A 16 años de la represión del puente donde mataron a Mauro Ojeda y Francisco Escobar
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A 16 años de la represión del puente donde mataron a Mauro Ojeda y Francisco Escobar

REPRESION. Imagen tomada en el mediodía del 17 de diciembre de 1999, una vez ocurrida la muerte de los manifestantes en la zona del puente General Belgrano.
VICTIMA. Hermanos y amigos de Mauro Ojeda en el velatorio.
DESESPERACION. La represión aún sigue sin responsables.

Pablo Miguel Reyes Beyer
@soypablomiguel

En 1999 Corrientes atravesaba una profunda y grave crisis económica que alcanzó rápidamente ribetes sociales que desembocaron en fuertes protestas. Sumado a muchos conflictos políticos, la situación desencadenó la 17ª Intervención Federal a la Provincia y una represión en el puente General Belgrano que terminó con la vida de dos jóvenes: Mauro Ojeda y Francisco Escobar.

La situación comenzó a fines de 1998, cuando el gobernador Pedro Braillard Poccard tuvo serios problemas para afrontar el pago del aguinaldo y en el comienzo de 1999 el panorama no era alentador. Entre febrero y marzo había empezado a gestarse una figura nueva que fue crucial en los meses siguientes: los autoconvocados. 

Los empleados públicos tampoco cobraron sus salarios de marzo, abril y mayo y la paciencia se fue terminando. En toda la provincia surgieron marchas que con el paso de los días se fueron haciendo cada vez más masivas. Tal es así que el lunes 7 de junio fue la fecha que marcó un antes y un después en los reclamos, con una multitudinaria protesta. Empleados públicos de toda la provincia llegaron a la Capital, cortaron el puente Belgrano y se instalaron en la plaza 25 de Mayo frente a la gobernación. 

El Gobierno nacional comenzaba a analizar la situación de Corrientes y el fantasma de una nueva intervención federal ya sobrevolaba la provincia.

El sábado 19 de junio Pedro Braillard Poccard fue suspendido en sus funciones por un juicio político que fuera reclamado por los docentes provinciales y aprobado por la Cámara de Diputados. Asumió el vicegobernador Víctor Hugo Maidana, que tampoco encontró soluciones a la crisis y fue desplazado el 2 de julio. El vicepresidente primero del Senado, el peronista Hugo Perié, tomó entonces el mando del Poder Ejecutivo.

Braillard Poccard y Maidana fueron finalmente destituidos el 26 de noviembre, cuando la crisis estaba en su peor momento y se comenzaba a hablar de recambio en el gobierno. Algunos sectores políticos le reclamaban a Perié que se corra del centro, proclamándose incluso al liberal Carlos Tomasella nuevo gobernador y anunciando una fecha de elecciones para fines de marzo.

Sin embargo esas ideas quedaron truncas cuando ante lo sostenido de la crisis y la falta de acuerdos políticos internos que permitieran destrabar la solución, Fernando de la Rúa intervino la provincia el 15 de diciembre en una de sus primeras medidas como presidente. 

A través de la ley 25.236 se dispuso “la intervención a la provincia de Corrientes a fin de garantizar la forma republicana de gobierno” y determinó “la inmediata caducidad de los mandatos del gobernador y vicegobernador y de los miembros del Poder Legislativo”, además de declarar “en comisión a los miembros del Poder Judicial”.

Pero el espeso ambiente social ya estaba en el punto de ebullición. Entre finales de noviembre y principios de diciembre se habían vivido momentos de violencia entre la represión de Gendarmería y la resistencia de los manifestantes, que a esa altura ya se contaban de a miles.

El 17 de diciembre todo fue peor. Una orden de desalojar el puente generó una brutal refriega encabezada por el comandante de Gendarmería, Alberto Chiappe. 

Dos personas murieron: los jóvenes Mauro Ojeda y Francisco Escobar cayeron desvanecidos por el plomo de los uniformados en el cruce de la calle Chaco con la avenida 3 de Abril. Además hubo más de 50 heridos.

Nunca quedó en claro de dónde vino la orden de reprimir, ya que los Juzgados Federales y el Gobierno nacional se desentendieron rápidamente, pero la realidad era una sola: Mauro y Francisco ya estaban muertos. Ellos reclamaban soluciones a la caótica situación provincial y hasta hoy nadie respondió por esos crímenes en la Justicia, quedando todavía impunes.

Francisco Escobar tenía 25 años, era cartonero y tenía una hija. Mauro Ojeda, de 19, limpiaba parabrisas en la avenida Maipú para ayudar a su mamá. Los dos venían de familias muy humildes, y fueron velados en sus casas sin que ningún referente político se acercara a  expresar sus condolencias u ofrecer ayuda.

Se vendrían casi dos años de Intervención Federal comandada primero por Ramón Mestre y luego por Oscar Aguad, ambos radicales cordobeses. 

Fueron tiempos conflictivos y difíciles, en sintonía con lo que se vivía en todo el país. En la Justicia nadie se hizo responsable por los crímenes de Mauro y Francisco. Sus familias siguen sufriendo la impunidad. 

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A 16 años de la represión del puente donde mataron a Mauro Ojeda y Francisco Escobar

REPRESION. Imagen tomada en el mediodía del 17 de diciembre de 1999, una vez ocurrida la muerte de los manifestantes en la zona del puente General Belgrano.
REPRESION. Imagen tomada en el mediodía del 17 de diciembre de 1999, una vez ocurrida la muerte de los manifestantes en la zona del puente General Belgrano.

Pablo Miguel Reyes Beyer
@soypablomiguel

En 1999 Corrientes atravesaba una profunda y grave crisis económica que alcanzó rápidamente ribetes sociales que desembocaron en fuertes protestas. Sumado a muchos conflictos políticos, la situación desencadenó la 17ª Intervención Federal a la Provincia y una represión en el puente General Belgrano que terminó con la vida de dos jóvenes: Mauro Ojeda y Francisco Escobar.

La situación comenzó a fines de 1998, cuando el gobernador Pedro Braillard Poccard tuvo serios problemas para afrontar el pago del aguinaldo y en el comienzo de 1999 el panorama no era alentador. Entre febrero y marzo había empezado a gestarse una figura nueva que fue crucial en los meses siguientes: los autoconvocados. 

Los empleados públicos tampoco cobraron sus salarios de marzo, abril y mayo y la paciencia se fue terminando. En toda la provincia surgieron marchas que con el paso de los días se fueron haciendo cada vez más masivas. Tal es así que el lunes 7 de junio fue la fecha que marcó un antes y un después en los reclamos, con una multitudinaria protesta. Empleados públicos de toda la provincia llegaron a la Capital, cortaron el puente Belgrano y se instalaron en la plaza 25 de Mayo frente a la gobernación. 

El Gobierno nacional comenzaba a analizar la situación de Corrientes y el fantasma de una nueva intervención federal ya sobrevolaba la provincia.

El sábado 19 de junio Pedro Braillard Poccard fue suspendido en sus funciones por un juicio político que fuera reclamado por los docentes provinciales y aprobado por la Cámara de Diputados. Asumió el vicegobernador Víctor Hugo Maidana, que tampoco encontró soluciones a la crisis y fue desplazado el 2 de julio. El vicepresidente primero del Senado, el peronista Hugo Perié, tomó entonces el mando del Poder Ejecutivo.

Braillard Poccard y Maidana fueron finalmente destituidos el 26 de noviembre, cuando la crisis estaba en su peor momento y se comenzaba a hablar de recambio en el gobierno. Algunos sectores políticos le reclamaban a Perié que se corra del centro, proclamándose incluso al liberal Carlos Tomasella nuevo gobernador y anunciando una fecha de elecciones para fines de marzo.

Sin embargo esas ideas quedaron truncas cuando ante lo sostenido de la crisis y la falta de acuerdos políticos internos que permitieran destrabar la solución, Fernando de la Rúa intervino la provincia el 15 de diciembre en una de sus primeras medidas como presidente. 

A través de la ley 25.236 se dispuso “la intervención a la provincia de Corrientes a fin de garantizar la forma republicana de gobierno” y determinó “la inmediata caducidad de los mandatos del gobernador y vicegobernador y de los miembros del Poder Legislativo”, además de declarar “en comisión a los miembros del Poder Judicial”.

Pero el espeso ambiente social ya estaba en el punto de ebullición. Entre finales de noviembre y principios de diciembre se habían vivido momentos de violencia entre la represión de Gendarmería y la resistencia de los manifestantes, que a esa altura ya se contaban de a miles.

El 17 de diciembre todo fue peor. Una orden de desalojar el puente generó una brutal refriega encabezada por el comandante de Gendarmería, Alberto Chiappe. 

Dos personas murieron: los jóvenes Mauro Ojeda y Francisco Escobar cayeron desvanecidos por el plomo de los uniformados en el cruce de la calle Chaco con la avenida 3 de Abril. Además hubo más de 50 heridos.

Nunca quedó en claro de dónde vino la orden de reprimir, ya que los Juzgados Federales y el Gobierno nacional se desentendieron rápidamente, pero la realidad era una sola: Mauro y Francisco ya estaban muertos. Ellos reclamaban soluciones a la caótica situación provincial y hasta hoy nadie respondió por esos crímenes en la Justicia, quedando todavía impunes.

Francisco Escobar tenía 25 años, era cartonero y tenía una hija. Mauro Ojeda, de 19, limpiaba parabrisas en la avenida Maipú para ayudar a su mamá. Los dos venían de familias muy humildes, y fueron velados en sus casas sin que ningún referente político se acercara a  expresar sus condolencias u ofrecer ayuda.

Se vendrían casi dos años de Intervención Federal comandada primero por Ramón Mestre y luego por Oscar Aguad, ambos radicales cordobeses. 

Fueron tiempos conflictivos y difíciles, en sintonía con lo que se vivía en todo el país. En la Justicia nadie se hizo responsable por los crímenes de Mauro y Francisco. Sus familias siguen sufriendo la impunidad.