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Cartografía sonora de la música para piano de Paraguay

Por El Litoral

Domingo, 31 de octubre de 2021 a las 01:04

Por Carlos Lezcano
Especial para El Litoral

Chiara nació en Asunción, comenzó sus estudios musicales a los cuatro años en el Conservatorio de Música “Clave de Sol” de la mano de su madre, Prof. Miriam de D’ Odorico. Se graduó como Licenciada en Artes Musicales con orientación en piano en la Universidad Nacional de las Artes (Buenos Aires), como discípula del maestro Manuel Massone. En el 2014 recibió el título de Máster en Interpretación Musical en la Escuela Superior de Música de Cataluña (Barcelona), gracias a una beca concedida por el Fondo Nacional de la Cultura y las Artes, donde estudió con el maestro Pierre Réach. 
Desarrolla una intensa actividad musical presentándose regularmente en distintos países como solista y con orquesta. Ha visitado más de treinta países como Brasil, Colombia, Estados Unidos, Italia, Francia, El Vaticano, España, Austria, Rusia, Sudáfrica, Líbano e India. Entre las salas más destacadas se encuentran: The Kennedy Center, Palácio Foz, Salón Dorado del Teatro Colón, Muziekgebouw Eindhoven, National Gallery of Canada, Palazzo Capizucchi, Museu Nacional d'Art de Catalunya.
Tiene dos materiales discográficos, “Purahéi che retãgua” (nominado a los Premios Gardel 2020 como Mejor Álbum de Música Clásica) y “Ofrenda a mi tierra” con el objetivo de difundir la música académica paraguaya.
En su actividad como docente ha dictado clases magistrales en Perú, Bolivia, Ecuador, Estados Unidos, Paraguay, Argentina. Fue miembro de jurado en concursos infanto—juvenil de piano.
 
Folklore y música culta
En América Latina los nacionalismos musicales eruditos del siglo XX enfatizaron la identidad de cada país tomando algunos aires de las músicas populares o folklóricas como una reafirmación de lo propio frente a lo europeo. Por razones históricas ambos continentes están relacionados y es posible rastrear huellas de la música de occidente a lo largo del continente americano manifestada a veces de manera evidente y otras no tanto.
En definitiva, el resultado de nuestras músicas culta y folklórica es producto de hibridaciones y clivajes que se expresan en un universo sonoro diverso y complejo.
Guillerno Uribe y Antonio María Valencia en Colombia, Enrique Soro o Domingo Santa Cruz en Chile, En Argentina claro que Alberto Williams, Alberto Ginastera o Carlos Gustavino y más recientemente Astor Piazzolla.
En Brasil se destaca la figura y la trascendencia de Heitor Villa Lobos y en Estados Unidos la extraordinaria música de Charles Ives o George Gershwin.
Sin embargo, la música culta paraguaya es desconocida aún para los correntinos que tuvimos y tenemos relaciones de cercanía con la tierra guaraní.
El valor de la música que nos presenta Chiara D’ Odorico en sus discos se funda en su voluntad de dar a conocer a un gran público autores de tu tierra que permanecían invisibles.
Días atrás invité a escuchar los discos de la talentosa Chiara a Juan Pedro Zubieta (una referencia ineludible de los estudios de la música del nordeste) y le mostré el borrador de este reportaje. 
En un pasaje de la charla,  ante mi pregunta sobre su repertorio, Chiara comenta que casi no toca música folklórica, y que sus dos discos editados están dominados por obras de compositores paraguayos contemporáneos, como Diego Sánchez Haase, Lobito Martínez o Nancy Luzko, pero también de compositores de otros tiempos, como Max Boettner, uno de los padres de la música paraguaya, nuestro conocido Julián Alarcón, integrante de las primeras formaciones de Emilio Chamorro y Nicolino Pellegrino, maestro del genio Agustín Pío Barrios.  
“Siempre estoy recorriendo la discografía de pianistas paraguayos de todas las épocas, como los “Oscares”, Fadlala, Cardozo Ocampo y Faella, ya que soy un enamorado de cómo suena la música guaraní en piano, pareciera que transportaran los yeites del arpa criolla al teclado y más allá del rótulo que se le quiera dar a la música que interpreta Chiara D’ Odorico, en la obra de los contemporáneos que aborda, la raíz paraguaya fluye con claridad”, me dijo Zubieta.
“Ojalá esta admirable artista nos regale en el futuro, algo del rico legado de compositores folklóricos paraguayos, que no olvidemos, están enraizados en la música correntina”, auguró el investigador.

—¿Cómo fueron esos comienzos musicales para vos? ¿Dónde naciste?
—Nací en Asunción del Paraguay, en la Capital del país. Empecé mis estudios musicales desde muy chiquita, desde los cuatro años en realidad, porque mi madre es pianista, tiene un conservatorio de música en Paraguay y entonces, en realidad, siempre desde la panza de mi madre estuve rodeada de música, de músicos y de alumnos; pero empecé a estudiar a los cuatro años, hice el conservatorio, el profesorado, a la par del colegio me gradué. Posteriormente vine a Buenos Aires en donde hice la licenciatura en Artes Musicales en la UNA. Luego culminé la parte más académica en Europa donde hice un máster en Interpretación Musical en Barcelona. Actualmente, sigo perfeccionándome con distintos maestros. Así continúo la carrera de músico, uno siempre está en constante evolución y perfeccionamiento.
—Tu formación básicamente es clásica y tus primeras interpretaciones han seguido esa línea, ¿no es cierto?
—Totalmente, sí, sí. Me dedico siempre a lo clásico y de hecho estos dos discos justamente apuntan a ver un poco esa música paraguaya académica y no solamente que se conozca lo folklórico y lo popular que sí, ya tiene más importancia y conocimiento en el mundo entero; pero bueno, había cierto desconocimiento por estas obras que era para mí lo más importante que se conozca y dar un poco a conocer esta música ¿no?
—Y estos autores, ¿podés contarnos quiénes son?
—En el primer disco toco a compositores como Jorge “Lobito” Martínez, Juan Carlos Moreno González, Lara Bareiro y también compositores actuales como Diego Sánchez y Nancy Luzko. Y en el segundo disco también hay otros compositores como Alarcón, Luis Cáceres Carísimo; aparece otra obra de Moreno González, de Nancy Luzko y después hay dos compositores que en realidad no son paraguayos pero han trabajado mucho por el Paraguay y por su música. Es un pequeño homenaje para estos músicos como el caso del argentino José Bragato y de un italiano que se llamaba Nicolino Pellegrini. 
— Estos compositores trabajaron fundamentalmente la música académica y también folklórica o ambas cosas, ¿cómo era?
—Depende del compositor, pero en su gran mayoría han trabajado más lo académico y por ahí se encuentran ciertas influencias más folklóricas, siempre dependiendo de la obra. Pero, por ejemplo, Juan Carlos Moreno González, trabajaba mucho ambas cosas; tiene temas más folklóricos, tiene otros temas de influencia académica europea, con algunas estructuras neoclásicas; tiene una mezcla. A veces encontramos influencia folklórica y otras románticas; no escuchas nada de lo folklórico. Entonces, dependiendo del compositor hacés un viaje de un estilo tras otro muy distinto y eso es lo bueno y lo novedoso, porque no todos hacen lo mismo o no todos sí o sí recaen en lo folklórico.
En este segundo disco, hay obra de Julián Alarcón que sí tiene una formación totalmente folklórica; es un compositor y violinista folklórico, tenía grupos folklóricos y trabajó mucho en la Argentina, Uruguay y Brasil, tocando con sus agrupaciones y me llamó muchísimo la atención encontrar estas dos obras que incluyen el álbum que son dos valses, que nada tiene con lo folklórico y es súper llamativo viniendo de parte de él. Es muy conocido, tiene más de 300 canciones folklóricas; pero de repente encontrás estas dos que vos decís: ¿de dónde salió?
—Estás obras son para piano fundamentalmente.
—Todas son 100% para piano.
—Se trata de rescatar eso.
—Claro, en estos primeros discos rescato lo que fue 100% pensado para el instrumento, no porque una transcripción sea mala, sino simplemente porque me interesaba que descubriera la gente estas obras que se escribió para el piano y que muy poco se conocía o nada.
— ¿Estas obras se estudian en los conservatorios paraguayos? ¿Están publicadas o tienen ediciones posteriores a la de su primera publicación? 
—Algunas sí, pero no todas. Entonces, eso también es muy llamativo. Hay algunas, en el primer disco están las que son más conocidas en el Paraguay que podemos encontrar que la gente estudia y sí están editadas, pero en este segundo material hay menos conocimiento y no son tocadas. En su gran mayoría no están grabadas, por ahí encontrás una primera edición pero otras no; por ejemplo, en el primer disco están las tres acuarelas paraguayas de Carlos Lara Bareiro.
Son muy lindas y por ejemplo trabajé con el manuscrito, gracias a la sobrina del compositor que me pasó en limpio y transcribió las primeras dos acuarelas. Yo terminé de transcribir la tercera.
—Qué emoción.
—Sí, totalmente, es descubrir el material de puño y letra del compositor.
—Me pregunto si Paraguay siendo tan característico en su música folklórica, por el arpa, si encontraron en estas investigaciones algunas piezas para arpa paraguayas.
—Sí. Hay muchas canciones bastante conocidas para arpa. Incluso de algunas se hicieron adaptaciones o transcripciones para piano por el mismo compositor o por otro. 
—Pensaba también en la formación de estos compositores. Es común que los estudiantes paraguayos se formen en San Pablo o en Buenos Aires.
—Sí. Todos. O pasan por Buenos Aires, en su mayoría, o si no van a Brasil.
—¿Tu madre?
—Mi madre, ella en realidad es brasileña, estudió en San Pablo porque nació allí y luego vino al Paraguay y terminó sus estudios. Después hizo posgrado pero empezó en Brasil y continuó en Paraguay. Pero en la época de los compositores estos que mencionamos, todos en su gran mayoría hacían mucha carrera en la Argentina y si no en Brasil o un poco en Uruguay. Esa comunicación que había entre países es muy notable, me llama mucho la atención. Hoy en día también pasa, ¿no?, pero me llama más la atención lo ocurrido antes; porque ahora es más normal, me voy Europa, me voy a cualquier parte más fácil, hay más comunicación, es distinto. Pero en esa época me llama mucho la atención esa comunicación y viajes que había entre un pueblo a otro.
—Pensaba también si esto que se dio en Argentina a fines del siglo XIX y comienzos del XX de buscar una música con una impronta nacional, una música clásica nacional, ¿se dio como movimiento también en el Paraguay?
—Sí. Siempre tuvo esa base folklórica al comienzo. Por ejemplo, las polkas y las guaranias están muy presentes y es lo que realmente más se conoce. Por eso tenía la idea de rescatar todo este material que tiene su esencia, algunas se notan más que otras, pero nacen de ahí ¿no? y después buscan su rumbo, su propio rumbo.
—¿Quién editó este disco? 
—Los dos discos están editados por Distribución Digital de Acqua Récords.
—Vas a participar de un catálogo de Naxos que es muy importante.
—Sí, porque el segundo disco está incluido para su catálogo. “Ofrendas a mi tierra” se encuentra en Acqua Récords y en Naxos dos Américas.
— ¿Qué recepción tiene esto en tu público? 
—Muchísima, realmente me llamó mucho la atención. Antes de empezar a grabar los dos materiales, me fui dando cuenta cuando viajaba a mis conciertos o en las giras en distintos países en el mundo, como a la gente le gustaba esta música.
La verdad es que no conocían estas canciones y siempre llamaba mucho la atención, la gente quería conocer más. ¿Dónde puedo seguir escuchando?, me preguntaban. Y ahí fue que me fue prendiendo la lamparita diciendo bueno, por ahí en algún momento es hora de ponerme a trabajar en esto y dejar una primera huella para el que quiera escuchar o quiera tocar y está buenísimo que se pueda conocer. Así que eso fue el puntapié del porqué grabar los discos y realmente con “Purahéi che retagua” por suerte, lancé en el 2019 y estuve de gira todo el 2019 y hasta febrero del 2020, que llegué justito antes de la pandemia, girando con el disco y una repercusión enorme, súper positiva, re feliz y bueno, tenía que continuar en el 2020, pero se canceló todo por obvias razones; así que, bueno, espero poder que “Ofrenda a mi tierra” tenga la misma oportunidad.
—Chiara sos embajadora, ¿no es cierto?
Sí. Tuve ese privilegio y me han honrado con ese título honorífico.
— ¿Cómo fue la pandemia para vos? ¿Qué pasó?
—Bastante duro. Este año me está haciendo un poco más difícil que el anterior, porque el año pasado tuve la suerte de que todo febrero estuve girando por Europa, África para hacer varios conciertos. Llegué justo con el primer caso de coronavirus en la Argentina y la semana siguiente se empezó a cerrar todo; llegué justito antes del colapso mundial digamos. Y me fui adaptando. Aproveché a estudiar mucho, el disco “Ofrenda a mi tierra” nació el año pasado en pandemia, ahí empecé a gestar todo y a estudiar, preparar y luego grabarlo. También a dar clases virtuales. Este año está costando más porque extraño mucho tocar en público, si bien hice algunos conciertos por streaming que están buenísimos también, no es lo mismo que hacer un concierto en vivo.
— ¿Cómo es la recepción de estos discos en tu tierra?
—Súper buena, me parece que apunto un poquito más al exterior; si bien para Paraguay es un descubrimiento y la idea es dejar una huella, porque no había este trabajo y eso es súper importante para lo que viene después, porque otros músicos tienen la misma oportunidad de grabar, de tocar y empezar a difundir. Pero también es importantísimo el trabajo que hay para el exterior, que eso es lo que más me llena de orgullo y me da felicidad para seguir avanzando.

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