Músicas discuten la media sanción de la Ley de Cupo
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Músicas discuten la media sanción de la Ley de Cupo

El proyecto de Ley de Cupo Femenino en los escenarios musicales, que obtuvo media sanción de Senadores el jueves pasado, “es una herramienta y no una solución”, aseguró la cantante Celsa Mel Gowland, una de las impulsoras de la norma.

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“Es el puntapié y una manera de construir colectivamente”, agregó en diálogo con Télam la intérprete que fue la primera vicepresidenta del Instituto Nacional de la Música (Inamu) entre 2014 y 2018.
La historia de esta iniciativa comenzó a trazarse hace dos años, cuando Mel Gowland redactó una iniciativa sobre cupo femenino tras un debate que se creó en la cuenta de Facebook de Isabel de Sebastián sobre el espacio de las mujeres en los escenarios.
A partir de allí se generó un trabajo colectivo entre músicas de distintas generaciones y de todos los estilos, que apunta a visibilizar a todas las artistas y busca programaciones más equitativas en los escenarios.
Respecto de las visiones que privilegian los programadores en los escenarios, la folklorista María de los Ángeles "la Bruja" Salguero destacó que “parte de la estética de los festivales de folclore es la del vigor desde la poesía y la música, como si la sutileza fuera un disvalor”.
“Ahí se deja de lado la supuesta delicadeza de la mujer. Ese escenario está incompleto, falta la mirada de las mujeres que va más allá de las flores, pues nacimos para parir con toda la fuerza de la Pachamama”, aseguró la intérprete que obtuvo el Premio Consagración en el Festival de Cosquín en 2017.
Esta situación que Salguero relató en relación con el folclore se repite en el blues, el tango y el rock.
La baterista Andrea Álvarez redobló la apuesta y sostuvo: “La cuestión no es el escenario de rock sino los espacios más visibles, que no están mayoritariamente ocupados por mujeres a pesar de que hay artistas muy interesantes y las que pueden participar son las que están dentro de estructuras que pertenecen a monopolios y las que impone el mercado. A las independientes, que somos la mayoría, nos cuesta mucho que nos llamen”.
El valor del proyecto, que alcanza a productores, curadores, organizadores y responsables comerciales de eventos, es su transversalidad y articulación con otras leyes que preservan la integridad de la mujer por cuanto no se limita al problema de la desigualdad sobre los escenarios.
En este sentido, Déborah Dixon, voz referente del blues local, señaló que “toda acción que visibilice a la mujer contribuye a darle el lugar de paridad que le corresponde, tanto en la música como en todos los aspectos” y enfatizó que el proyecto “tiene que servir para darle continuidad a la lucha por la igualdad”.
La iniciativa se respalda en la Ley de Protección Integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones personales (26.485) y la Convención sobre eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (implementada con la ley 23.176).
La cantante de tango Lidia Borda señaló que “hay algo en nuestra formación que es distinto a la de los hombres, también es generacional. Una mujer que es música es un montón de otras cosas. Los hombres se sientan a hacer algo y no hay quién los moleste, es cultural el ‘no molesten a papá que está trabajando’. Al revés es bastante difícil que ocurra pero con esta visibilización se está modificando”.
Todas las referentes consultadas coincidieron en que el arte es algo que ninguna norma puede determinar o establecer, si bien destacaron que la iniciativa apunta la equidad.
En virtud de ello, Salguero señaló: “Al final será el público quien aplauda, acompañe y dé vuelo al artista o no. El valor estará dado por su talento, trabajo, pasión, constancia y la respuesta de público, donde las mujeres veníamos perdiendo porque los organizadores no abrían las tranqueras”.
Y, Borda agregó: “Nos vamos a percibir con mayor autoridad en lo que hacemos en la medida en que nos vayamos concientizando de que no hace falta que nadie nos autorice a sentirnos músicas o profesionales en lo que hacemos”.

Fuente: Télam

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Músicas discuten la media sanción de la Ley de Cupo

El proyecto de Ley de Cupo Femenino en los escenarios musicales, que obtuvo media sanción de Senadores el jueves pasado, “es una herramienta y no una solución”, aseguró la cantante Celsa Mel Gowland, una de las impulsoras de la norma.

“Es el puntapié y una manera de construir colectivamente”, agregó en diálogo con Télam la intérprete que fue la primera vicepresidenta del Instituto Nacional de la Música (Inamu) entre 2014 y 2018.
La historia de esta iniciativa comenzó a trazarse hace dos años, cuando Mel Gowland redactó una iniciativa sobre cupo femenino tras un debate que se creó en la cuenta de Facebook de Isabel de Sebastián sobre el espacio de las mujeres en los escenarios.
A partir de allí se generó un trabajo colectivo entre músicas de distintas generaciones y de todos los estilos, que apunta a visibilizar a todas las artistas y busca programaciones más equitativas en los escenarios.
Respecto de las visiones que privilegian los programadores en los escenarios, la folklorista María de los Ángeles "la Bruja" Salguero destacó que “parte de la estética de los festivales de folclore es la del vigor desde la poesía y la música, como si la sutileza fuera un disvalor”.
“Ahí se deja de lado la supuesta delicadeza de la mujer. Ese escenario está incompleto, falta la mirada de las mujeres que va más allá de las flores, pues nacimos para parir con toda la fuerza de la Pachamama”, aseguró la intérprete que obtuvo el Premio Consagración en el Festival de Cosquín en 2017.
Esta situación que Salguero relató en relación con el folclore se repite en el blues, el tango y el rock.
La baterista Andrea Álvarez redobló la apuesta y sostuvo: “La cuestión no es el escenario de rock sino los espacios más visibles, que no están mayoritariamente ocupados por mujeres a pesar de que hay artistas muy interesantes y las que pueden participar son las que están dentro de estructuras que pertenecen a monopolios y las que impone el mercado. A las independientes, que somos la mayoría, nos cuesta mucho que nos llamen”.
El valor del proyecto, que alcanza a productores, curadores, organizadores y responsables comerciales de eventos, es su transversalidad y articulación con otras leyes que preservan la integridad de la mujer por cuanto no se limita al problema de la desigualdad sobre los escenarios.
En este sentido, Déborah Dixon, voz referente del blues local, señaló que “toda acción que visibilice a la mujer contribuye a darle el lugar de paridad que le corresponde, tanto en la música como en todos los aspectos” y enfatizó que el proyecto “tiene que servir para darle continuidad a la lucha por la igualdad”.
La iniciativa se respalda en la Ley de Protección Integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones personales (26.485) y la Convención sobre eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (implementada con la ley 23.176).
La cantante de tango Lidia Borda señaló que “hay algo en nuestra formación que es distinto a la de los hombres, también es generacional. Una mujer que es música es un montón de otras cosas. Los hombres se sientan a hacer algo y no hay quién los moleste, es cultural el ‘no molesten a papá que está trabajando’. Al revés es bastante difícil que ocurra pero con esta visibilización se está modificando”.
Todas las referentes consultadas coincidieron en que el arte es algo que ninguna norma puede determinar o establecer, si bien destacaron que la iniciativa apunta la equidad.
En virtud de ello, Salguero señaló: “Al final será el público quien aplauda, acompañe y dé vuelo al artista o no. El valor estará dado por su talento, trabajo, pasión, constancia y la respuesta de público, donde las mujeres veníamos perdiendo porque los organizadores no abrían las tranqueras”.
Y, Borda agregó: “Nos vamos a percibir con mayor autoridad en lo que hacemos en la medida en que nos vayamos concientizando de que no hace falta que nadie nos autorice a sentirnos músicas o profesionales en lo que hacemos”.

Fuente: Télam