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Aviofobia: ¿Por qué tenemos miedo a volar?

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Hoy en día, volar es el modo de transporte más rápido y más fácil; sin embargo, muchos se sienten aterrorizados por el mero pensamiento de subir a un avión. ¿Por qué ocurre? ¿Cómo podemos combatir esta ansiedad?

Este temor puede variar desde nerviosismo al entrar en el avión hasta un ataque de pánico que acabe desanimándonos de reservar cualquier vuelo, incluso si eso significa perder muchas oportunidades laborales o cumplir unas vacaciones soñadas.

La ansiedad nunca debe interponerse en el camino de aprovechar al máximo nuestras vidas. ¿Cómo sobrellevar este miedo a volar?

El miedo a volar, o aviofobia, se caracteriza por una evitación extrema de los aviones, o cualquier cosa asociada volar, incluidos los aeropuertos. Alguien con aviofobia severa podría organizar su vida para evitar volar y así sentirse seguro.

Es importante aprender qué desencadena la ansiedad asociada a volar (para unos pueden ser las turbulencias, para otros los ruidos en el avión...). Un buen conocimiento sobre los aviones, cómo funcionan, qué causa los sonidos que escuchamos durante el vuelo, por qué experimentamos sensaciones fisiológicas como que se nos bloqueen los oídos y cómo la tripulación está capacitada para su trabajo, realmente nos puede ayudar a comprender que estamos en buenas manos, en uno de los transportes más seguros que existen.
Aprende sobre el miedo a volar

Hay muchos recursos online y offline que podemos utilizar para informarnos sobre los aviones. Los vídeos pueden ser un buen lugar para comenzar donde, por ejemplo, se presenta a un capitán de una aerolínea comercial que explica qué sucede durante el despegue y el aterrizaje, y por qué las turbulencias son incómodas pero seguras. Puedes aprender lo que realmente sucede cuando se enciende el signo del cinturón de seguridad y muchas otras cosas.

Otras fuentes de ansiedad


A menudo, el miedo a volar tiene causas subyacentes, como el miedo a espacios cerrados (claustrofobia), el miedo a las multitudes (agorafobia), el miedo a las alturas (acrofobia) o la ansiedad de no tener el control.

Es importante tratar estas ansiedades desde la base, pero el hecho de saber que están ahí también nos capacita para tratarlas mejor en un avión. Por ejemplo, si te hace sentir menos agobiado, coge asiento en el pasillo.

Céntrate en controlar lo que puedas

Trata de controlar las cosas que están a tu alcance eliminando lo más posible las fuentes de estrés relacionadas. Prepárate con la mayor antelación posible. Asegúrate de tener suficiente tiempo para llegar al aeropuerto y prepara tu equipaje de manera adecuada, para no tener que lidiar con este tipo de problemas.

Usa ropa cómoda para minimizar la sensación de malestar corporal, lleva contigo cualquier medicamento que puedas necesitar y asegúrate de mantenerte hidratado mientras estés en el avión.

Estudios

Las investigaciones han demostrado que la hipoxia a gran altitud, que es una ligera disminución en el suministro de oxígeno, podría aumentar naturalmente la sensación de ansiedad, por lo que, si bien no corres ningún peligro, puedes sentirte incómodo, como si estuvieras bajo una amenaza.

Un estudio publicado en 2008 en la revista Depress Anxiety sugería que algunas personas podían confundir este efecto fisiológico con la aviofobia, ya que sus cerebros tratan de comprender el sentimiento de ansiedad al atribuirle la causa más inmediata: volar.

De una forma u otra, la ansiedad es engañosa, por lo que no debes permitir que coja el mando y conduzca a un ataque de pánico. Esto, sin embargo, no significa rechazar la ansiedad y tratar de fingir que no existe.

Abraza tu miedo

Cuando el miedo comience a crecer, en lugar de alejarlo, comienza por aceptarlo. El miedo inicial a menudo es mucho menos severo y más fácil de calmar que el pozo de terror posterior, afirman los expertos. 

Jonathan Bricker, psicólogo de la Universidad de Washington en Seattle, explica que la ansiedad tiende a empeorar a medida que intentamos deshacernos de ella.


Un estudio de 2017 publicado en la revista Journal of Personality and Social Psychology. también concluyó que las personas que aceptan sus emociones negativas tienen menos probabilidades de desarrollar trastornos del estado de ánimo como la ansiedad y la depresión.
 

Respira

Cuando sientas que la ansiedad comienza a afianzarse debes tomar medidas de inmediato para evitar que se intensifique. Primero, puede actuar directamente sobre los síntomas fisiológicos, como el pulso acelerado y la respiración superficial. Una forma de hacerlo es aprendiendo algunos ejercicios de respiración consciente. Hay que prestar atención a la respiración.


La Asociación de Ansiedad y Depresión afirma que la desensibilización es un paso crucial para superar cualquier temor persistente, por lo que enfatizan que debemos "valorar cada vuelo", ya que nos permite realizar una rutina de vuelo que no justifique sentir ansiedad alguna. 

Simplemente tenemos que recordar que superar cualquier temor, es un proceso largo y laborioso, y que habrá momentos buenos y malos. Disfruta lo bueno y no dejes que lo malo te lleve de vuelta al punto de partida.
 

Fuente: Revista Muy interesante.

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Aviofobia: ¿Por qué tenemos miedo a volar?

Hoy en día, volar es el modo de transporte más rápido y más fácil; sin embargo, muchos se sienten aterrorizados por el mero pensamiento de subir a un avión. ¿Por qué ocurre? ¿Cómo podemos combatir esta ansiedad?

Este temor puede variar desde nerviosismo al entrar en el avión hasta un ataque de pánico que acabe desanimándonos de reservar cualquier vuelo, incluso si eso significa perder muchas oportunidades laborales o cumplir unas vacaciones soñadas.

La ansiedad nunca debe interponerse en el camino de aprovechar al máximo nuestras vidas. ¿Cómo sobrellevar este miedo a volar?

El miedo a volar, o aviofobia, se caracteriza por una evitación extrema de los aviones, o cualquier cosa asociada volar, incluidos los aeropuertos. Alguien con aviofobia severa podría organizar su vida para evitar volar y así sentirse seguro.

Es importante aprender qué desencadena la ansiedad asociada a volar (para unos pueden ser las turbulencias, para otros los ruidos en el avión...). Un buen conocimiento sobre los aviones, cómo funcionan, qué causa los sonidos que escuchamos durante el vuelo, por qué experimentamos sensaciones fisiológicas como que se nos bloqueen los oídos y cómo la tripulación está capacitada para su trabajo, realmente nos puede ayudar a comprender que estamos en buenas manos, en uno de los transportes más seguros que existen.
Aprende sobre el miedo a volar

Hay muchos recursos online y offline que podemos utilizar para informarnos sobre los aviones. Los vídeos pueden ser un buen lugar para comenzar donde, por ejemplo, se presenta a un capitán de una aerolínea comercial que explica qué sucede durante el despegue y el aterrizaje, y por qué las turbulencias son incómodas pero seguras. Puedes aprender lo que realmente sucede cuando se enciende el signo del cinturón de seguridad y muchas otras cosas.

Otras fuentes de ansiedad


A menudo, el miedo a volar tiene causas subyacentes, como el miedo a espacios cerrados (claustrofobia), el miedo a las multitudes (agorafobia), el miedo a las alturas (acrofobia) o la ansiedad de no tener el control.

Es importante tratar estas ansiedades desde la base, pero el hecho de saber que están ahí también nos capacita para tratarlas mejor en un avión. Por ejemplo, si te hace sentir menos agobiado, coge asiento en el pasillo.

Céntrate en controlar lo que puedas

Trata de controlar las cosas que están a tu alcance eliminando lo más posible las fuentes de estrés relacionadas. Prepárate con la mayor antelación posible. Asegúrate de tener suficiente tiempo para llegar al aeropuerto y prepara tu equipaje de manera adecuada, para no tener que lidiar con este tipo de problemas.

Usa ropa cómoda para minimizar la sensación de malestar corporal, lleva contigo cualquier medicamento que puedas necesitar y asegúrate de mantenerte hidratado mientras estés en el avión.

Estudios

Las investigaciones han demostrado que la hipoxia a gran altitud, que es una ligera disminución en el suministro de oxígeno, podría aumentar naturalmente la sensación de ansiedad, por lo que, si bien no corres ningún peligro, puedes sentirte incómodo, como si estuvieras bajo una amenaza.

Un estudio publicado en 2008 en la revista Depress Anxiety sugería que algunas personas podían confundir este efecto fisiológico con la aviofobia, ya que sus cerebros tratan de comprender el sentimiento de ansiedad al atribuirle la causa más inmediata: volar.

De una forma u otra, la ansiedad es engañosa, por lo que no debes permitir que coja el mando y conduzca a un ataque de pánico. Esto, sin embargo, no significa rechazar la ansiedad y tratar de fingir que no existe.

Abraza tu miedo

Cuando el miedo comience a crecer, en lugar de alejarlo, comienza por aceptarlo. El miedo inicial a menudo es mucho menos severo y más fácil de calmar que el pozo de terror posterior, afirman los expertos. 

Jonathan Bricker, psicólogo de la Universidad de Washington en Seattle, explica que la ansiedad tiende a empeorar a medida que intentamos deshacernos de ella.


Un estudio de 2017 publicado en la revista Journal of Personality and Social Psychology. también concluyó que las personas que aceptan sus emociones negativas tienen menos probabilidades de desarrollar trastornos del estado de ánimo como la ansiedad y la depresión.
 

Respira

Cuando sientas que la ansiedad comienza a afianzarse debes tomar medidas de inmediato para evitar que se intensifique. Primero, puede actuar directamente sobre los síntomas fisiológicos, como el pulso acelerado y la respiración superficial. Una forma de hacerlo es aprendiendo algunos ejercicios de respiración consciente. Hay que prestar atención a la respiración.


La Asociación de Ansiedad y Depresión afirma que la desensibilización es un paso crucial para superar cualquier temor persistente, por lo que enfatizan que debemos "valorar cada vuelo", ya que nos permite realizar una rutina de vuelo que no justifique sentir ansiedad alguna. 

Simplemente tenemos que recordar que superar cualquier temor, es un proceso largo y laborioso, y que habrá momentos buenos y malos. Disfruta lo bueno y no dejes que lo malo te lleve de vuelta al punto de partida.
 

Fuente: Revista Muy interesante.