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Golpe a la democracia y al proceso de integración de América Latina y el Caribe

Por el Centro de Estudios 
y de Investigaciones
Históricas 
“Juan Domingo Perón”

Ramón A. Salazar Peleato
Norberto S. Soto
Juan M. Roldan
Ramón A. Gomez
Carlos A. Cassarino
Daniel A. Bordon
Hector O. Castillo

Especial para El Litoral

Ante el golpe de Estado cívico-militar que ha provocado el derrocamiento del gobierno legítimo de Evo Morales en Bolivia, con la consabida violencia que ha provocado y provoca la anarquía desatada y que ha costado y cuesta la vida de compatriotas latinoamericanos y un futuro incierto para trabajadores, campesinos y para la mayoría de la población indígena del Altiplano (vilmente humillada por el mesianismo reaccionario de una derecha que se presume a sí misma de ser superior e iluminada), hacemos público nuestro terminante repudio a quienes han protagonizado la asonada golpista. 
En particular a las fuerzas policiales y a los mandos militares de las FF. AA. que, lejos de respaldar la Constitución y el Estado de Derecho en Bolivia, han allanado con su cómplice abstención el avance violento de los exponentes de una oligarquía reaccionaria que, perdidosa en las urnas en las elecciones del 20 de octubre y a sabiendas de que, no tienen futuro político en democracia, han optado –como en otros momentos de la historia política de Bolivia– por la senda del golpismo y del colonialismo político y económico. 
Ese repudio y esa condena la hacemos extensiva a la OEA –ministerio de colonias al decir del General Perón– y a su secretario general Luis Almagro (expulsado por traición del Frente Amplio del Uruguay), quien, lejos de condenar la asonada golpista, se ha puesto del lado de Estados Unidos y sus títeres en el continente: la mayoría de los gobiernos neoliberales de América Latina que, nucleados en el mal llamado Grupo de Lima, operan en la región para desestabilizar a los gobiernos populares de Cuba, Venezuela y Nicaragua y a los que en el futuro se opongan a la política expansionista del imperialismo, soslayando los principios de autodeterminación y de no intervención, caros para el derecho internacional público.
La usurpación política de la presidencia del Estado Plurinacional de Bolivia por Jeanine Añez, una ignota senadora que responde a los sectores golpistas y que se ha autoproclamado en una Cámara de Diputados sin quorum presidenta interina violando los artículos 161, 169 y 419 de la Constitución Nacional constituyen un salto al vacío político-institucional que denuncia y ratifica el objetivo consabido de la derecha reaccionaria liderada por Carlos Mesa y Fernando Camacho de arrasar las conquistas sociales logradas por el pueblo boliviano, anular la nacionalización de los hidrocarburos y entregar las riquezas mineras a los monopolios extranjeros y, por fin, abrogar la Constitución del Estado Plurinacional de Bolivia cuyo contenido nacionalizante-humanista sitúa a Bolivia en un lugar de privilegio en el concierto de las naciones del mundo.
Un párrafo especial de reconocimiento al presidente Andres López Obrador, quien haciendo honor a la tradición histórica del pueblo mexicano, salvó la vida de Evo Morales, quien de seguro –a la luz de la grave represión de que es objeto el pueblo boliviano con su secuela de muertos y heridosJeanine Añez hubiera tenido el triste final de Gualberto Villarroel, aquel presidente que hacia el año 1946, luego de ser torturado, humillado y asesinado por la “rosca boliviana”, terminó colgado de un farol en la plaza Murillo de La Paz o la de ese gran patriota llamado Marcelo Quiroga Santa Cruz, vilmente asesinado por el ejército en un asalto golpista al edificio de la Confederación Obrera Boliviana, o la del general Juan José Torres, patriota comprometido con su pueblo que, terminó asesinado en Buenos Aires hacia mediados de 1976 en el marco de la tristemente célebre “Operación Cóndor”.
Para concluir, estamos seguros de que más temprano que tarde el pueblo boliviano triunfará, y que el juicio de la historia será lapidario para los que han comprometido la paz, la democracia y el proceso liberador e integrador latinoamericanista que, supo llevar adelante durante catorce años con otros patriotas del continente el compañero Evo Morales. ¡Viva Bolivia! ¡Viva la patria grande latinoamericana!

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Golpe a la democracia y al proceso de integración de América Latina y el Caribe

Por el Centro de Estudios 
y de Investigaciones
Históricas 
“Juan Domingo Perón”

Ramón A. Salazar Peleato
Norberto S. Soto
Juan M. Roldan
Ramón A. Gomez
Carlos A. Cassarino
Daniel A. Bordon
Hector O. Castillo

Especial para El Litoral

Ante el golpe de Estado cívico-militar que ha provocado el derrocamiento del gobierno legítimo de Evo Morales en Bolivia, con la consabida violencia que ha provocado y provoca la anarquía desatada y que ha costado y cuesta la vida de compatriotas latinoamericanos y un futuro incierto para trabajadores, campesinos y para la mayoría de la población indígena del Altiplano (vilmente humillada por el mesianismo reaccionario de una derecha que se presume a sí misma de ser superior e iluminada), hacemos público nuestro terminante repudio a quienes han protagonizado la asonada golpista. 
En particular a las fuerzas policiales y a los mandos militares de las FF. AA. que, lejos de respaldar la Constitución y el Estado de Derecho en Bolivia, han allanado con su cómplice abstención el avance violento de los exponentes de una oligarquía reaccionaria que, perdidosa en las urnas en las elecciones del 20 de octubre y a sabiendas de que, no tienen futuro político en democracia, han optado –como en otros momentos de la historia política de Bolivia– por la senda del golpismo y del colonialismo político y económico. 
Ese repudio y esa condena la hacemos extensiva a la OEA –ministerio de colonias al decir del General Perón– y a su secretario general Luis Almagro (expulsado por traición del Frente Amplio del Uruguay), quien, lejos de condenar la asonada golpista, se ha puesto del lado de Estados Unidos y sus títeres en el continente: la mayoría de los gobiernos neoliberales de América Latina que, nucleados en el mal llamado Grupo de Lima, operan en la región para desestabilizar a los gobiernos populares de Cuba, Venezuela y Nicaragua y a los que en el futuro se opongan a la política expansionista del imperialismo, soslayando los principios de autodeterminación y de no intervención, caros para el derecho internacional público.
La usurpación política de la presidencia del Estado Plurinacional de Bolivia por Jeanine Añez, una ignota senadora que responde a los sectores golpistas y que se ha autoproclamado en una Cámara de Diputados sin quorum presidenta interina violando los artículos 161, 169 y 419 de la Constitución Nacional constituyen un salto al vacío político-institucional que denuncia y ratifica el objetivo consabido de la derecha reaccionaria liderada por Carlos Mesa y Fernando Camacho de arrasar las conquistas sociales logradas por el pueblo boliviano, anular la nacionalización de los hidrocarburos y entregar las riquezas mineras a los monopolios extranjeros y, por fin, abrogar la Constitución del Estado Plurinacional de Bolivia cuyo contenido nacionalizante-humanista sitúa a Bolivia en un lugar de privilegio en el concierto de las naciones del mundo.
Un párrafo especial de reconocimiento al presidente Andres López Obrador, quien haciendo honor a la tradición histórica del pueblo mexicano, salvó la vida de Evo Morales, quien de seguro –a la luz de la grave represión de que es objeto el pueblo boliviano con su secuela de muertos y heridosJeanine Añez hubiera tenido el triste final de Gualberto Villarroel, aquel presidente que hacia el año 1946, luego de ser torturado, humillado y asesinado por la “rosca boliviana”, terminó colgado de un farol en la plaza Murillo de La Paz o la de ese gran patriota llamado Marcelo Quiroga Santa Cruz, vilmente asesinado por el ejército en un asalto golpista al edificio de la Confederación Obrera Boliviana, o la del general Juan José Torres, patriota comprometido con su pueblo que, terminó asesinado en Buenos Aires hacia mediados de 1976 en el marco de la tristemente célebre “Operación Cóndor”.
Para concluir, estamos seguros de que más temprano que tarde el pueblo boliviano triunfará, y que el juicio de la historia será lapidario para los que han comprometido la paz, la democracia y el proceso liberador e integrador latinoamericanista que, supo llevar adelante durante catorce años con otros patriotas del continente el compañero Evo Morales. ¡Viva Bolivia! ¡Viva la patria grande latinoamericana!