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“El virus más dañino es la soberbia; ante la Cruz suplicamos el don del encuentro”

La celebración litúrgica propia de la identidad correntina se realizó por primera vez con participación completamente online. En este marco, el arzobispo de la provincia, monseñor Andrés Stanvonik, alentó a respetar los límites impuestos, alentó a ser generosos y junto a los obispos rezó por el fin de las epidemias. 

La primera misa virtual de la Cruz de los Milagros llegó para marcar un hito histórico en la manera de celebrar esta solemnidad tan significativa y propia de la identidad correntina. Pero, a pesar de que las multitudes no caminaron en procesión, las luminarias fue uno de los signos que marcó la profusa devoción de la feligresía que, además, en horas de la siesta se conectó a las diferentes redes para participar de la festividad.

La transmisión de la fiesta patronal se realizó desde el santuario de la Santísima Cruz de los Milagros, donde el arzobispo de la provincia monseñor Andrés Stanovnik, alentó a respetar los límites impuestos, instó nuevamente a ser solidarios y realizó una oración de consagración a la Virgen de Itatí por la situación de la pandemia del covid-19 y el dengue.

En primer lugar, el obispo señaló que “la situación atípica en la que nos colocó pandemia nos obliga permanecer en nuestras casas, como la mejor respuesta sanitaria para evitar cualquier posible contagio”. Lejos de mostrarse afanado destacó que “el momento que nos toca vivir hoy no es ni mejor ni peor, es simplemente una realidad provocadora y distinta. Todo depende de cómo asumimos la realidad con sus posibilidades y límites”.

Además, alentó a no asumir la situación de una manera negativa, ni “reaccionar violentamente intentando romper los límites y alcanzar una libertad a cualquier precio. El modo positivo es respetar los límites. Trabajar allí con paciencia los vínculos con nuestros semejantes y con ellos ir alcanzando una libertad cada vez más amplia y creativa, que respete la diversidad del otro y de la naturaleza”, manifestó monseñor Stanovnik.

En lo que respecta a la diversidad de perspectivas o reacciones, indicó que algo similar ocurre con la cruz.  “Todos vemos la misma forma del madero, pero para algunos no significa nada; para otros representa el vestigio de una Iglesia medieval y desactualizada. En cambio, para nosotros, creyentes, la cruz de Jesús es la principal fuente de vida, de amor y de felicidad”, precisó.

“Por eso, hoy invito a la comunidad correntina creyente a dar gracias a Dios porque nos miró con misericordia desde los mismos orígenes de la fundación de nuestra ciudad, inspirando a sus fundadores cristianos a plantar una cruz, signo indiscutible de su identidad y vocación cristianas. Jesucristo crucificado, muerto y resucitado es el camino hacia la libertad y el amor”, manifestó el arzobispo a la feligresía.

Tras hacer énfasis en el amor de Dios, el obispo expresó: “El virus más dañino y devastador que atenta contra el proyecto de Dios y pretende desbaratar su creación, es la soberbia. Una peste, que nos aísla de Dios y de los demás, está entre los males más perjudiciales y amargos que padece la comunidad humana y toda la creación.

Por eso, en la oración ante la Cruz de los Milagros suplicamos con humildad a nuestro Señor Jesucristo que nos dé el poder de su Espíritu diciendo: ‘Ilumínanos con tu espíritu, para conocerte más y seguir tus pasos, abrazarnos a tu cruz y vivir en tu amistad’. Es la súplica del humilde que suplica el don del encuentro porque sabe que solo y aislado está perdido”, agregó.

 

Consagración

Por otra parte, al hacer mención a la situación epidemiológica local, volvió a destacar la importancia de la generosidad diciendo: “La pandemia y el dengue, con sus elocuentes mensajes de que somos frágiles y vulnerables, nos deben llevar a una mayor solidaridad y cuidado entre todos, y juntos proteger el lugar que habitamos, independientemente de la fe que profesemos”.

Antes de finalizar su mensaje convocó a los presentes a renovar la consagración a la Virgen de Itatí. “Suplicándole que nos libre de los males que nos atormentan, debemos asumir ese compromiso con una entrega más generosa para ser coherentes con la fe que profesamos”, indicó.

A continuación, monseñor Stanovnik realizó una oración de consagración basada en la brindada por el Papa el 27 de marzo y brindó la bendición final con la que finalizó la misa. Cabe destacar que, de manera simultánea, el arzobispo de la provincia junto a los obispos de Goya y Santo Tomé se unieron en una súplica dirigida a la Virgen de Itatí a quien también le solicitaron “el fin de la pandemia del coronavirus y el mal del dengue”.

De esta manera se desarrolló la primera fiesta patronal transmitida completamente online, y se renovó la tradicional adoración al madero milagroso que, según la fe católica, protege a la ciudad desde su fundación.

(MS)

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