Por Juan Carlos Raffo
Especial para El Litoral
Una familia con singulares rasgos desde su origen y que trasladó este apellido con un solo portador del mismo, cruzando el océano en la flota de Pedro de Cevallos, que fue enviado por Carlos III a recuperar y custodiar los territorios del Río de la Plata que el Portugal se apropiaba como si fuera suyo.
Antonio José de Balbastro y Pérez nació el 8 de enero de 1705 en la Villa de Cariñena, Aragón, España, quien tras casarse el 26 de septiembre de 1726 con Marta Catalán Ximeno (nacida en Herrera el 29 de julio de 1697, dan a luz en la misma Villa, el 1º de julio de 1727, un niño llamado Isidro José Balbastro, quien llegará muy joven a Buenos Aires a mediados del año 1756.
Viajó en la flota comandada por Pedro Antonio de Cevallos, quien será Gobernador de Buenos Aires al llegar, entre 1756 y 1766. Isidro José e embarca con 30 años, llega a Buenos Aires y al año, el 8 de diciembre de 1757, se casa con Bernarda Dávila Fernández de Agüero, perteneciente a una familia de arraigo en la colonia. El enlace se produjo en la Iglesia Catedral.
En el año 1765 Isidro José alcanzó el grado de teniente en la “Compañía de Caballos” del Capitán Nazarre, según despacho que le extendiera el gobernador del Río de la Plata don Pedro de Cevallos. Más tarde, en 1773, fue designado procurador y síndico de San Francisco, (Una especie de Ministro de Economía) desempeñando esas funciones por espacio de treinta y dos años. Ocupó también los cargos de síndico de la Recoleta, regidor del Cabildo y Alférez Real.
Don Isidro José, que ejercía prósperamente el comercio, poseía valiosas propiedades: dos de ellas, “lindando con los cuartos del convento de la Merced”, en una de las cuales se domiciliaba, y otra de gran extensión, en la Recoleta.
Sus hijos José María y Matías José actúan en las filas del ejército en los sucesos de las Invasiones Inglesas en 1806-1807 como asimismo en los acontecimientos de 1810.
Su hijo Eugenio José, quien al enviudar se había casado en segundas nupcias en Buenos Aires, el 10 de febrero de ese año 1806 con Josefa Pérez del Pino, nieta del Virrey
Joaquín del Pino, es el padre de Eduardo Trifón que se radicará en Mercedes y de José María que se instalará en la ciudad de Corrientes.
La Tiranía de Rosas - Llegaron estos hermanos en 1845 cuando gobernaba Joaquín Madariaga la Provincia. Buenos Aires se había vuelto definitivamente insoportable para cualquier ciudadano que tuviera vocación republicana. La totalidad de los argentinos honestos con los principios de Mayo y los ideales de 1816, estaban exiliados en la Banda Oriental y en Chile, amenazados bajo el rigor del degüello y el fusilamiento.
Los Balbastro se refugiarán en Corrientes, rompiendo su relación social y comercial con los Anchorena, primos de Juan Manuel de Rosas, porque estos optaron por taparse los ojos y fingir que no veían las atrocidades cometidas por el dictador, prefiriendo sumarse al enriquecimiento desmedido e ilícito del gobernador de Buenos Aires a través del puerto clandestino que construyeron en Quilmes, y, por ende, obtuvieron riquezas.
Eduardo Trifón y José María solo encontraron Corrientes como refugio seguro, por ser la única provincia que, en soledad, peleaba contra la tiranía de Rosas y el puerto de Buenos Aires. Los otros hermanos de José María y Eduardo Trifón eran: José, Pedro, Andrea, Amalia y María Josefa “Pepa”. Alvear y Balbastro: Él Diego de Alvear y ella María Josefa Balbastro. Se conocen en las misas de la Catedral de Buenos Aires. Él Brigadier de la Armada Española e importante bodeguero, y Cartógrafo, llegó al Río de la Plata en 1774 enviado por el Rey Carlos IIIº a efectuar el trazado del límite que separaba al Brasil de Corrientes. Es decir la delimitación de la frontera entre los territorios portugueses y españoles. A Diego de Alvear le correspondió una de las cinco divisiones a estudiar, tras celebrarse el Tratado de Ildefonso en 1777 entre España y Portugal. Lo hizo en su condición de Primer Comisario y Astrónomo que efectuó los trabajos de demarcación de lo que serían los límites entre Argentina y Portugal.
En concreto la zona de los ríos Paraná y Paraguay. Allí paso 18 años (1782-1800) levantando planos topográficos, haciendo estudios botánicos y elaborando informes sobre los indios tupíes y guaraníes.
Se instalaron con María Josefa Balbastro en la reducción jesuítica de Santo Ángel, cuyo territorio pertenecía por entonces a la provincia de Corrientes, que pasó a ser portuguesa y posteriormente brasileña al ser expulsados los jesuitas de sus reducciones.
Allí tienen varios hijos y entre ellos el mayor: Carlos María de Alvear y Balbastro.
A Josefa Balbastro la apodaban “Pepa”, las crónicas sociales de su tiempo hablan de la mujer más bonita de Buenos Aires y era hermana de mi “Chozno” -dice el autor de esta nota-, fue a mamá de Carlos María de Alvear, la abuela de Torcuato el primer Intendente de Buenos Aires (época del Presidente Roca) y bisabuela del Presidente Marcelo Torcuato de Alvear.
Diego de Alvear llega a la zona en 1880, dos años después que doña Gregoria Matorras de San Martín da a luz en Yapeyú al futuro Padre de la Patria. Traigo este relato histórico como familiar, para que los “trasnochados y falaces” cuenteros de la historia, se dejen de mentir sobre la paternidad de Diego de Alvear. Así de sencillo. Es decir: Diego de Alvear no estaba en la zona cuando fue gestado el futuro Padre de la Patria.
La Tragedia de los Alvear y Balbastro: La Batalla del cabo de Santa María fue un combate naval que tuvo lugar el 5 de octubre de 1804 frente al cabo de Santa María, en la costa portuguesa del Algarve, en la que la escuadra española que comandaba Diego de Alvear y transportaba a toda su familia de vuelta a casa después de casi 30 años, fueron atacados por cinco naves inglesas que por equivocación se situaron a «tiro de pistola». Rompen fuego y ven saltar la nave Mercedes por los aires y con ella, incendiada, se hunde con María Josefa Balbastro y todos sus hijos menores al fondo del mar. Diego de Alvear viajaba con su hijo mayor Carlos María, cadete del Regimiento de Dragones de Buenos Aires, en la fragata del comandante, la Medea, pereciendo a su vista la esposa y sus seis hijos menores, salvo el primogénito Carlos María de Alvear que navegaba junto a su padre.
Eugenio Balbastro, nacido más acá en el tiempo, en 1853, (bisabuelo del autor de esta nota) se pone al frente de los establecimientos agropecuarios, en especial la estancia “La Bilermina”, constituida por años en el centro político provincial del Partido Liberal. Se casa allí el 9 de marzo de 1875 con Elvira Cabral López.
Eduardo Balbastro (abuelo del autor de esta historia a quien conoció en sus 7 años de edad), nació en Mercedes el 10 de julio de 1880 y se casó con Celina Barberán Aquino, hija de Juan E. Barberán y Estaurófila Aquino. Nacieron de este matrimonio: María Celina Balbastro (Totó), casada con Sebastián Nicolás Galeano; Eduardo Ramón Balbastro (Chochono) casado con Dora Brian, hermana de Olaya y cuñada de José Antonio Ansola; Gerardo Abel Balbastro casado con Alba Guerci; Irma Balbastro: casada con Roberto Díaz; Gustavo Balbastro casado con Haydee López; Edgar Balbastro, (Neneco, casado con María Delia Astrada; y May Balbastro (la mamá del autor de esta historia) nacida el 29 de enero de 1920, casada con Agustín Bernardo Raffo; hijos Agustín Eduardo, (Ito), María Elvira (Viyi) y Juan Carlos (Pola).
Los Balbastro de la ciudad de Corrientes: José María, médico que se radicó en 1845. Llega perseguido por Rosas y contrae matrimonio con Rosario Latorre (hermanastra de Domingo Latorre. Rosario era hija de Fernando Latorre y María Dominga Cabral, la hermana de Pedro Dionisio Cabral. Rosario Latorre integró la comisión fundadora en 1858 de la Sociedad de Beneficencia de Señoras, cuya sede ocupa un sector de la Iglesia de La Cruz.
Alberto Balbastro nace en la ciudad de Corrientes el 20 de noviembre de 1863, uno de los abogados de más dilatada y encumbrada carrera en el ámbito judicial de Corrientes. Llegó a ser en once oportunidades presidente del Superior Tribunal de Justicia. Un récord jamás igualado en la historia de la Provincia. Estudió sus primeras letras en Corrientes y se recibió de abogado en Buenos Aires. Se casó con Alba Lotero Garrido y fueron sus hijos Arturo, Raúl, Alberto y Germán Félix Balbastro. Raúl Amado Balbastro: Nacido en Corrientes y casado con Dalila Haidé Boronat, Fueron los padres de Raúl Alberto “Pinito”; Alba, “J” y Lala. Eugenio Balbastro: El gran pianista es un descendiente directo de esta familia, al igual que Carlos Balbastro, y es una historia que me enorgullece porque encierra el relieve más alto en el terreno de las personas y a la vez la sencillez en un pedestal de privilegio. Quien llega en 1745 lo hace como uno de los hombres más ricos de España y traslado toda su fortuna a Buenos Aires. Debo traer una intimidad de mi madre, May Balbastro, que ha sido la mujer más culta que conocí en mi vida. Orgullosa de haberse recibido en la Escuela Normal de Mercedes, que siempre me decía: “Tenía el nivel académico de una Universidad”.
Es la mejor herencia que me dejaron mis padres. Tu abuelo hijo, fue el hombre agropecuario más rico de Corrientes con más de 10.000 hectáreas que rodeaban la ciudad, y no hizo las previsiones que, podía llegar algún día, como llegó, una crisis como la de Wall Street. Al suceder esta catástrofe mundial, él fue uno de los correntinos con menores recursos en dinero papel moneda, pero orgulloso decía “Quien me priva de cómo viví”: regalando casas en Mercedes al que llegaba con su primer puesto de bancario, o de abogado, y ni que decir si era músico.
Yo tuve los testimonios en persona. No lo obligaba a nadie que use un pañuelo celeste, pero si lo hacía mejor. Gracias Mamá, Gracias parientes, gracias Corrientes.