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Ejércitos que desaparecieron en el aire

A lo largo de la historia han ocurrido hechos misteriosos que no tienen explicación, entre ellos están las desapariciones masivas de ejércitos combatientes con gran cantidad de hombres. En plena Segunda Guerra Mundial sucedió un evento increíble, cuando un batallón aliado de más de 500 hombres se desvaneció en el aire ante la mirada asombrada de los alemanes.
Presencia. La extraña nube con resplandores que se posó sobre el Regimiento F27.
Realidad. A lo largo de las guerras han ocurrido muchas desapariciones masivas.

Por Francisco Villagrán

villagranmail@gmail.com

Especial para El Litoral

En pleno desarrollo de la Segunda Guerra Mundial, los aliados, formados por los Estados Unidos, Inglaterra y otros países europeos, mandaron varios contingentes de elite para tratar de acabar con el creciente poderío nazi. Entre estos se destacaba el batallón F 27 que estaba formado por norteamericanos negros, mexicanos y muchos latinoamericanos. Este batallón protagonizó un dramático hecho, que en su momento conmocionó a la opinión pública mundial. Los soldados del batallón marchaban rumbo al frente de acción, hacia la costa francesa, sin saber que eran seguidos desde lejos por un batallón mucho más numeroso de alemanes, quienes esperaban el momento oportuno para atacar, usando el factor sorpresa.

La noche anterior tanto aliados como alemanes habían tenidos varios avistamientos de Ovnis en los cielos estrellados. Ese día, las nubes cubrían gran parte del escenario, pero en especial se destacaba una grande, anaranjada, que estaba situada inmóvil sobre el batallón F27. Medía unos 200 metros de largo por unos 60 de ancho. El batallón F27 hizo un alto para descansar y recuperar fuerzas, acampando en lo alto de una pequeña colina, donde los nazis no podían sorprenderlos. De pronto comenzaron a sentir mucho frío y la nube comenzó a descender sobre el batallón F27 como una bruma ligeramente anaranjada, hasta que los cubrió por completo. La nube habrá “estado posada en tierra” unos cinco minutos y luego comenzó a ganar altura hasta que se confundió con las demás nubes del cielo. Pero el batallón F27 ¡había desaparecido! no quedaba ningún rastro de él.  Los alemanes, sorprendidos y absortos buscaron afanosamente por muchos kilómetros a la redonda. Era imposible que los soldados se hubieran ido tan rápido, por lo tanto, la única conclusión lógica era que la nube se los había tragado, se los llevó literalmente.

Pero ahí no terminó la cosa, porque minutos después se vio en el cielo una verdadera oleada de Ovnis, cinco naves ovoidales de gran tamaño cruzaron el cielo raudamente ante la mirada asombrada de los alemanes, y luego desaparecieron de la vista a gran altura. Fue entonces cuando se informó a los aliados, con el firme testimonio de los soldados alemanes, que el batallón fue llevado por una gran nube que los alzó. Esto fue considerado por los aliados como una “tomada de pelo”, pero luego, con el correr de los años y las abundantes investigaciones, se comprobó que todo había sido cierto, aunque cueste admitirlo. Este episodio quedó como uno de los más grandes misterios ocurridos durante la Segunda Guerra Mundial que no tuvo una explicación lógica. La ufología tendrá que dar su explicación al enigma. No fue este el primer caso, ya que en guerras anteriores y posteriores, como la de Vietnam, sucedieron casos similares que nunca tuvieron una explicación racional. ¿Quién se los llevó y para qué? ¿Acaso pasaron a otra dimensión? Es difícil que esto alguna vez se aclare.

El caso del Regimiento de Norfolk

Cuando Turquía capituló al finalizar la Primera Guerra Mundial, lo primero que Inglaterra le exigió fue la devolución de los hombres del Quinto Regimiento de Norfolk, que desapareció el 21 de agosto de 1915 en el marco de una ofensiva realizada en forma conjunta con las fuerzas australianas. Habían intentado en vano apoderarse de una colina, al sur de la Bahía de Suvia, punto clave de la península de Gallipoli. Los turcos no tenían noticias de ese regimiento, ni habían capturado ningún prisionero del mismo. Es más, afirmaron que ese fatídico 21 de agosto no hubo ningún combate y menos prisioneros. Tal afirmación no sorprendió a quienes desde lejos  presenciaron la desaparición del Quinto de Norfolk, que en el momento del ataque estaba formado por unos cuatrocientos hombres. Esto fue lo que relató uno de los testigos, el zapador neozelandés Francis Reichart.

“Había amanecido un día claro, sin ninguna nube a la vista, a no ser por unas seis o siete en forma de pan, alargadas, que se mantenían sobre los soldados. Todos nos dimos cuenta de que, a pesar de soplar un fuerte viento del sur, aquellas nubes no cambiaban de lugar ni de forma, cosa bastante rara. Desde nuestro punto de observación, situado a una altura de cien metros sobre el nivel del suelo, podía verse otra nube, de la misma forma que las anteriores, pero más grande, que parecía arrastrarse sobre el suelo. Tendría unos 200 metros de longitud y unos 60 de ancho.  A poca distancia del lugar de combate apareció aquella extraña masa, extremadamente densa, casi sólida, ya que en ella se podía ver reflejada la luz del sol”.

“Varios centenares de hombres, prosiguió el relato, del Quinto Regimiento de Norfolk, remontaban el lecho de un torrente seco, hacia la colina, cubierta en parte por la gran nube. Penetraron en su interior sin dudarlo en un segundo, pero nadie salió de ella por el otro lado para combatir. ¿Qué pasó con ellos? Cuando perdimos de vista al último hombre, la nube se elevó lentamente, como lo haría cualquier neblina, pero conservando su forma original, y fue a unirse con las otras nubes. El conjunto se puso entonces en marcha hacia el norte, muy despacio, hasta desaparecer en el horizonte. En el terreno no quedó nada, ni un solo hombre ni armas de ninguna clase, todo había desaparecido. ¿Fueron llevados a otra dimensión? Todo es posible.

En época de guerra es fácil justificar la pérdida o desaparición de grandes cantidades de seres humanos, de vidas, con el simple justificativo de “desaparecidos en acción” pero las investigaciones posteriores realizadas firmemente por las potencias beligerantes, indican que sin lugar a dudas, estos hombres fueron raptados o secuestrados por entidades desconocidas, no humanas, cosa que aún sigue sucediendo en la actualidad en los numerosos casos de abducciones en todo el mundo, a pesar de que muy poco se comenta.

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