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Es necesario un nuevo modelo asistencial de salud

No hay un sistema universal y cada país tiene el suyo, con más o menos ventajas. Me atrevo a expresar una vez más. Los sueldos de un enfermero o un médico de hospital están en permanente reclamo, eso obviamente les quita toda voluntad de superación, ya que deben estar siempre pendientes de magros ingresos para subsistir. ¿No es momento, aprovechando la difícil situación que atravesamos, de pensar en cambiar el sistema de salud?

Por José H. Vilar

Doctor en Medicina

Ex profesor Titular de Medicina

Para El Litoral

 

Desde hace mucho tiempo asistimos a diferentes problemas en el sistema de salud, no sólo provincial sino nacional. Reclamos por mejora en las remuneraciones, por mejoras edilicias, por falta de insumos, reclamos, siempre reclamos. Quizás la actual situación pandémica no hizo más que resaltarlos y poner en estado de alerta a funcionarios y usuarios en general.

 Las autoridades, en cada turno, dan sus explicaciones y no me caben dudas, que buscan soluciones, pero respetuosamente digo, son coyunturales, o sea es apagar el incendio del momento.

¿Quiénes deben garantizar la asistencia sanitaria?, obviamente es el Estado. Nuestro sistema de gobierno, al ser federal, delega en las provincias el manejo de los centros asistenciales y estos, a su vez, en casos, a los municipios, reservándose la Nación al dictado de normas. Obviamente no es fácil organizar algo que además tiene la dificultad de mezclar entre lo privado, que a su vez es muy variable, por obras sociales sindicales, que muchas veces utilizan discrecionalmente sus recursos e imponen sus propias reglas, o medicina prepaga para los más pudientes, asistiendo a sus afiliados en establecimientos privados con sus diferentes niveles, y la que garantiza el propio Estado.  

No hay un sistema universal y cada país tiene el suyo, con más o menos ventajas.

Se habla de que el inglés es muy bueno, probablemente así lo sea, no obstante actualmente está pasando una severa crisis de financiamiento. El francés es eficiente, para algunos, sin embargo muchos también se quejan. El canadiense ofrece otras variantes muy interesantes y nadie duda de su eficacia, sólo es público, no existe el privado, en Europa ocurre lo mismo y varían en cada país.  El de los países nórdicos pareciera ser el que más se acerca a la perfección, pese a que en algunos puntos es criticable.

Por lo dicho es evidente que no existe un plan perfecto, pero algo es coincidente en los países mencionados, tratan de unificar la asistencia en un sólo sistema. En varios de los mencionados todos los habitantes contribuyen a un sistema nacional. Eso lo diferencia claramente de lo que sucede en Latinoamérica en  general, donde los planes y sistemas son cambiados según quién los maneje y en general se rigen por una evidente anarquía.

Me atrevo a expresar una vez más. Los sueldos de un enfermero o un médico de hospital están en permanente reclamo, eso obviamente les quita toda voluntad de superación, ya que deben estar siempre pendientes de magros ingresos para subsistir. No es que pretenda hacer diferencia clasista, ya que todos los actores sociales, docentes, administrativos, policías, bomberos, etc., son muy importantes en sus puestos, y hoy más que nunca está en evidencia, pero es innegable que resulta un verdadero desatino a la hora de ver lo que cobran. Esto obliga al pluriempleo y es muy conocido el refrán “del que mucho abarca poco aprieta”.

Lo que expreso lo hago con todo respeto y sinceridad, atreviéndome a ponerlo a consideración de quien lo quiera utilizar. ¿No es momento, aprovechando la difícil situación que atravesamos, de pensar en cambiar el sistema de salud?

Obviamente se trata de una decisión política trascendente, innovadora, pero no irrealizable, sólo se requiere tomar la iniciativa e impulsarla, quizás en un hospital a modo de prueba piloto, antes de extenderla. Corrientes puede dar el puntapié inicial a una nueva formulación de la asistencia y la investigación médica en nuestro país.

El actual gobernador provincial ha dicho públicamente algo al respecto.

 En un hospital se deben realizar tres conceptos básicos: asistencia,  docencia e investigación.

De ninguna manera significa dejar de lado la asistencia primaria, tan necesaria en una comunidad con tantas necesidades como la de Corrientes, pero no puede dejar de verse el bosque tapado por un árbol. Ambas cosas se pueden desarrollar en conjunto.

La provincia posee todo lo necesario para hacerlo, pero reitero, se requiere de una decisión exclusivamente política. 

Pienso que la mente humana se asusta cuando tiene que escuchar algo que no pertenece al registro de sus habituales referentes y que reacciona defensivamente anteponiendo supuestos “saberes” o “verdades” propias o ajenas, como forma de asegurarse un imaginario equilibrio. 

En las propuestas diferentes, en lugar de estar en una escucha abierta y receptora, se anteponen o interponen las interpretaciones, ideas, creencias, puntos de vista, propias, a veces con descalificaciones peyorativas hacia el que piensa diferente y sólo por no compartir ideas. En definitiva “su verdad” es única, buscando esa supuesta objetividad o razón. 

Lo que no se percibe es que se pierde la oportunidad de debatir, de enriquecerse. La posibilidad de escuchar con atención y respeto al otro, que no es darle la palabra y oírlo, sino que respeto es involucrarse en escuchar lo que se está diciendo con genuino interés de comprender o aportar y debatir con un sólo objetivo: mejorar.

Es necesario para potenciar una calidad asistencial de excelencia, acercar la investigación básica a los hospitales. A pesar de que es complicado.

Corrientes es sede de facultades de medicina, odontología, bioquímica, psicología y otras relacionadas a ciencias exactas y de humanidades. Además puede utilizar los excelentes investigadores en Epidemiología, Fisiología, Microbiología, Química, Farmacología, etc.

Crear “Redes temáticas de investigación cooperativa” dentro de los hospitales y asociar esos científicos básicos, intentar la transferencia de conocimiento lo más eficaz posible y luego extrapolarlo a la asistencia generalizada. 

La unión entre investigación  básica y desarrollo y clínica es imprescindible ya que cada una de dichas áreas se tropieza continuamente con problemas que sólo se pueden solventar con la ayuda de la otra. En cuanto a la falta de tiempo de los médicos para tareas de investigación, es obvio que con el sueldo que tienen y los pocos medios, no pueden encarar semejante tarea y deben multiplicarse en pluriempleos para alcanzar un ingreso compatible con su profesión. 

Las autoridades dirán que se “hace mucho”, que se han reparado edificios, que se ha comprado algún aparato, con un término que gusta mucho: “de última generación”, pero nada de eso servirá si el recurso humano es insuficiente (otro ítem puesto en evidencia actualmente) o mal predispuesto a su utilización y además le faltan otros recursos más elementales.

Pienso que la solución al problema es muy simple, dedicación exclusiva del personal sanitario a un sólo centro hospitalario, construido ad-hoc, no en edificios “emparchados”. De esta forma habrá tiempo para realizar la tarea de asistencia, docencia e investigación. 

Es poco práctico que se esté trabajando en dos o tres centros a la vez y existen muchos profesionales, entre los que me incluyo, ya que me desempeñé de esa manera y puedo asegurar de sus beneficios, que estarían deseosos de incorporarse bajo estas condiciones, sólo hace falta sentarse, escuchar, diseñar un programa que pueda desarrollar lo propuesto. Se necesita la definición y decidirse.

Señores políticos y funcionarios, tienen la oportunidad y la palabra, no lo dejen pasar.

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