Las poblaciones guaraníes utilizaban las hojas desde tiempos ancestrales con fines nutricionales, medicinales y religiosos. Cada hoja, de bordes dentados y nervaduras marcadas, puede medir cinco centímetros en una plantación de cultivo, mientras que en monte nativo alcanza los 20. En este sentido, el programa de mejoramiento genético tiene en cuenta: el rendimiento en hoja verde, la arquitectura de la planta y la resistencia a plagas y enfermedades. También, junto con otras instituciones, se están llevando a cabo análisis de compuestos químicos.
El consumo anual de yerba mate supera los 6,4 kilogramos por habitante en el país, tiene 90 % más antioxidantes que el té verde (alta presencia de polifenoles), mejora la función cardiovascular y las defensas del cuerpo, incrementa los niveles de energía y concentración. También contiene numerosos micronutrientes, como magnesio y vitaminas B1 y B6 y compuestos bioactivos que le otorgan propiedades terapéuticas, como poder antioxidante, prevención del cáncer y diabetes y disminución del colesterol y la presión sanguínea.
Gracias al Banco de Germoplasma del género Ilex, único en su especie, cuyo objetivo principal es la conservación de la variabilidad genética de las especies, se logró resguardar la variabilidad genética. Tiene 206 accesiones implantadas en 4 bancos de germoplasma. La recolección de estos materiales se realizó en la Argentina (Misiones, Corrientes, Tucumán, Salta y Jujuy), Uruguay, Paraguay y Brasil.
Anualmente se comercializan 330 kilos de semillas del INTA. Con 1 kilo de semillas se obtienen 20 mil plantines. Los viveristas inscriptos en INYM, INASE y SENASA, compran las semillas con genética INTA a la Cooperadora Cerro Azul para producirlos y luego venderlos a los productores. Gracias al aporte del Programa de Mejoramiento Genético, de un rendimiento promedio de tres kilogramos por planta actualmente se pasó a una media de 7,42 kilogramos.