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/Ellitoral.com.ar/ Especiales

La tarea solidaria de excombatientes en la pandemia y la lucha desde otras trincheras

Integrantes del centro malvinero realizaron varias campañas para contribuir con la comunidad en esta emergencia por el coronavirus. Confeccionaron 800 barbijos que repartieron a los vecinos. Recolectaron alimentos, ropas y calzados que entregaron a familias de un paraje. Ahora ayudan a estudiantes de una escuela rural. 

Gustavo Lescano

glescano@ellitoral.com.ar

“Queremos retribuir algo de todo lo que la sociedad nos dio cuando fuimos a Malvinas y el reconocimiento que nos hace cada 2 de abril. Por eso surgió con fuerza este costado solidario y sentimos que, de alguna manera, debemos responder a ese compromiso que tenemos con nuestra comunidad, sobre todo en situaciones tan difíciles como esta pandemia”, resaltó Luis Alberto Ayala al describir con palabras el impulso que por estos días moviliza a los excombatientes de Esquina.

Ayala, presidente del centro malvinero de la localidad sureña, sabe que las palabras no alcanzan para representar esa fuerza motora de la solidaridad que brota casi naturalmente en los momentos más complicados. Por eso prefirió contar en detalle cada tarea grupal que encararon en los más de cuatro meses de emergencia sanitaria por coronavirus.

El malvinero entiende que se libra una batalla distinta, en otras trincheras, con un enemigo diferente. Pero, a la vez, considera que es necesaria una conciencia de lucha conjunta, de unidad general para así poder vencer y salir a un nuevo mundo, más solidario. Luis Ayala no lo describe puntualmente en estos términos, pero a lo largo de su relato se desprende notoriamente este mensaje.

Todo comenzó con la confección -casi en solitario- de barbijos para repartirlos gratuitamente en la plaza central. Sin embargo, poco después la misión se amplió. El espíritu solidario fue contagiándose y expandiéndose como otro virus, mucho más benigno, sin dudas. De esa manera lograron adquirir y entregar indumentaria especial para el personal sanitario, hasta terminar con un par de campañas en beneficio de familias en situación de vulnerabilidad de la periferia de Esquina. Incluso, cocinaron un locro comunitario que fue compartido con los vecinos el Día del Amigo.

En medio de este itinerario aparecieron las muy diferentes conmemoraciones del 2 de abril y el 10 de junio, precisamente por un también muy particular contexto de pandemia y cuarentena. “Eso, sin embargo, nos dio más fuerza para hacer las campañas”, resaltó Luis. “Cuando llega el 2 de abril -explicó-, los recuerdos afloran con más potencia porque Malvinas siempre está en nosotros y lo llevaremos hasta el final de nuestras vidas y más allá también. Pero en esta ocasión, esas fechas tan importantes para nosotros nos repotenció el espíritu solidario y de colaboración que siempre tuvimos. Encaramos todo con más fuerza, tratando constantemente de ayudar a nuestra comunidad”.

El excombatiente recordó que “antes de la pandemia ya veníamos haciendo un trabajo solidario con la comunidad, instituciones escolares y asociaciones de músicos. Pero la verdad es que el coronavirus nos sorprendió a todos y de un día para el otro nos encontramos encerrados sin saber qué hacer. Entonces empezamos a movilizarnos de a poco, pensando en qué hacer para no estar todo el día mirando la tele. No se podía hacer mucho, pero empezamos a ponernos en marcha”.

En principio, Luis pensó en hacer barbijos y entregarlos a los vecinos. Así, junto con su hija Silvina Soledad y su nieta Ambar Alelí comenzaron a confeccionarlos con una máquina de coser familiar, y valiéndose de algunos conocimientos de corte y confección de Silvia. “Compré la tela, los elásticos, el hilo… Fue todo un desafío porque era costoso, pero había que hacerlo y logramos cumplir con la meta de 300 barbijos que nos propusimos desde el principio”, afirmó Ayala.

“Nos llevó más de una semana, casi 15 días, hacer todo eso”, acotó y continuó: “Un día le comenté a mis camaradas lo que estaba haciendo con los barbijos y los invité a repartirlos en la plaza central de la ciudad; simplemente darle a la gente que pasaba. Fuimos y lo hicimos. Luego nos llegamos a las filas de los bancos y terminamos de repartir todo”.

Entusiasmados, surgió la idea de colaborar con el hospital y se pusieron en campaña de inmediato. Cada uno aportó de su bolsillo $1.000 o $1.500 y de esa manera juntaron casi $20.000. Monto que fue destinado a la compra de mamelucos para médicos, ya que se enteraron de que era algo que no contaban en número suficiente en el centro de salud local.

La partida de indumentaria médica fue entregada al director del hospital, quien agradeció muy especialmente el gesto de los excombatientes. “Esto lo hacemos porque nos nace de adentro, no lo hacemos para recibir aplausos o una plaqueta”, aclaró Luis.

En ese camino de ayuda y solidaridad también aportaron al centro de salud una carpa de seis metros de largo que fue instalada en la entrada para recibir a pacientes y como una manera preventiva de evitar que cualquier caso sospechoso tenga acceso al edificio.

La movida solidaria de los malvineros continuó con otro desafío de confeccionar barbijos, y lograron fabricar 500 más. Entre todos los integrantes del centro aportaron para comprar los insumos. “Una vez que terminamos de confeccionarlos fuimos a repartirlos a un comedor comunitario de la capilla Santa Catalina. Entregamos a los chicos y padres. Después salimos a los barrios más alejados de la ciudad y terminamos de entregarlos”, indicó Luis.

Ropa, alimentos y locro 

A medida que transcurría la cuarentena, más se agigantaba el impulso solidario de este nutrido grupo de excombatientes de Esquina. De esta manera decidieron encarar una campaña para comprar alimentos no perecederos y llevarlos al paraje Santa Librada, a unos seis kilómetros de la ciudad cabecera. “Así fue que entre todos juntamos dinero, que pusimos de nuestro bolsillo, y llegamos a comprar 200 kilos de mercadería, como fideo, arroz, azúcar, polenta, yerba, leche, grasa…, de todo un poco. Además, el centro de excombatientes de Corrientes nos donó 20 cajas de productos”, recordó.

“Una vez que clasificamos todo en bolsitas, nos fuimos a repartirlas al paraje, donde viven unas 30 familias muy humildes”, apuntó.

Sin respiro, “después hicimos una campaña solidaria en las redes sociales para juntar ropa y calzados para los niños del paraje porque habíamos visto a muchos chicos descalzos y ya empezaban los días de frío. La convocatoria tuvo una gran repercusión y pudimos entregarles zapatos, zapatillas y abrigos”, resaltó el malvinero.

Ampliar constantemente la tarea solidaria era la misión, como si se tratara de una táctica de combate en una guerra especial. Como la avanzada de un grupo en formación punta de lanza para después sumar a todo un batallón de solidaridad. “La idea era contagiar a la gente, mostrarle que siempre se puede hacer algo por nuestra comunidad. Y de esa manera logramos sumar la colaboración de muchas personas”, enfatizó Ayala.

Pocas semanas después, el contingente de excombatientes regresó a Santa Librada y preparó un locro por el Día del Amigo (el 20 de julio). “Hicimos dos ollas y unas 200 porciones fueron repartidas entre la gente del lugar y de barrios cercanos”, contó Luis aún entusiasmado.

Precisamente esa emoción los impulsa a trazar nuevas movidas solidarias que se apilan y apilan en torno al centro malvinero. “Ahora, nuevamente, estamos confeccionando barbijos, pero esta vez para la escuela de un paraje rural de Esquina”, contó. “Hablé con el director y nos pidió si podíamos conseguirles barbijos porque, posiblemente, si se decide reiniciar las clases en la provincia, esta sea una de las instituciones que retomarán las actividades. Es una zona con chicos de familias muy humildes y nos pidieron esa colaboración para hacerles un poco más de 50 barbijos. Con gusto los estamos realizando y pronto los terminaremos”, anunció.

Ese espíritu de cooperación constante anida en estos excombatientes que no dudan un instante en seguir firmes en la trinchera de la solidaridad. Libran una lucha contra la pandemia, pero también -y fundamentalmente- contra la indiferencia social ante las necesidades de familias vulnerables.

 

El dato

En el último lustro cobró nuevo impulso el Centro de Ex Combatientes de Malvinas de Esquina. En un proceso de reorganización, Luis Ayala fue elegido como presidente. Luego pudieron comprar un terreno y el Gobierno provincial les construyó una sede, que fue inaugurada en 2014.

 

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