museo Tifológico que contiene obras, esculturas en su mayoría para ciegos.

-¿Estás al frente de una fundación, qué te llevó a ello?
El compromiso de descubrir diferentes universos, de conocer las necesidades de los demás siempre sintiendo como ellos, y tratando de generar soluciones y de contagiar la toma de conciencia en la comunidad de trabajo, de dejar ese sentimiento de la corazonada correntina de decir ¡pobre, chamigo y hacer algo! Lo que esté a nuestro alcance, entusiasmar a los jóvenes para que sigan con esta tarea que comenzamos.

Moni Munilla
mmunilla@ellitoral.com.ar