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/Ellitoral.com.ar/ Especiales

Filman un homenaje a la obra de Julián Zini, el poeta y decidor de la correntinidad

El audiovisual narrará, por capítulos, cómo escribió 13 canciones más representativas de su vasta producción artística. Lo dirige Facundo Vallejos Yunes, joven realizador local. Para asegurar el último tramo del rodaje necesitan financiamiento. Amigos del pai iniciaron una campaña para recolectar fondos. 
Amistad. Rafael Fondón con Julián. Lo conoce desde hace más de 30 años y lo admira como persona y artista. Es también recitador.
Cantos. Marcelo Daniel Benítez es el representante de Julián Zini y Neike Chamigo desde hace 20 años. Pero lo conoce desde que tenía cuatro años. En la imagen, guitarreando con el pai.

Gustavo Lescano

glescano@ellitoral.com.ar

Si hay que definir la correntinidad, seguramente los versos hechos chamamé que salieron de la inspiración artística de Julián Zini no podrán ignorarse. Porque están impregnados de esa esencia inigualable de lo nativo, de las raíces, de lo sencillo, de lo verdadero. A la vez, en lo general, sintetizan cualidades culturales auténticas de lo popular. Aquellas que trascienden y desarticulan todo elitismo con el que muchas veces se busca manipular para subyugar. 

En sus obras, el pai Zini aborda temáticas enraizadas en la experiencia común y en el sentimiento popular, lo cual parece -por alguna extraña alquimia- canalizarse en su ser para después materializarse en un producto propio de su creatividad artística. Así, lo del pueblo vuelve al pueblo. Todo con el dulce sonido de un chamamé. 

Para distinguir aún más esas populares canciones originadas por la pluma del sacerdote de 80 años, desde hace menos de un mes se desarrolla un proyecto audiovisual en formato de serie documental. Bajo el nombre “Historias del sembrador”, contempla 13 canciones y en cada capítulo el propio autor explicará cómo las escribió, cuál fue su  inspiración, el contexto, los personajes, etcétera. El relato estará acompañado por la participación de destacados artistas chamameceros y personajes relacionados con el tema musical que se trate, enmarcados en una serie de imágenes de bellos paisajes y distinguidos detalles de la escena cotidiana de Julián. 

Sin dudas será un testimonio único para tan excelso artista de Corrientes porque se profundiza en la composición de verdaderas gemas del cancionero del chamamé, como “Avío del alma”, “Compadre, qué tiene el vino”, “Flores del alma”, “Canto agradecido” y “Niña del ñangapirí”, entre otras. 

La idea surgió casi de casualidad en el entorno de Julián, tomó forma y se fue expandiendo entre los amigos del pai. Rápidamente se le propuso a un joven realizador local, Facundo Vallejos Yunes, quien aceptó el desafío y casi de inmediato se puso a trabajar. Actualmente logró avanzar hasta la mitad de lo planeado y aunque el rodaje no se detiene (incluso el viernes filmaron), el destino del documental y su pronta finalización dependen de una cuestión de financiamiento que les urge resolver. 

Por tal motivo, un grupo de amigos del líder del grupo Neike Chamigo, encabezados por su representante, Marcelo Benítez, pusieron en marcha una campaña para recaudar fondos que permitan evitar que el proyecto naufrague o que entre en un cono de incertidumbres y postergaciones. 

Si bien en pocos días recibieron varios aportes, todavía falta bastante para asegurar la iniciativa.  

“Hasta ahora resta cubrir la parte logística del documental, ir a los lugares del interior provincial donde Julián se inspiró en las canciones, y eso tiene sus costos. Después se debe realizar el proceso de edición”, contó a El Litoral Rafael Fondón, uno de los organizadores de la movida para recaudar fondos. 

Se estima que necesitan recaudar al menos $100.000 para aliviar la producción en lo inmediato. Aunque en los últimos días mucha gente cooperó, queda por cubrir un tramo más que importante. 

Además, según contaron los promotores de la campaña, hay organismos provinciales y municipales que todavía no saldaron su promesa de aporte, expresadas en la última semana. La colaboración estatal es clave para disponer de los montos más elevados que se requieren para terminar de producir este homenaje a Julián Zini. 

Hace una semana, cabe recordar, el cura de Mercedes fue dado de alta tras permanecer internado desde fines de julio en el Hospital Vidal por un problema de salud. Ahora, con tratamiento definido, permanece en la capital provincial y, según informaron a El Litoral, su evolución es favorable, pero de manera progresiva. 

Antes de sufrir este percance, Julián había terminado su participación en el rodaje de la serie documental, o al menos ya habría descripto sus creaciones en casi la totalidad de lo planificado. Y los que están embarcados en esta cruzada se muestran entusiasmados por el audiovisual, más aún luego de conocerse un adelanto del producto en el que se puede observar la calidad del mismo, tanto en su contenido testimonial como en su producción técnica. 

“Queremos que ese documental se lleve a cabo, que se termine esta obra y se estrene pronto, como un gran homenaje en vida a Julián”, resaltó Fondón. “Tenemos toda la expectativa de que se podrá lograr, y pedimos que todos los que pueden ayudar, que lo hagan”, acotó Benítez por su parte. 

Ñangapirí 

“La idea de hacer el documental surgió de una anécdota familiar”, contó Marcelo Benítez, el representante de Julián Zini y Neike Chamigo. “Un día, un sobrino mío que suele ir al campo a acompañar a mi hermano veterinario, un fanático del chamamé, descubrió que ‘Niña del ñangapirí’ era un tema compuesto por Julián Zini. Como él es de la familia, no siempre se habla del Julián artista”, aclaró. 

“Así, cuando pudo le preguntó a Julián: ‘Tío, ¿vos hiciste Niña del ñangapirí?’. Entonces todos reímos por la inocencia del chico. Pero después me quedé pensando y le dije a Julián: ‘Tendríamos que armar un documental donde vos digas y cuentes esto: cómo escribiste las canciones’”, indicó. 

Sobre esta obra distinguida del chamamé, Marcelo también reveló: “Yo estuve cuando él pensó ‘Niña del ñangapirí’ en el campo, en el paraje Capitá Miní de Mercedes. Habíamos ido a un bajo, donde había una laguna rodeada de plantas de ñangapirí. Y juntamos un montón de frutitas y comimos. Esa misma noche, Julián volvió a Mercedes e hizo el tema”. 

Respecto al documental sobre esta canción y otras doce de Julián, Marcelo resaltó que “le dije que tenemos que armar algo de esto porque no es lo mismo que quede registrado en Sadaic, que quede que es tuyo, sino contado por vos y para que la gente sepa la manera en que vos te inspiraste para hacer las canciones. Porque cada tema de Julián representa a una persona o un grupo de personas, no son cosas sacadas del aire. Tiene frases que le dijeron varios”. 

De esta manera, “dijimos vamos a hacerlo y lo hicimos”, y agregó: “Entonces pensé en Facundo, que es cineasta. Con su papá, Julio ‘Grillo’ Vallejos, nos conocemos desde nuestra infancia en Mercedes. Y bueno, así logramos iniciar el proyecto”. 

En el audiovisual “también intervienen personas ligadas a la temática de cada canción”, señaló Marcelo. “Algunas son personas conocidas y otras más anónimas, más allegadas a la vida diaria de Julián. No al artista ni al cura, sino al tío Julián, como le decimos nosotros en Mercedes”, explicó. 

“¿Hay contrastes entre esas facetas?” le consultó El Litoral. Marcelo respondió de inmediato: “Es una sola persona, pero hay facetas de él que no se conocen mucho y las conocemos la gente que estamos con él. Y si hay una cosa que rescato de Julián, porque lo conozco desde que yo tenía cuatro años, es la coherencia con que se manejó en la vida. Lo que dice, hace”. 

Seguidamente insistió: “Viste que a algunos artistas les cuesta ser coherente con su mensaje. Bueno, de este hombre rescato siempre la coherencia, porque lo conozco, y 20 años con él y Neike Chamigo”.

Al respecto dio un ejemplo sencillo sobre cómo es Julián: “Lo vi terminar una actuación a las 3 de la madrugada en el Regatas y pasar luego a darle la unción a una persona en el Instituto de Cardiología… Cumplió todas las facetas: como ser humano (porque era su amigo), como cura y como artistas, al haber estado una hora antes sobre el escenario. Después de eso recién regresó a Mercedes. Esto es lo que rescato de Julián”.

Identidad 

Rafael Fondón coincidió con Marcelo Benítez en la descripción de Julián Zini. “Es una de las pocas personas que vive de acuerdo con lo que predica. Muchos decimos una cosa y después la vida no nos deja hacer lo que dijimos o pensamos. Pero él vive con humildad, sin lujos, una camisa simple y un par zapatos estrenados hace dos años o más. El es así”, acentuó.  

“Para mí -agregó-, aparte de los poemas y de todo lo que él hizo, es una de las personas que siempre vive como piensa. Algo difícil de encontrar en el mundo de los famosos”.

Rafael también sostuvo que “Julián nos dio mucha identidad y lo admiro desde lo personal y por su obra poética. No me considero fanático de nada, pero de él sí”. 

Fin de curso

“Lo conocí en el 89”, recordó Fondón, quien es oriundo de la ciudad de Goya y en esos momentos estaba allí cursando el secundario. “Julián estaba de vicario general de la diócesis. Cuando teníamos que hacer la confirmación de la fe, el obispo había viajado a Roma y él nos confirmó”, indicó. 

En esos momentos surge otra anécdota con Zini que Rafael la tiene grabada para siempre en su corazón: “En los actos del colegio me solían designar para hacer el papel de locutor y por ahí recitaba algunas cosas. Entonces, cuando llegó quinto año, la profesora de Filosofía me dijo: ‘Vos vas a hacer la canción de despedida de tu promoción, tenés que hacer la letra’. Entonces le digo que no, que sería difícil y que lo único que podía hacer es pedirle al padre Zini que nos haga. La profe me intimó: si no lo hacía Julián, yo la tenía que escribir sí o sí. Y bueno, fui a verlo, le planteé el pedido y me dijo que sí”. 

“Poco después fuimos ocho al obispado y estuvo como dos horas haciéndonos preguntas sobre la temática. Al mes me dio la canción: se llama ‘Adiós al Nacional’ y finalmente hasta quedó como himno oficial del colegio de Goya”, recalcó. “Desde ese momento tuve una relación de admiración y de afecto hacia él; siempre que podía lo veía y lo saludaba. Después, en el 95, empecé a trabajar en el Cardiológico y lo veía cuando iba de paciente. Me saludaba y me pasaba lo que estaba escribiendo. Me hablaba y me decía que no deje nunca de recitar, porque yo soy recitador o decidor, como le gusta decir a Julián”, afirmó. 

“Para mí, el tema ‘Avío del alma’ es el himno, no creo que haya otra cosa mejor que eso, con tanta identidad y tanta realidad”, afirmó Rafael antes de quedarse sin más palabras para describir tanta belleza poética. 

Y bien vale un fragmento de esa poesía chamamecera a modo de cierre de esta nota, porque es ideal para dejar que el decidor diga las cosas que siente la gente, firme en sus raíces. Ojalá algún día todos los que la escuchan o la repitan, la pongan en práctica. El mundo sería muy distinto, menos egoísta, más fraternal.

“Le hablo de esas ganas de brindarse a todos, del corazón grande, valiente y capaz de jugarse entero y encontrar el modo de salir a flote en la adversidad. Le hablo de esa mano tendida y abierta, con el gesto antiguo de la caridad, mano de chamigo que se da sin vueltas, del que abre la puerta y ofrece su pan... Avío del alma hecho de franqueza, sencillez, respeto, hombría y lealtad... Ya ve, siendo pobre, lleva una riqueza; recuerde: se aumenta, compartiéndola”.

Esta es la obra de Julián Zini que hay que salvar y eternizar. 

 

El dato

Para comunicarse con los organizadores de la cruzada por el documental se puede llamar al teléfono 3794-408911.

CBU para aportes: 0720148288000037119254          

 Alias: Neikechamigo. Cuenta abierta en banco Santander.

 

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