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El presidente de Perú duró cuatro meses: hoy lo destituyó el Congreso

Fue investigado por sus reuniones clandestinas con empresarios chinos de dudosa reputación. 

Por El Litoral

Martes, 17 de febrero de 2026 a las 16:56

Perú padeció este martes el mismo déjà vu que ha marcado su última década: otro presidente que cae antes de completar su mandato y un Congreso que vuelve a empujar la política al borde del abismo. José Jerí fue destituido de la Presidencia, apenas cuatro meses después de haber sucedido a Dina Boluarte, también destituida por el Congreso por su incapacidad para atajar la crisis de seguridad del país. Una de las siete mociones de censura prosperó en contra del abogado, de 39 años, investigado por sus reuniones clandestinas con empresarios chinos de dudosa reputación. El próximo paso será el miércoles, cuando se nombrará un nuevo presidente que cubrirá el mandato hasta el próximo 28 de julio, cuando tenga que asumir el mandatario que sea elegido en las urnas de las elecciones de abril.

Poco antes de comenzar la sesión, José Jerí insistió en que no cometió ningún delito y redujo el Chifagate, como se ha bautizado el escándalo de las reuniones con los empresarios, a “errores” de forma, aunque el vaivén de versiones que ha ofrecido para justificarse en las últimas semanas terminó por cercarlo. Su suerte dependía del cálculo político de las bancadas que, a ocho semanas de las elecciones generales, pretenden tener mayoría en el próximo Congreso. El debate estuvo marcado por los gritos, graves acusaciones y llamadas al orden.

Jerí ha caído un mes después de que se filtrase un video suyo en el que se le ve encapuchado y con lentes oscuros ingresando a un restaurante de comida china en Lima cuando estaba cerrado al público. Jerí no fue allí solo a comer. Tenía una cita con Zhihua Yang, un empresario que posee una baraja de negocios que van desde la seguridad hasta la construcción de hidroeléctricas. La escena, que ocurrió el 26 de diciembre, despertó las sospechas. Luego se propagaron más imágenes de otras reuniones irregulares con Zhihua Yang y otro empresario, Ji Wu Xiaodong, cuyos antecedentes encendieron las alarmas: está vinculado a una presunta organización criminal dedicada al tráfico ilegal de madera y que, a pesar de tener una condena de arresto domiciliario, visitó Palacio en tres ocasiones.

El caso se convirtió en un escándalo nacional y durante el último mes los diputados han calculado el beneficio político de dejar caer al presidente. Tras muchas negociaciones, a finales de la semana pasada se lograron las 78 firmas necesarias para convocar este pleno extraordinario. Públicamente se enfrentaron las mismas agrupaciones que lideran las encuestas de intención de voto y se disputan el apoyo de la derecha en las elecciones del próximo 12 de abril: Fuerza Popular y Renovación Popular. Fuerza Popular, el partido fujimorista liderado por Keiko Fujimori, se negó a censurar a Jerí para “no desestabilizar más al país”. El resto de bancadas sumó los votos necesarios.

El debate mantuvo el suspense hasta el último momento. En mitad de la sesión, Ana Zegarra, compañera de bancada de José Jerí de la agrupación Somos Perú, le lanzó un salvavidas y planteó una cuestión de orden para que el pleno no debatiese una moción de censura, sino una vacancia, una fórmula que requiere muchos más votos para salir adelante. Pero su intento fue inútil. Su iniciativa no prosperó y Jerí fue vacado en medio de una crisis de credibilidad que ha acabado con sus altos índices de popularidad al inicio de su mandato que llegaban al 58% de aprobación. Jerí se marcha de Palacio con una encuesta categórica de la encuestadora Datum Internacional: el 68% de los peruanos cree que Jerí es sospechoso de haber cometido actos de corrupción.

“Este Congreso debe decidir si quiere seguir siendo cómplice del poder o si recupera un mínimo de dignidad frente al pueblo. El señor José Jerí ha ejercido el poder de manera clandestina. Reuniones secretas, agendas ocultas, encuentros nocturnos con empresarios, versiones contradictorias frente a la opinión pública. Aquí no discutimos errores, sino presuntos delitos”, cuestionó Hamlet Echeverría, parlamentario de Juntos por el Perú, y autor de una de las mociones de vacancia.

Tras la salida de Jerí, ahora se deberá elegir a un nuevo presidente del Congreso, quien automáticamente asumirá como presidente de la República. Perú continúa en una espiral de caos, donde difícilmente se pueden llevar adelante reformas, cuando no se tiene claro cuánto durará el jefe de Estado en el cargo. Por la experiencia de los últimos años, muy poco.

(Con información de El País)
 

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