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/Ellitoral.com.ar/ Consumo

Los restaurant-parrillas, entre la caída en sus ventas y la incertidumbre económica de los clientes

NUEVAS TARIFAS. Los locales temen que el descenso de clientes sea mayor con el aumento de la luz.

POR MIGUEL SEBASTIÁN CAMPOS

@micki_scampos

FOTOS: NICOLAS ALONSO

@nicolas_alo

El fuerte incremento del asado impactó directamente en el sector gastronómico que se dedica a la comercialización de tradicionales parrillas en la ciudad. En los primeros tres meses del 2016, la ventas de estos restaurantes se vieron afectados por el aumento en las tarifas de los platos principales. Para contener la escalada inflacionaria los comercios realizan diversas promociones, tenedores libres y pago con tarjeta de crédito sin interés. 

“Hay incertidumbre en los clientes, antes venían un viernes o sábado a distenderse entre amigos o con la familia”. La respuesta se unifica en los encargados y dueños de estos sitios de comida que aseguran que desde diciembre del 2015 el negocio registró una caída promedio del 50%. Solamente dos locales pudieron mantener la cantidad de cubiertos. 

La imagen en las parrillas “El Tío”, “El Molino”, “El Mirador”, “El Quincho” es la misma: las mesas y sillas sin ocupar, los mozos esperan y dialogan entre ellos, los encargados de asar los cortes cada tanto avivan y mantienen el fuego. Los únicos dos comercios que no se vieron afectados fueron “Yacarú Porá” y “El Parrillón”.

“La situación es medio preocupante”, advierte en diálogo con ellitoral.com.ar Juan Alcaraz, encargado de “El Tío”. En medio de un restaurante vacío y con el personal sin muchas ocupaciones, Alcaraz explica que la venta cayó un 80% entre enero y febrero, cifra que comenzó a registrarse a principios de octubre. 

En ese sentido, agrega que los correntinos “especularon con las elecciones presidenciales” y sostiene que ahora las familias “prefieren ahorrar y dejar las salidas de fin de semana de lado”.

El presente en “El Mirador” no es muy diferente. Si bien el balcón con vista al río Paraná tiene algunos comensales, el encargado Osvaldo Cabrera indica que bajó la clientela por la suba de la carne. En diciembre el kilo de asado llegó a $145 en las grandes cadenas de supermercado. 

Además del precio de la carne, “la crecida del Paraná nos afectó, porque nosotros teníamos venta con la presencia de turistas y este año hubo poco movimiento”, dice Cabrera y remarca que trabajan pensando en las visitas que recibe la Ciudad durante las vacaciones y los feriados largos. Es por ello que el local llegó a tener una baja de hasta el 70%. 

“La gente no ingresa al comercio, no le da el bolsillo”, explica por su parte el encargado de “El Quincho”, Víctor Benítez. Sucede que en los primeros tres meses del 2016 la oferta disminuyó prácticamente en un 50%. “Nosotros presentamos espectáculos de chamamé los fines de semana y amigos se solían juntar acá a escuchar buena música, ahora eso no sucede”, sentencia Benítez.

“El Molino”, en tanto, no escapa de la bajas en la comercialización de sus comidas: descendió un 30%. La encargada general, Mónica Sarmiento, detalló que se vieron afectados por las subas de los diferentes insumos, pero recalcó que mantienen “excelentes promociones”, para mantener la clientela. 

Por otra parte, la realidad de “Yacarú Porá” es diferente. Pudo mantener a sus clientes y no detectó una caída significativa. “Muchos rubros aumentaron, pero la empresa le puso el hombro para absorber estos gastos y que esto no se traslade al menú”, afirma el encargado, Esteban Gálvez, quien agrega que tienen una estrategia: prefieren no invertir en publicidad “para sostener los precios”.

“El Parrillón” fue otro local que desde el año pasado no tuvo cambios bruscos en su economía. “Mantuvimos el número de cubiertos y trabajamos mucho con tarjetas que se pagan en cuotas sin interés, eso es lo que la gente, a veces, busca”, destaca, Juan Riley, personal del local.

NUEVAS TARIFAS

A la preocupación del sector, se le suma el incremento de las tarifas de luz y posiblemente de las garrafas. Es por ello que de a poco van tomando algunos recaudos para ahorrar energía: se apagan los ventiladores que no se estén usando y en esta época tratan de no prender los aires acondicionados, “a menos que sean necesarios”.

“Va a haber una presión más grande por las subas de las tarifas y todo este comercio tenés que mantenerlo aunque no ingresen muchos clientes”, asegura Osvaldo Cabrera mientras indica el comedor interno y externo de “El Mirador”. 

Para Alcaraz la problemática se acentuará en los próximos meses. “Lo que veo es que la cosa va a ir de subida y nos va a costar aún más”, resume sin mucha expectativa a futuro. 

Mónica Sarmiento, en cambio, es más optimista: “Es necesario poner de nuestra parte y también del Gobierno para que podamos salir adelante”. 

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