A la caza de la fama
ellitoral.com.ar

Miércoles 14de Noviembre de 2018CORRIENTES19°Pronóstico Extendidoclima_nublado

Dolar Compra:$35,10

Dolar Venta:$36,90

A la caza de la fama

Ha sido desde los albores de la década del 50 el “frente de batalla” más arduo para obtener la “figurita difícil” del espectáculo: el autógrafo.

Foto de Paparazzi correspondiente a una escena de la película "La Dolce Vita".
Autocaricatura de “Toño” Gallo.

Por Adalberto Balduino
Especial para El Litoral

El preciado autógrafo. Algunas palabras o sonrisas de los ídolos populares, de la radio, el cine, teatro o televisión, que en operativos perfectamente planificados se rendían ante el acoso que su fama despertaba. Lo que equivaldría de alguna manera al famoso paparazzi, el inquieto y acosador reportero gráfico italiano. Figura que adquiere real dimensión cuando el director cinematográfico Federico Fellini, pone en boca del periodista de noticias, en la ficción Marcelo Rubini representado por el actor Marcelo Mastroiani,  en la película “La dolce vita” (1960), diciéndole a su compañero, el fotógrafo reportero, “paparazzo”. Si uno va al fondo de la cuestión para tener una idea exacta de cómo comenzó todo y por qué lo de paparazzi, el libro sobre etimologías “The facts on file. Encyclopedia of word and phrase origins”, dice que se debe simplemente a que en el pueblo natal de Fellini, Rímini, al mosquito molesto y de zumbido pertinaz lo bautizaron “paparazzo”. De allí entonces la alusión que define a los buscadores de intimidades. Los “cazafamosos” al igual que los paparazzi, no descansan jamás hasta lograr la nota, giran, dan vueltas, regresan y logran el justo y merecido autógrafo que premia el sacrificio y la perseverancia de la búsqueda.
Sin apartarnos del tema, recordemos la trascendencia que tuvo el dibujo de historietas producidas en Argentina. Notables editoriales y dibujantes dieron rienda suelta a una capacidad creativa de grandes alcances. Basta recordar algunas empresas dedicadas a entretener con sabio genio: Dante Quinterno, Roberto Divito, Mazzone y Héctor Torino. Los medios que sirvieron y permitieron conocer la gran capacidad profesional fueron muchísimos, activos, siempre generando nuevos personajes y escenarios. “El Gorrión”, “Puño fuerte”, “Cinemisterio”, “Salgari”, “Patoruzú”, “Patoruzito”, “Intervalo”, “Rico tipo”, “D’Artagnan”, “El Tony”, “Pimpinela”, “Misterix”, “Rayo rojo”, “Frontera”, “Hora cero”, “Tía Vicenta”, “Skorpio”, “Humor”, “Hortensia”, “Satiricón”, “Tit bis”, “Fantasía”, “Rojinero”, “Fierro”, etc.
Algunas tiras cómicas que hicieron mella de gran consumo en el público podemos citar “Buenos Aires en camiseta” de Calé. “Fúlmine” y “Don Fulgencio” de Lino Palacio. “Piantadino” de Mazzone, etc. Algunos personajes fueron representados en cines y teatros: “Fúlmine”, por el actor Pepe Arias, “Don Fulgencio” por Enrique Serrano, como así “Piantadino” por Pepe Iglesias, “El Zorro”. Como así personajes que adoptaban una actitud política, no olvidemos que estamos hablando de una época muy politizada como lo fue la década del 50. Por ejemplo, en 1951, “Pica-Pica”, afín al gobierno de turno, “Galerita” contra, “Mordisquito” afín, realizado en gráfica, y en radio por Enrique Santos Discépolo.
Sin dudas, la nómina de historietas supera la memoria dado el auge del dibujo y los excelentes artistas surgidos. Es así que nos permitimos recordar a uno, “atado” a las cazaautógrafos, José Antonio Gallo, más conocido como “Toño” Gallo. Era versátil en humor como en aventuras, de gran formación siendo autodidacta, con dominio absoluto, perfecto de la anatomía, de trazos notorios y gran conocimiento de los escenarios en que se desarrollaban cada una de sus historias. Se hace notorio en la revista “La nueva cancha” del año 1956, si bien venía de hace mucho tiempo empujando con clara maestría. En la década del 40 lanza su personaje “Luzbelito” en el diario “La Razón”, “Desconfiacho” en Rico Tipo, “El indiecito Tabuí”, “Los diabólicos”, “Telompotodo”, “Don piernucho” en el diario La Razón. Y, por si fuera poco, la empresa norteamericana en la Argentina, Warner Bros., lo contrató para realizar “Tom y Jerry”. Publicó también en la revista “Skorpio” la historia de “Sangaree O’Ryan”, el personaje “Pepe Mionca” en Billiken en 1976. Fundó su propia revista “Candilejas” en el año 1954. Hay una historia que lo emparenta con el espectáculo, a partir de 1958 y hasta 1969, Toño Gallo dibuja: “Cholula, loca por los astros” en la revista semanal “Canal TV”, antecesora de “TV Guía”. Allí plasma la devoción sin par de las “cazaautógrafos” que tiene una historia real y concreta. En Buenos Aires, desde hacía un tiempo, un grupo de chicas lideradas por Adela Montes, con tan solo 12 años de edad, fundó el “Club de Cazadoras de Autógrafos”, versión que le llegó a “Toño” Gallo. Asimismo, se había enterado de que a una chica que formaba el grupo la llamaban “Chola”; justamente convirtió esa palabra en Cholula, que la corporizó en tiras que plasmaban el amor por los astros que animaba a cada una de ellas.
En la revista “Canal TV”, a toda página, “Cholula, loca por los astros” se convirtió en firme éxito que alternaba con dibujos precisos de personajes descollantes de la escena nacional. La palabra cholula impuesta por el dibujante “Toño” Gallo se hizo costumbre, palabra de todos los días para mencionar no solamente a las “cazaautógrafos”, ya que el tiempo deformó por los cambios de usos y costumbres. Cholula o cholulo, hoy se las conoce y denomina a las personas que buscan notoriedad fácilmente. Cholula, término que se fue devaluando, estableciendo lo pueril y banal como fundamento, en que la apariencia es lo esencial, marcando un rol diferente a su origen, suprimiendo calidad por chabacano.
Pero ese grupo primigenio que dio lugar a todo, si bien iba detrás del autógrafo, estaba mucho más cerca del empedernido reportero punzante y no de los cholulos de hoy. El Club de Cazadoras de Autógrafos no solo ha sido un paso con determinación dado por las mujeres de entonces, que se pronunciaban con carácter e inteligencia indiscutibles, sino que marcó la fuerza capaz y tesonera de las argentinas en pos de un sueño. Porque como todas las cosas, las historias se transforman demostrando el talento de quienes lo asumieron. Adela Montes, hoy con 90 años, ha sido una de las creadoras y también fundadora de Aptra, formando actualmente el elenco periodístico de Revista Pronto. De la mano de un gran dibujante, “Toño” Gallo, quien supo plasmar la ardua tarea de las “paparazzi” argentinas que conformaron inquietas mujeres, muy jóvenes, unidas para obtener la primicia de un autógrafo. Su historia quedó reflejada como muestra de su trascendencia, que en cada encuentro disfrutaron con sus ídolos en su arrojo por sacarles un autógrafo. Una vez más, las historietas lograron una acertada radiografía de la sociedad, hasta en el rasgo mínimo de una actitud. Un temperamento, un comportamiento que define y dibuja, sin olvidar la sonrisa de un cometido cierto.

¿Te gustó la nota?
Comentarios
Logo

A la caza de la fama

Ha sido desde los albores de la década del 50 el “frente de batalla” más arduo para obtener la “figurita difícil” del espectáculo: el autógrafo.

Por Adalberto Balduino
Especial para El Litoral

El preciado autógrafo. Algunas palabras o sonrisas de los ídolos populares, de la radio, el cine, teatro o televisión, que en operativos perfectamente planificados se rendían ante el acoso que su fama despertaba. Lo que equivaldría de alguna manera al famoso paparazzi, el inquieto y acosador reportero gráfico italiano. Figura que adquiere real dimensión cuando el director cinematográfico Federico Fellini, pone en boca del periodista de noticias, en la ficción Marcelo Rubini representado por el actor Marcelo Mastroiani,  en la película “La dolce vita” (1960), diciéndole a su compañero, el fotógrafo reportero, “paparazzo”. Si uno va al fondo de la cuestión para tener una idea exacta de cómo comenzó todo y por qué lo de paparazzi, el libro sobre etimologías “The facts on file. Encyclopedia of word and phrase origins”, dice que se debe simplemente a que en el pueblo natal de Fellini, Rímini, al mosquito molesto y de zumbido pertinaz lo bautizaron “paparazzo”. De allí entonces la alusión que define a los buscadores de intimidades. Los “cazafamosos” al igual que los paparazzi, no descansan jamás hasta lograr la nota, giran, dan vueltas, regresan y logran el justo y merecido autógrafo que premia el sacrificio y la perseverancia de la búsqueda.
Sin apartarnos del tema, recordemos la trascendencia que tuvo el dibujo de historietas producidas en Argentina. Notables editoriales y dibujantes dieron rienda suelta a una capacidad creativa de grandes alcances. Basta recordar algunas empresas dedicadas a entretener con sabio genio: Dante Quinterno, Roberto Divito, Mazzone y Héctor Torino. Los medios que sirvieron y permitieron conocer la gran capacidad profesional fueron muchísimos, activos, siempre generando nuevos personajes y escenarios. “El Gorrión”, “Puño fuerte”, “Cinemisterio”, “Salgari”, “Patoruzú”, “Patoruzito”, “Intervalo”, “Rico tipo”, “D’Artagnan”, “El Tony”, “Pimpinela”, “Misterix”, “Rayo rojo”, “Frontera”, “Hora cero”, “Tía Vicenta”, “Skorpio”, “Humor”, “Hortensia”, “Satiricón”, “Tit bis”, “Fantasía”, “Rojinero”, “Fierro”, etc.
Algunas tiras cómicas que hicieron mella de gran consumo en el público podemos citar “Buenos Aires en camiseta” de Calé. “Fúlmine” y “Don Fulgencio” de Lino Palacio. “Piantadino” de Mazzone, etc. Algunos personajes fueron representados en cines y teatros: “Fúlmine”, por el actor Pepe Arias, “Don Fulgencio” por Enrique Serrano, como así “Piantadino” por Pepe Iglesias, “El Zorro”. Como así personajes que adoptaban una actitud política, no olvidemos que estamos hablando de una época muy politizada como lo fue la década del 50. Por ejemplo, en 1951, “Pica-Pica”, afín al gobierno de turno, “Galerita” contra, “Mordisquito” afín, realizado en gráfica, y en radio por Enrique Santos Discépolo.
Sin dudas, la nómina de historietas supera la memoria dado el auge del dibujo y los excelentes artistas surgidos. Es así que nos permitimos recordar a uno, “atado” a las cazaautógrafos, José Antonio Gallo, más conocido como “Toño” Gallo. Era versátil en humor como en aventuras, de gran formación siendo autodidacta, con dominio absoluto, perfecto de la anatomía, de trazos notorios y gran conocimiento de los escenarios en que se desarrollaban cada una de sus historias. Se hace notorio en la revista “La nueva cancha” del año 1956, si bien venía de hace mucho tiempo empujando con clara maestría. En la década del 40 lanza su personaje “Luzbelito” en el diario “La Razón”, “Desconfiacho” en Rico Tipo, “El indiecito Tabuí”, “Los diabólicos”, “Telompotodo”, “Don piernucho” en el diario La Razón. Y, por si fuera poco, la empresa norteamericana en la Argentina, Warner Bros., lo contrató para realizar “Tom y Jerry”. Publicó también en la revista “Skorpio” la historia de “Sangaree O’Ryan”, el personaje “Pepe Mionca” en Billiken en 1976. Fundó su propia revista “Candilejas” en el año 1954. Hay una historia que lo emparenta con el espectáculo, a partir de 1958 y hasta 1969, Toño Gallo dibuja: “Cholula, loca por los astros” en la revista semanal “Canal TV”, antecesora de “TV Guía”. Allí plasma la devoción sin par de las “cazaautógrafos” que tiene una historia real y concreta. En Buenos Aires, desde hacía un tiempo, un grupo de chicas lideradas por Adela Montes, con tan solo 12 años de edad, fundó el “Club de Cazadoras de Autógrafos”, versión que le llegó a “Toño” Gallo. Asimismo, se había enterado de que a una chica que formaba el grupo la llamaban “Chola”; justamente convirtió esa palabra en Cholula, que la corporizó en tiras que plasmaban el amor por los astros que animaba a cada una de ellas.
En la revista “Canal TV”, a toda página, “Cholula, loca por los astros” se convirtió en firme éxito que alternaba con dibujos precisos de personajes descollantes de la escena nacional. La palabra cholula impuesta por el dibujante “Toño” Gallo se hizo costumbre, palabra de todos los días para mencionar no solamente a las “cazaautógrafos”, ya que el tiempo deformó por los cambios de usos y costumbres. Cholula o cholulo, hoy se las conoce y denomina a las personas que buscan notoriedad fácilmente. Cholula, término que se fue devaluando, estableciendo lo pueril y banal como fundamento, en que la apariencia es lo esencial, marcando un rol diferente a su origen, suprimiendo calidad por chabacano.
Pero ese grupo primigenio que dio lugar a todo, si bien iba detrás del autógrafo, estaba mucho más cerca del empedernido reportero punzante y no de los cholulos de hoy. El Club de Cazadoras de Autógrafos no solo ha sido un paso con determinación dado por las mujeres de entonces, que se pronunciaban con carácter e inteligencia indiscutibles, sino que marcó la fuerza capaz y tesonera de las argentinas en pos de un sueño. Porque como todas las cosas, las historias se transforman demostrando el talento de quienes lo asumieron. Adela Montes, hoy con 90 años, ha sido una de las creadoras y también fundadora de Aptra, formando actualmente el elenco periodístico de Revista Pronto. De la mano de un gran dibujante, “Toño” Gallo, quien supo plasmar la ardua tarea de las “paparazzi” argentinas que conformaron inquietas mujeres, muy jóvenes, unidas para obtener la primicia de un autógrafo. Su historia quedó reflejada como muestra de su trascendencia, que en cada encuentro disfrutaron con sus ídolos en su arrojo por sacarles un autógrafo. Una vez más, las historietas lograron una acertada radiografía de la sociedad, hasta en el rasgo mínimo de una actitud. Un temperamento, un comportamiento que define y dibuja, sin olvidar la sonrisa de un cometido cierto.