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Servicio Cívico Voluntario: la lección francesa

Bullrich anunció el lanzamiento del “Servicio cívico voluntario” destinado a jóvenes que ni estudian ni trabajan (los llamados ni-ni) con el objetivo de prepararlos para ejercer oficios e insertarse en la sociedad. Once días antes, en París, el presidente Emanuel Macron presentaba el “Servicio nacional universal” destinado a estimular los valores cívicos de Francia entre los jóvenes.

Por Rosendo Fraga
Publicado en Infobae.com

El martes 11 de julio, la ministra de Seguridad Patricia Bullrich anunció el lanzamiento del “Servicio cívico voluntario” destinado a jóvenes que ni estudian ni trabajan (los llamados ni-ni) con el objetivo de prepararlos para ejercer oficios e insertarse en la sociedad. Estará a cargo de la Gendarmería Nacional, que utilizará sus medios y personal. En lo que resta del año, se realizará una experiencia piloto con 1.200 jóvenes.
Once días antes, en París, el presidente Emanuel Macron presentaba el “Servicio nacional universal” destinado a estimular los valores cívicos de Francia entre los jóvenes. El proyecto es conocido popularmente como la “mili-civil”. El servicio militar obligatorio rigió en Francia hasta 1997, hasta que fue dejado sin efecto por el presidente Chirac. Los jóvenes lo llamaban “mili”.
La primera experiencia concreta en territorio francés se puso en marcha ayer. Es un continente de 2.000 adolescentes entre 15 y 16 años, elegidos entre 4.000 postulantes. Pasarán dos semanas fuera de sus casas y lejos de ellas. La intención es que este servicio contribuya a reforzar la cohesión nacional, conociendo e interactuando entre diversas regiones. Serán alojados en escuelas, centros de vacaciones y albergues transitorios de 13 departamentos (unidades regionales de este país que es unitario).
Los supervisores serán 450 -un adulto cada 4,5 adolescentes- que impondrán una disciplina intensa. Está prohibido fumar y el uso del teléfono móvil está permitido sólo en las horas de descanso. Inculcar los valores nacionales de Francia comienza con levantarse entre las 7 y las 8 de la mañana, participar en izar la bandera, saludarla y cantar la Marsellesa.
El funcionario que está a cargo del proyecto es Gabriel Attali, secretario de Estado, una figura de prestigio. Cada día se cursarán módulos diferentes, sobre cuestiones de defensa, desarrollo sostenible, valores de la República y otros temas. En la tarde tendrán lugar debates sobre el futuro de la sociedad, discutiendo temas como discriminación por orientación sexual, inserción de los discapacitados y el conflicto de la radicalización. El lunes 21, tras el partido que juega el equipo nacional femenino de fútbol de Francia, habrá una discusión sobre la igualdad entre hombres y mujeres.
Macron es el primer presidente francés que no ha estado incorporado al Servicio Militar Obligatorio, por razones generacionales. Pero desde su campaña electoral propuso un servicio que incluyera valores de cohesión a los jóvenes, cuya inserción social algunos consideran débil, incluyendo cierta dosis de disciplina militar, como sucedió con el Servicio Militar vigente hasta fines de los años noventa.
Como dice el diario El País de España, la había concebido inicialmente como una suerte de servicio “cívico-militar” para jóvenes de ambos sexos. En su programa de gobierno, lo planteaba como “una experiencia ciudadana de la vida militar de la mezcla social y de la cohesión, que incorporara una formación militar elemental: disciplina y autoridad, conocimiento de las prioridades estratégicas del país y de los grandes problemas de seguridad”. El programa incluye además actividades físicas y deportivas.
Son los mismos propósitos que se planteó en Argentina el Servicio Militar Obligatorio establecido en 1901, luego suspendido en 1995.
El proyecto recibió críticas y se fue acortando en su duración, por el costo económico. Es que tiene a su cargo el mantenimiento de los jóvenes durante todo el período de incorporación. También hubo críticas porque en este proyecto inicial las Fuerzas Armadas tenían un rol relevante, como el que en Argentina tiene ahora la Gendarmería Nacional en el Servicio Cívico Voluntario.
Los reparos en Francia surgieron del mismo sector militar, al cuestionar que a unidades militares sobreexigidas por operaciones militares y antiterroristas en diversos países del mundo y en particular en Africa se les agregara una nueva misión.
Se reconoce que este Servicio Nacional Universal seguirá teniendo cierta connotación militar. Su coordinador en el gabinete de ministros, Gabriel Attali ha dicho: “Queremos que los jóvenes adquieran los reflejos para defenderse y proteger, que sepan como reaccionar en caso de atentado terrorista o de catástrofe natural, como se crea un puesto de seguridad, organizar una batida para buscar a una persona desaparecida”, con el objetivo de “implicar a la juventud francesa en la vida de la nación, promover la noción del compromiso y favorecer un sentimiento de unidad nacional en torno a valores comunes”.
Esta iniciativa de Macron que se pone en funcionamiento este fin de semana podría ser prolongada a un mes. Posteriormente, durante el curso escolar siguiente, deberán hacer un voluntariado -que por ahora es de dos semanas pero que el gobierno pretendería extender a tres meses- en servicios como residencias de adultos mayores, cooperación en seguridad (Gendarmería, Bomberos, etc.), preservación de patrimonio y medio ambiente y otros.
De acuerdo a la Agencia France Press, alcanzará a 800.000 jóvenes por año y tendrá un costo de aproximadamente de 1.600 millones de euros (cerca de 2.000 millones de dólares). El Ejecutivo francés tiene la intención de incorporarlo a la Constitución, pero no se ha impuesto plazo para ello.
No está claro si el Servicio Nacional Universal de Francia ha inspirado a no al proyecto argentino, pero es curioso que no lleguen a mediar dos semanas entre el anuncio del primero y el segundo. Pero algo es seguro: la experiencia francesa que comienza a desarrollarse es una experiencia que deberían mirar con atención quienes tienen a su cargo el Servicio Cívico Voluntario argentino.

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Servicio Cívico Voluntario: la lección francesa

Bullrich anunció el lanzamiento del “Servicio cívico voluntario” destinado a jóvenes que ni estudian ni trabajan (los llamados ni-ni) con el objetivo de prepararlos para ejercer oficios e insertarse en la sociedad. Once días antes, en París, el presidente Emanuel Macron presentaba el “Servicio nacional universal” destinado a estimular los valores cívicos de Francia entre los jóvenes.

Por Rosendo Fraga
Publicado en Infobae.com

El martes 11 de julio, la ministra de Seguridad Patricia Bullrich anunció el lanzamiento del “Servicio cívico voluntario” destinado a jóvenes que ni estudian ni trabajan (los llamados ni-ni) con el objetivo de prepararlos para ejercer oficios e insertarse en la sociedad. Estará a cargo de la Gendarmería Nacional, que utilizará sus medios y personal. En lo que resta del año, se realizará una experiencia piloto con 1.200 jóvenes.
Once días antes, en París, el presidente Emanuel Macron presentaba el “Servicio nacional universal” destinado a estimular los valores cívicos de Francia entre los jóvenes. El proyecto es conocido popularmente como la “mili-civil”. El servicio militar obligatorio rigió en Francia hasta 1997, hasta que fue dejado sin efecto por el presidente Chirac. Los jóvenes lo llamaban “mili”.
La primera experiencia concreta en territorio francés se puso en marcha ayer. Es un continente de 2.000 adolescentes entre 15 y 16 años, elegidos entre 4.000 postulantes. Pasarán dos semanas fuera de sus casas y lejos de ellas. La intención es que este servicio contribuya a reforzar la cohesión nacional, conociendo e interactuando entre diversas regiones. Serán alojados en escuelas, centros de vacaciones y albergues transitorios de 13 departamentos (unidades regionales de este país que es unitario).
Los supervisores serán 450 -un adulto cada 4,5 adolescentes- que impondrán una disciplina intensa. Está prohibido fumar y el uso del teléfono móvil está permitido sólo en las horas de descanso. Inculcar los valores nacionales de Francia comienza con levantarse entre las 7 y las 8 de la mañana, participar en izar la bandera, saludarla y cantar la Marsellesa.
El funcionario que está a cargo del proyecto es Gabriel Attali, secretario de Estado, una figura de prestigio. Cada día se cursarán módulos diferentes, sobre cuestiones de defensa, desarrollo sostenible, valores de la República y otros temas. En la tarde tendrán lugar debates sobre el futuro de la sociedad, discutiendo temas como discriminación por orientación sexual, inserción de los discapacitados y el conflicto de la radicalización. El lunes 21, tras el partido que juega el equipo nacional femenino de fútbol de Francia, habrá una discusión sobre la igualdad entre hombres y mujeres.
Macron es el primer presidente francés que no ha estado incorporado al Servicio Militar Obligatorio, por razones generacionales. Pero desde su campaña electoral propuso un servicio que incluyera valores de cohesión a los jóvenes, cuya inserción social algunos consideran débil, incluyendo cierta dosis de disciplina militar, como sucedió con el Servicio Militar vigente hasta fines de los años noventa.
Como dice el diario El País de España, la había concebido inicialmente como una suerte de servicio “cívico-militar” para jóvenes de ambos sexos. En su programa de gobierno, lo planteaba como “una experiencia ciudadana de la vida militar de la mezcla social y de la cohesión, que incorporara una formación militar elemental: disciplina y autoridad, conocimiento de las prioridades estratégicas del país y de los grandes problemas de seguridad”. El programa incluye además actividades físicas y deportivas.
Son los mismos propósitos que se planteó en Argentina el Servicio Militar Obligatorio establecido en 1901, luego suspendido en 1995.
El proyecto recibió críticas y se fue acortando en su duración, por el costo económico. Es que tiene a su cargo el mantenimiento de los jóvenes durante todo el período de incorporación. También hubo críticas porque en este proyecto inicial las Fuerzas Armadas tenían un rol relevante, como el que en Argentina tiene ahora la Gendarmería Nacional en el Servicio Cívico Voluntario.
Los reparos en Francia surgieron del mismo sector militar, al cuestionar que a unidades militares sobreexigidas por operaciones militares y antiterroristas en diversos países del mundo y en particular en Africa se les agregara una nueva misión.
Se reconoce que este Servicio Nacional Universal seguirá teniendo cierta connotación militar. Su coordinador en el gabinete de ministros, Gabriel Attali ha dicho: “Queremos que los jóvenes adquieran los reflejos para defenderse y proteger, que sepan como reaccionar en caso de atentado terrorista o de catástrofe natural, como se crea un puesto de seguridad, organizar una batida para buscar a una persona desaparecida”, con el objetivo de “implicar a la juventud francesa en la vida de la nación, promover la noción del compromiso y favorecer un sentimiento de unidad nacional en torno a valores comunes”.
Esta iniciativa de Macron que se pone en funcionamiento este fin de semana podría ser prolongada a un mes. Posteriormente, durante el curso escolar siguiente, deberán hacer un voluntariado -que por ahora es de dos semanas pero que el gobierno pretendería extender a tres meses- en servicios como residencias de adultos mayores, cooperación en seguridad (Gendarmería, Bomberos, etc.), preservación de patrimonio y medio ambiente y otros.
De acuerdo a la Agencia France Press, alcanzará a 800.000 jóvenes por año y tendrá un costo de aproximadamente de 1.600 millones de euros (cerca de 2.000 millones de dólares). El Ejecutivo francés tiene la intención de incorporarlo a la Constitución, pero no se ha impuesto plazo para ello.
No está claro si el Servicio Nacional Universal de Francia ha inspirado a no al proyecto argentino, pero es curioso que no lleguen a mediar dos semanas entre el anuncio del primero y el segundo. Pero algo es seguro: la experiencia francesa que comienza a desarrollarse es una experiencia que deberían mirar con atención quienes tienen a su cargo el Servicio Cívico Voluntario argentino.