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Mercedes-Benz C 250 Avantgarde Automático

Por El Litoral

Jueves, 02 de julio de 2015 a las 15:00

Por Carlos Cristófalo

autoblog.com.ar

Fotos: Luciano Cianni


Sus orígenes se remontan a los ’80, cuando nació el 190, apodado Baby Benz. En el medio transcurrieron varias generaciones y evoluciones. El anterior Clase C (conocido como W204) se comercializaba en la Argentina desde 2007. Y ya necesitaba una renovación: el mes pasado se lanzó a la Argentina el nuevo Clase C W205.
Lo manejamos durante una semana y la crítica completa se reproduce a continuación.

POR FUERA
Hace unas semanas leí una nota de un diseñador argentino que se mostró escandalizado porque las líneas del nuevo Clase C no le hacían honor al diseño del 190 original, firmado por Bruno Sacco. No voy a linkear la nota ni a reproducirla porque no cuento con autorización para hacerlo.
Lo que el diseñador olvidó mencionar fue que aquél 190 de 1982 estaba inspirado en el Clase S W126 de 1978. Y la historia se repite hoy: el nuevo Clase C es una versión en escala del actual Clase S.
No soy un experto en diseño como aquél profesional, pero en este Clase C también veo rasgos de otros Mercedes moderno, aunque más pequeño, el CLA.
En todo caso, la tendencia actual de la marca de la Estrella es similar en toda su gama: una trompa bien lanzada hacia adelante, cabina con puras curvas y un tercer volumen para un baúl que parece levemente derretido. Es por el esfuerzo de intentar combinar tres valores: elegancia, modernidad y un toque deportividad. Y creo que el resultado es atractivo (¡perdón, diseñador!).
Con respecto al Clase C anterior, el nuevo es 10 centímetros más largo (4,68 metros) y la distancia entre ejes aumentó ocho centímetros (2,84 m).
La única versión que por ahora se ofrecerá en la Argentina es la C 250 Avantgarde, que viene a ser la variante intermedia dentro de la gama. Trae de serie llantas de aleación de 18 pulgadas, faros de leds y doble techo panorámico.

POR DENTRO
En la cabina del nuevo Clase C siguen las polémicas. Por un lado, nos encontramos con un gran salto en calidad en todos los detalles. Por el otro, hay soluciones tecnológicas poco prácticas, al menos para nuestro mercado.
Empecemos con lo bueno: con este W205, Mercedes-Benz decidió darle una lección a sus eternos rivales alemanes (Audi A4 y BMW Serie 3) con una cabina con detalles de muy buen gusto. Desde los comandos para ajustar los asientos, hasta el volante forrado en cuero, pasando por la iluminación interior y el tacto de cada uno de los revestimientos, el nuevo Clase C es un genial lugar para pasar varias horas al día.
Y eso que, para algunos puristas, este Clase C puede tener un defecto importante. A la Argentina ya no llega importado de Alemania. Este auto que ves acá es sudafricano. El año que viene el Clase C se comenzará a fabricar en Brasil (junto con la GLA) y es posible que también llegue a nuestro mercado. Por lo pronto, hay que admitir que no noté diferencias entre este africano y el europeo que ya había conocido en salones internacionales.
La posición de manejo es ejemplar, con múltiples ajustes, especialmente uno: banqueta extensible, para lograr una mayor superficie de apoyo en la zona de los muslos. Es un detalle clave para gente con piernas un poco más largas que el promedio (como quien firma).
Atrás hay espacio para tres adultos, aunque padece el mismo problema del CLA: la curva con la caída del techo es tan pronunciada, que el acceso es algo limitado y obliga a agacharse mucho para ingresar.
El baúl “derretido” por fuera, no muestra inconvenientes por dentro: tiene 480 litros de capacidad. Además, los repaldos traseros se pueden plegar. El sistema es tan inteligente que, si advierte que vas a rebatir los respaldos, las butacas delanteras se desplazan solas hacia adelante, para evitar que se trabe la maniobra.
El baúl generoso tiene una gran contra: no hay rueda de auxilio. El Clase C llega a la Argentina con neumáticos Run Flat (Continental SportContact5 225/45R18 y 245/40R18 atrás). Ya sabemos que no es una buena solución para nuestro país. Así que, si vas a usarlo para viajes largos en rutas despobladas, será mejor que te fabriques tu propio auxilio.
En materia de tecnología de confort y entretenimiento, la lista es apabullante. Sólo voy a destacar el head-up display y el sistema multimedia.
Y acá viene el tema de las soluciones poco prácticas que mencioné al comienzo de esta sección: el sistema Comand es completísimo y podría pasar horas contándote todas sus funciones, pero se basa una gran pantalla de 8,4 pulgadas fija, que no se puede ocultar. Audi ya resolvió el problema hace años con un sistema que se oculta, pero Mercedes insiste con una solución que ya criticamos en los Clase A/B/CLA/GLA. No es apta para los “amigos de lo ajeno argentos”.
El otro problema es que el sistema se opera desde la clásica y práctica rueda tipo joystick, pero que ahora está casi bloqueada por el Touchpad: es un ingenioso sistema que (como los pads de las notebooks) reconoce el tacto y te permite escribir órdenes con las puntas de los dedos.
Se ve muy cool, pero en la vida real es una solución lenta, poco práctica y que te obliga a aprender la caligrafía que comprende el sistema. Además, te fuerza a quitar la visión del tránsito más tiempo que cualquier otra solución convencional.

COMPORTAMIENTO
Empecemos por los puntos malos. Las llantas de 18 pulgadas y los neumáticos RunFlat no son la combinación ideal para nuestros caminos imperfectos. En pavimentos en mal estado, las asperezas se transmiten sin filtro al habitáculo, aunque sin llegar a niveles de incomodidad de otros Mercedes.
Digamos que si el A 250 Sport está en el nivel 10 de dureza y una piedra de granito ocupa el nivel 9, podríamos determinar que el Clase C está en un nivel 6.
La situación cambia por completo cuando el pavimento mejora. Ahí se aprecian los pequeños grandes detalles de un chasis muy bien trabajado, con suspensión de paralelogramo deformable en los dos ejes y un conjunto 100 kilos más liviano en promedio, gracias a que gran parte de la carrocería es de aluminio.
La dirección de asistencia eléctrica es de una precisión fabulosa. Y el sistema Agility Select invita a jugar con sus diferentes combinaciones. Se trata de un software que modifica los parámetros del acelerador, la dirección, el motor y la transmisión para brindar diferentes opciones de manejo: Económico, Confortable, Sport y Sport Plus.
También se puede crear una configuración personalizada. Por ejemplo: dirección liviana y respuesta rápida del acelerador y el cambio.
La carga de trabajo y exigencia la asume sin problemas el motor 2.0 turbo, que ya demostró que está a la altura de cualquier tipo de modelo y propuesta que invente Mercedes-Benz. Es un motor de respuesta explosiva cuando se lo exige, pero también suave, lineal y silencioso cuando se maneja sin apuro. También muy económico: en combinación con esta caja gasta 5,9 litros cada 100 kilómetros.
¿Y qué transmisión es mejor? ¿La 7G-DCT con doble embrague de los A/CLA/GLA? ¿O la 7G-Tronic Plus del Clase C? Por empezar, voy a decir que las dos son excelentes conjuntos y Mercedes-Benz no se equivocó con ninguna de las dos.
Las diferencias están en los pequeños detalles. La doble embrague pasa los cambios con una mayor rapidez y eso es muy bueno, sobre todo si llevás el auto a un circuito, algo que recomiendo de manera enfática si te compraste el A 250 Sport.
En el Clase C, en cambio, la transmisión con convertidor de par tiene un comportamiento más sosegado y responde mejor en el tránsito pesado o en largos trayectos en ruta. Digamos que la 7G-DCT está siempre pensando en poner el cambio más picante. Y la 7G-Tronic Plus, la que menos moleste al conductor.
Eso no significa que las prestaciones sean malas, porque cuando se lo exige a fondo el C 250 responde con altura: acelera de 0 a 100 km/h en 6,6 segundos y alcanza los 250 km/h. Pero también permite viajar en séptima y a 120 km/h, con el motor trabajando a tan sólo 1.800 rpm.
El conjunto de frenos está a la altura de la exigencia e incluso algo sobrado, con discos ventilados delanteros y macizos detrás, de gran tacto y a prueba de fatiga.

CONCLUSIÓN
Mercedes-Benz Argentina enfrentó demasiados desafíos al lanzar al reemplazante del exitoso Clase C W204. Fue la generación que, por lejos, mejor se vendió en nuestro mercado. Protagonizó aquellos tiempos gloriosos donde un C200 Kompressor costaba poco más que un Volkswagen Vento. Fue el modelo que le abrió la puerta de entrada a Mercedes-Benz a cientos de argentinos.
Pero ese mercado ya no existe. Argentina devaluó. Acorraló a los autos importados. Y los castigó con impuestos internos. Este nuevo W205 reemplaza al W204, pero sus clientes ya no serán los mismos.
Muy (pero muy) pocos podrán cambiar su viejo Clase C por este nuevo. En 2013, se vendieron 2.114 unidades en la Argentina. En el 2015, la marca no espera patentar más de 300.
Y serán clientes distintos. Porque este C 250 Avantgarde que ves acá ya no cuesta poco más que un Vento. Ahora vale 135 mil dólares.
El Clase C es un mini Clase S, que brinda cátedra en calidad de materiales y se anima a explorar tecnologías que hasta pueden incomodar a los más conservadores. Pero, sobre todo, es un Mercedes-Benz hecho y derecho, en un tiempo en que –al menos en la Argentina- tener un auto de la Estrella volvió a ser un privilegio para unos pocos.

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