“Gauguin, viaje a Tahití” el viernes en el cine del Museo de Bellas Artes
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“Gauguin, viaje a Tahití” el viernes en el cine del Museo de Bellas Artes

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El viernes próximo a partir de las 20, el ciclo “Cine en el Bellas Artes” proyectará la cinta francesa del año 2017 “Gauguin, viaje a Tahití”, un artista exiliado en la paradisíaca isla y que quiere encontrar su pintura, libre, salvaje, lejos de los códigos morales, políticos y estéticos de la Europa civilizada. Se adentra en la selva, haciendo frente a la soledad, la pobreza, la enfermedad. Allí conoce a Tehura, que se convirtió en su esposa y protagonista de sus grandes pinturas. Entrada libre y gratuita.
En el film hay una escena al comienzo del drama “Gauguin, viaje a Tahití” que orienta al espectador sobre el futuro de su protagonista, el pintor posimpresionista Paul Gauguin. Este, harto del París de fin del siglo XIX, ha manifestado su voluntad de abandonar la ciudad y embarcarse con destino a la Polinesia Francesa, donde confía encontrar inspiración y nueva fuerza creativa. Sus amigos lo despiden con una fiesta. Todos tienen palabras de admiración hacia él y hacia la grandeza de su compromiso con el arte, pero la mirada cansada del viajero deja patente lo abandonado y traicionado que se siente. A la hora de la verdad, todos han dado disculpas vagas y nadie ha querido unirse a él en la aventura.
Un estado de ánimo que expresa a la perfección Vincent Cassel, protagonista absoluto de la cinta, en el papel del artista. No pretende Edouard Deluc un biopic canónico. Se centra exclusivamente en el primer viaje de Gauguin a Tahití, entre 1891 y 1893. Su soledad, sus penurias económicas, su cada vez más quebrantada salud, su afán febril por pintar, utilizando incluso sacos viejos como lienzos, la incomprensión de quienes le rodean y de quienes dejó atrás, en Europa. El retrato enfoca la odisea del hombre, con críticas al colonialismo, pero se deja escapar su dimensión colosal como creador.
La atención de la cámara se centra en los hermosos paisajes exóticos y la gente del lugar, que inspiraron algunas de las obras más inmortales del pintor y que están maravillosamente fotografiados, con el apoyo de una banda sonora espléndida. 
El guion gira en torno a la relación que inicia con una nativa, de 17 años en pantalla pero que tenía 13 en la vida real, que se convierte en su musa, y que formará un triángulo sentimental inexistente en su día. 

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“Gauguin, viaje a Tahití” el viernes en el cine del Museo de Bellas Artes

El viernes próximo a partir de las 20, el ciclo “Cine en el Bellas Artes” proyectará la cinta francesa del año 2017 “Gauguin, viaje a Tahití”, un artista exiliado en la paradisíaca isla y que quiere encontrar su pintura, libre, salvaje, lejos de los códigos morales, políticos y estéticos de la Europa civilizada. Se adentra en la selva, haciendo frente a la soledad, la pobreza, la enfermedad. Allí conoce a Tehura, que se convirtió en su esposa y protagonista de sus grandes pinturas. Entrada libre y gratuita.
En el film hay una escena al comienzo del drama “Gauguin, viaje a Tahití” que orienta al espectador sobre el futuro de su protagonista, el pintor posimpresionista Paul Gauguin. Este, harto del París de fin del siglo XIX, ha manifestado su voluntad de abandonar la ciudad y embarcarse con destino a la Polinesia Francesa, donde confía encontrar inspiración y nueva fuerza creativa. Sus amigos lo despiden con una fiesta. Todos tienen palabras de admiración hacia él y hacia la grandeza de su compromiso con el arte, pero la mirada cansada del viajero deja patente lo abandonado y traicionado que se siente. A la hora de la verdad, todos han dado disculpas vagas y nadie ha querido unirse a él en la aventura.
Un estado de ánimo que expresa a la perfección Vincent Cassel, protagonista absoluto de la cinta, en el papel del artista. No pretende Edouard Deluc un biopic canónico. Se centra exclusivamente en el primer viaje de Gauguin a Tahití, entre 1891 y 1893. Su soledad, sus penurias económicas, su cada vez más quebrantada salud, su afán febril por pintar, utilizando incluso sacos viejos como lienzos, la incomprensión de quienes le rodean y de quienes dejó atrás, en Europa. El retrato enfoca la odisea del hombre, con críticas al colonialismo, pero se deja escapar su dimensión colosal como creador.
La atención de la cámara se centra en los hermosos paisajes exóticos y la gente del lugar, que inspiraron algunas de las obras más inmortales del pintor y que están maravillosamente fotografiados, con el apoyo de una banda sonora espléndida. 
El guion gira en torno a la relación que inicia con una nativa, de 17 años en pantalla pero que tenía 13 en la vida real, que se convierte en su musa, y que formará un triángulo sentimental inexistente en su día.